La vuelta de Javier Vizcaino En confianza

Arrepentíos, el mundo se acaba (otra vez)

02.11.2021 | 01:23
De cumbre en cumbre, los mandatarios del planeta cada vez posan mejor.

Otra más, la número 26 "La última oportunidad para salvar el planeta", leo en varios titulares escandalosos, probablemente incluso de mi propia casa. Y me sonrío con resignado cinismo o sé si cínica resignación. Lo que ahora se dice de la cumbre del Clima de Glasgow es lo que venimos escuchando desde el primer gran sarao de este pelo. Cualquiera con memoria y con las suficientes renovaciones del carné recuerda cómo en 1992 nos prometieron en Río de Janeiro que el frotar se iba a acabar porque ya habíamos llegado a las últimas de las últimas. Y no digo que fuera mentira. Solo que el mensaje se ha ido repitiendo de cumbre en cumbre sin que en lo básico se haya visto reflejado en auténticos hechos contantes y sonantes. Manda muchos bemoles que la gran acción a escala global haya sido el mercadeo de las emisiones de CO2, de modo que los contaminadores contumaces externalizan su cuota de mierda destructiva a los países que necesitan pasta. Eso, después de haber deslocalizado las industrias más sucias en los mismos parajes, a los que también se envían los residuos intratables.

Un gran negocio Por lo demás, no quiere uno pasarse de demagógico, pero pocas lecciones de sostenibilidad pueden dar tipos que se mueven con o sin motivo en aviones privados y arrastran caravanas de vaya usted a saber cuántos coches en sus desplazamientos. Sus huellas ecológicas son de dinosaurio, pero aún tienen el rostro de señalarnos a las hormiguitas por no llegar bañados en sudor al curro después de jugarnos la vida en una bicicleta o por aquella peladura de patata que echamos por error al contenedor gris y no al marrón. Eso, sin mencionar el negocio multimillonario de la industria autotitulada verde o de esas consultorías que cobran un congo por informes que podría hacer cualquier escolar o que se montan congresos del recopón y pico, con alojamiento en cinco estrellas y si se tercia, escorts incluidas en la dieta.

Y los otros No me olvido de la contraparte de estos vividores de la catástrofe. También abundan los que claman por las energías limpias y se ponen en primera línea de pancarta cuando les anuncian un parque eólico, una instalación solar o la colocación de un ingenio para sacar electricidad del mar. En resumen, demasiado blablablá, y muy poca disposición para ponerse manos a la obra. Hace tiempo que esto no va de afirmacionistas del calentamiento global contra negacionistas. Salvo cuatro memos, todos sabemos que vamos de cabeza al precipicio. Y solo se nos ocurre hacer una cumbre tras otra.

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