Portavoz de Geroa Bai

Uxue Barkos: "UPN se ha quedado en la melancolía de perder el poder y no asume que el PSN tiene ya otros socios"

09.03.2020 | 01:38
Uxue Barkos.

Clave en el tablero político navarro, Uxue Barkos trabaja a favor de un Gobierno de coalición al que confiere un gran valor, al tiempo que lidera el proyecto de Geroa Bai

– Dice que su perspectiva es "mucho más rica" tras pasar por la presidencia del Gobierno de Nafarroa, un conocimiento que aplica a la hora de colaborar con el Ejecutivo y en ser "lo más operativa posible" en sus tareas dentro de su grupo parlamentario. Uxue Barkos califica de "relación perfectamente correcta" la que mantiene con la actual presidenta, María Chivite, y pese a las diferencias en determinadas cuestiones con el PSN, dice que "la mejor prueba de que las cosas marchan es la aprobación de los Presupuestos". Unas Cuentas que han salido adelante gracias también a la abstención de EH Bildu, tras un acuerdo que supone "una magnífica noticia" para Barkos en términos socioeconómicos pero también políticos, "porque nos pone a los representantes, y por lo tanto a las navarras y navarros, en igualdad de condiciones".

Pasó de presidenta a portavoz sin periodo de descompresión. ¿Lo nota con el paso de los meses?

—Dejar una actividad de la intensidad que supone presidir un Gobierno llama siempre al anhelo de un cierto descanso. Pero no era esa la apuesta que habíamos hecho ni Geroa Bai ni yo personalmente. La apuesta era seguir aportando en un Gobierno que recogiese la pluralidad de esta Comunidad y ambicionase la convivencia de los diferentes posicionamientos políticos y del conjunto de la sociedad, con un carácter marcadamente progresista.

¿Cómo va la confianza con el PSN? —El tiempo dirá si podemos solventar las diferencias que hemos mantenido, que se escenificaron en el pleno del jueves de una manera a mi entender excesiva. Y la responsabilidad aquí es de todas las partes, pero así como en otros departamentos el ámbito de diálogo permite resolver las discrepancias internamente, en el Departamento de Educación yo creo que ha fallado esa mesa de diálogo. Comprendo que a veces circunstancias como estas generan una expectativa que tampoco se corresponde con la realidad, de poner el foco en la fricción. Pero en todo caso, para Geroa Bai, hay algunos elementos que no hemos compartido.

El perfil de Geroa Bai en el Gobierno tiene un claro calado en torno al desarrollo económico

—No solo. En Relaciones Ciudadanas estamos hablando de memoria histórica, de Paz y Convivencia, de euskera, y de Europa, donde el marco tiene un alto componente económico, pero también político, desde la aportación que a Navarra le corresponde, en la construcción de un espacio de relación en términos de derechos humanos. En Ordenación del Territorio, Vivienda y paisaje, tiene mucho que ver con el desarrollo económico, pero básicamente con la cohesión territorial y con la acción social. Es cierto que es ADN de Geroa Bai que la acción social debe tener también un sustento financiero. No podemos proponer al conjunto de nuestra ciudadanía el techo de un rascacielos de derechos sociales si no somos capaces de compartir con esta un marco financiero que lo haga sostenible, porque si no estaremos mintiendo.

Insisten en esa mirada europea.

—Que trasciende la unidireccional que los diferentes gobiernos de Navarra anteriores a 2015 mantuvieron hacia Madrid, como único marco de relación institucional. Somos parte de Europa, no solo parte del Estado español. Un espacio europeo que no tiene sus mejores momentos en materia de políticas de refugiados, pero que es también el marco de democracia con un mayor reconocimiento de derechos humanos.

¿Temen que el PSN capitalice una posición de centralidad en torno al euskera?

—Esto no son posicionamientos partidarios. Tenemos un enorme tesoro, una sociedad con dos lenguas propias. Y tenemos una cuestión básica: los derechos de los ciudadanos de esta Comunidad, o solo castellanoparlantes, o bilingües, son absolutamente inalienables. Los derechos se defienden. La diferencia está en las interpretaciones que se puedan hacer sobre cómo se defienden. La trampa que UPN llevó a cabo la pasada legislatura, y que ha sido importante en la percepción de una parte de la ciudadanía con respecto al Gobierno anterior, fue hacer creer que los derechos de una parte conculcan los derechos de la otra. Cuando hablamos de valorar el euskera como mérito, y se pretende hacer creer que eso conculca los derechos de quien no lo habla, yo me pregunto: y cuando valoramos el mérito de hablar inglés, ¿conculca los derechos de quien no lo habla? Nadie lo entendemos así. Pero el PSN cayó en la trampa del uso bastardo que, a mi entender, llevó a cabo UPN en la pasada legislatura.

El Consejo de Navarra avala la valoración del euskera como mérito, pero también critica aspectos del decreto que aprobaron la pasada legislatura.

—La sentencia dijo que el decreto tenía cuestiones que no estaban bien diseñadas. No estaba hablando tanto de conculcar derechos de los ciudadanos, sino de que se estaba imponiendo a determinados ámbitos administrativos una facultad que no le competía al Gobierno de Navarra. El Consejo de Navarra, que ya nos lo avisó en su momento, expresa su coincidencia con esto. Pero afirma mucho más, que en cualquier caso de ninguna manera atendiendo a la sentencia, es ilegal como se pretendía que el euskera compute como mérito en la zona no vascófona. Y dice que tiene que argumentarse mejor.

¿No hubo precipitación entonces?

—No, fue una apuesta. El Tribunal podía haber decidido esto o lo contrario. Si el Gobierno no hizo conforme a la norma o a la sentencia, eso se reconduce. Quiero recordar que la sentencia decía que sí a prácticamente todo el decreto. Y el informe del Consejo de Navarra dice, y creo que ahí está el meollo de la cuestión, que no se entendería que pueda valorarse como mérito el conocimiento del inglés, del francés o del alemán y no se valore en Navarra como mérito el conocimiento del euskera. Si consiguiéramos llevar el debate a esa simple frase, creo que seríamos capaces de superar muchos de los enfrentamientos en los que algunos como UPN han querido marcar su posición partidaria.

¿Cabía pensar que Navarra Suma asumiera mejor un Gobierno liderado por el PSN que por ustedes?

—UPN está todavía en un estadio previo, a pesar de que han pasado casi cinco años. Tiene que asumir que ha perdido el Gobierno por decisión soberana y legítima de la ciudadanía de Navarra en 2015 y en 2019. Creo que UPN se ha quedado en la melancolía de haber perdido el poder, lo cual no dice ni mucho ni muy bien de determinados dirigentes políticos, y creo que no ha asumido que la acción parlamentaria tiene un enorme valor. Pareciera que algunos solo saben estar en política para estar en el Gobierno, y se equivocan.

¿Detecta cambios entre la oposición de Navarra Suma y la de UPN y PP en la legislatura anterior?

—Son situaciones muy distintas. Primero, porque el Gobierno anterior rompía absolutamente con las inercias que en cuarenta años nos llevaban a unos Gobiernos que en muchos casos gobernaron de espaldas a una parte importante de Navarra. Tan importante como cualquier otra. En esta ocasión yo creo que se le hace todavía más difícil, porque los números en esta ocasión en términos de asientos parlamentarios permitían volver a situaciones anteriores, y se produce un segundo shock. Asumir que quien durante cuarenta años solo quería ser tu socio, de repente ha encontrado posibilidad de diálogo, de encuentro y de trabajo con otra parte del Parlamento. Es que este segundo Gobierno pulveriza la teoría de los quesitos de Miguel Sanz, y eso es muy importante a la hora de entender el momento de impás de acción política real que está teniendo UPN.

Mientras UPN, en coalición o en solitario, siga siendo la primera fuerza, ¿es más complicado tejer un escenario más distendido?

—Tenemos una responsabilidad en el conjunto del Parlamento, en que la tensión partidaria, lógica y legítima no trascienda a determinados ámbitos. Yo hay veces que escucho afirmaciones... y quizá otros digan que las que escuchan de mi boca tampoco ayudan, pero algunas afirmaciones transgreden con mucho lo que una acción política legítima y razonable debe aportar al conjunto de la sociedad. Estoy pensando en algunas palabras del señor Pérez-Nievas últimamente en tribuna, que me parecen absolutamente inadmisibles, en la búsqueda de un cierto protagonismo político que no va más allá de la altisonancia y el exabrupto.

Usted ha insistido en la necesidad de reforzar el proyecto de Geroa Bai. ¿Cómo va este proceso?

—Geroa Bai, es una coalición muy joven, nació en 2011, y en cuatro años llegó a la presidencia del Gobierno de Navarra. El momento actual nos lleva a la necesidad de asentar el proyecto, porque la ciudadanía nos dijo las pasadas elecciones que somos el tercer grupo parlamentario en representación, y por lo tanto hay que hacer ahora más oído. Las cosas van bien, es verdad que con el trabajo que supone el Parlamento. Pero el conocimiento, la implantación y el trabajo territorial es la manera de fortalecer el proyecto.

¿Se trabaja en un banquillo?

—Toda formación política necesita un banquillo y un relevo, pero con un grupo parlamentario con nueve miembros, con representación en diferentes ayuntamientos y encuentros con agrupaciones independientes, eso está hoy asegurado.

Dos talones de Aquiles en su formación. La falta de presencia en el Congreso, y el voto útil en el Ayuntamiento de Iruñea. ¿Hay una estrategia pensada para el futuro?

—No, no creo en la patrimonialización de los votos. Lo que nos ha dicho en varias ocasiones la ciudadanía navarra, en otras no, es que comparte el proyecto de Geroa Bai y lo trae al Parlamento con esa fuerza, pero que de cara a la representación en Madrid encuentra otras formaciones.

En el caso de Iruñea, es cuestión de tirón personal y carisma.

—Yo entiendo que quien ha sido alcalde de esta ciudad, Joseba Asiron, se consolida como una figura que atrae, y sí, se busca otro resultado. ¿Eso nos lleva a tomar alguna decisión? Hombre, yo soy ambiciosa en el buen sentido de la palabra, y por lo tanto, la ambición es convencer a aquellos votantes para el Parlamento de Navarra sobre la importancia que hubiera tenido una representación de Geroa Bai en esta legislatura en las Cortes Generales. Tampoco creo que sea baladí el hecho de la representación por la vía del senador foral, como es Koldo Martínez.

Lo último. ¿Qué ha cambiado entre ese vasquismo de los años ochenta en Navarra que no tenía capacidad de incidencia y el actual?

—Yo creo que lo que hay es una evolución general de la sociedad. Antes, había un voto muy estanco. Otra razón fue la identificación de cualquier propuesta nacionalista con ETA. El terrorismo ha condicionado mucho la política de Navarra, no solo a la sociedad, donde encontramos la primera reflexión y la urgente. Pero es que ha tenido también un reflejo en el mapa político, con una identificación que todavía la tenemos que escuchar hoy. Aquí el problema no estaba en qué se pedía, era en que pegaban tiros. El final de ETA ha permitido ensanchar las posibilidades de encuentro y de acuerdo político. ¿Una cuestión generacional detrás? No lo sé, desde luego, sí de tiempo.

"La trampa de UPN la pasada legislatura fue hacer creer que los derechos lingüísticos de una parte de la ciudadanía conculcan los de la otra "

"El tiempo dirá si podemos solventar, con diálogo, las diferencias mantenidas con el PSN, y la responsabilidad aquí es de todas las partes"

"ETA ha condicionado mucho el mapa político, su final ha permitido ensanchar las posibilidades de encuentro y de acuerdo político"

"Geroa Bai llegó a la presidencia en cuatro años, el momento actual nos lleva a la necesidad de asentar el proyecto"