Ginebra - El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó ayer tras su viaje a China para conocer las medidas contra el coronavirus que los esfuerzos deben seguir centrados en luchar contra él en el epicentro del brote en Wuhan, pues si aumentaran los focos "sería el caos". En su reunión con el presidente chino, Xi Jinping, ambos acordaron que la principal estrategia debe seguir siendo una "intervención fuerte y seria" como la que actualmente se lleva a cabo en Wuhan, "pues si hubiera varios focos sería el caos", aseguró Tedros en una rueda de prensa en Ginebra a su regreso de Pekín.

El máximo responsable de la OMS, quien ha convocado para hoy jueves un nuevo comité de emergencia para volver a estudiar una posible emergencia internacional por el brote, subrayó que existe en el organismo preocupación ante la posibilidad de que se detecten casos en países con débiles sistemas sanitarios.

Añadió que "en los últimos días nos ha preocupado el progreso del virus, con casos de transmisión entre humanos en países como Alemania, Vietnam o Japón", en los que se han dado infecciones en pacientes que no habían viajado recientemente a China. En la misma conferencia de prensa, el director ejecutivo de la OMS para emergencias sanitarias, Michael Ryan, explicó que la reconstitución del comité de emergencia, tan sólo una semana después de que se descartara una emergencia internacional, se debe a esos nuevos casos, entre otros factores.

"La decisión se basó en el aumento de los casos y la evidencia de transmisiones entre humanos fuera de China", subrayó, aunque recordó que más de un 90% de los alrededor de 6.000 casos siguen procediendo del país asiático y el nivel de mortalidad aún es bajo, en torno al 2%.

Ryan, quien acompañó a Tedros en su viaje a Pekín, dijo no haber visto nunca "un compromiso de respuesta a una emergencia sanitaria como el adquirido por China" ante el coronavirus, adoptando "extraordinarias medidas ante un reto extraordinario". "Hay una absoluta determinación del Gobierno chino por colocar la salud de los chinos por encima de todo lo demás, incluso aunque ello tenga un impacto económico", aseguró. En contraste con las críticas que China recibió por su opacidad ante el anterior brote de coronavirus originado en el país (el SARS, en 2002-03), Tedros aseguró ayer que China "está completamente comprometida a ser transparente".

"Los esfuerzos de China por contener el brote han sido esenciales para prevenir una mayor expansión del virus", aseguró el director general de la OMS, quien también señaló que las operaciones de evacuación de ciudadanos extranjeros en Wuhan son "decisión de cada país" y éstos deberán tomar medidas para prevenir la importación de nuevos caos en sus territorios.

Maria Van Kerkhove, directora de enfermedades emergentes y de origen animal en la OMS, subrayó en la rueda de prensa que gobiernos y medios de comunicación deben trabajar por "combatir cualquier información errónea" sobre la nueva enfermedad, ya que los rumores pueden ser "bastante peligrosos".

Las grandes aerolíneas empiezan cancelar sus vuelos a China, tal y como hizo ayer Bristish Airways y Lufthansa, ante la propagación del coronavirus de Wuham, mientras agencias y turoperadores llaman a la calma, pero abogan por suspender o aplazar los viajes a ese destino. British Airways, del grupo aéreo IAG, ha tomado la decisión después de que el Ministerio británico de Exteriores recomendase no viajar a China, donde hasta ahora han muerto al menos 132 personas, a menos que sea "esencial", ya que "la seguridad de sus pasajeros y tripulación es siempre su prioridad".

El grupo alemán Lufthansa también ha cancelado todos sus vuelos al gigante asiático, el mayor emisor de turistas del mundo, después de que a bordo de sus aviones se sospechara de un caso de infección en un hombre que ha sido calificado de riesgo por las autoridades chinas.

Otras compañías como Iberia, también de IAG, tomaba la misma decisión y suspendía sus vuelos a Shanghái -único destino de la compañía en China-. Además, el Gobierno de Estados Unidos estudia la posibilidad de imponer una prohibición temporal generalizada de los vuelos hacia y desde China.