Sad Hill, escenarios de película en Castilla

10.01.2020 | 15:37
El cementerio que traslada a los visitantes a uno de los escenarios del lejano oeste.

Al pie de los crestones calizos de la peña de Carazo, no lejos del cauce del río Arlanza, el director de cine Sergio Leone encontró hace más de 50 años, en la provincia de Burgos, el lugar perfecto para plantar el cementerio de su película. Llevó allí a sus técnicos y a un ejército de soldados españoles para que cavaran más de 5.000 tumbas, entre las que Clint Eastwood debía protagonizar el plano más recordado de su película. Aquel rincón burgalés debía parecerse a un paisaje de Nuevo México donde permanecía escondido bajo una tumba un valioso botín de oro. Tres buscavidas se lo disputaban: El Rubio, Sentencia y Tuco o lo que es parecido: el Bueno, el Feo y el Malo, es decir: Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach. 

Su último duelo a tres se desarrollaba entre las tumbas del peculiar cementerio circular de Sad Hill.

Pero, tras el épico rodaje de la película, el lugar quedó abandonado y a merced del ganado y las inclemencias, hasta que una cuadrilla de locos entusiastas decidió resucitarlo de las cenizas y desenterrar las tumbas y la memoria de Sad Hill. Sucedió desde que hace media docena de años una cuadrilla de amigos del western propuso agrupar fuerzas entre vecinos de los pueblos y aficionados de todo el derredor para ir recuperando la fisonomía del cementerio de Sad Hill. Lo planearon para que estuviera listo en el año 2016, en el 50 aniversario del rodaje, y llegaron a organizar una campaña de crowfunding bajo el título de Apadrina tu tumba. Por eso no es raro ahora encontrar en el cementerio rústicas lápidas con nombres y epitafios vascos y de casi todos los rincones de la península.

Sí a Sad Hill hay que ir mejor cuando el sol cae encendiendo de luces doradas la cresta rocosa de la Peña Carazo y dejando en la soledad de la noche la llanura donde se inclina levemente Sad Hill, entre praderas y vetustas y ásperas sabinas.

Allí se llega desde la aldea de Contreras, que, por cierto, fue el refugio insólito para los equipos de rodaje en aquel año de filmación y también morada de muchos de sus habitantes convertidos en extras de la película. Es una aldea solitaria donde solo quedan unos pocos vecinos, aldea de esta tierra de las Loras burgalesas que tan pronto son una llanura como un peñasco enhiesto.

Crucemos Contreras arrumbando al sur de sus casas, más allá de su templo austero, para encontrar junto a su antigua escuela una pista que viaja hasta Santo Domingo de Silos. Allí hay un balizaje de sendero marcado como GR.82, pero mal conservado, que nos lleva por esa pista durante tres kilómetros de muy suave pendiente. Nos rodean mares de sabinas y las alturas de Carazo. 

Pasamos junto a una vieja pero bellísima cantera de arena; sí, arena fina como la del mar, que cubre el suelo que pisamos mientras cruzamos un liviano collado. Al otro lado, salpicado por algunas sabinas aisladas y defendido por una barrera, está el camposanto gigante. La silueta de Clint Eastwood nos franquea el paso y todo el derredor es un infinito círculo de montículos arenosos, de tumbas ficticias, un cementerio de película. En medio de ese círculo está el escenario del duelo magistral del legendario largometraje.

El ejercicio necesario es descubrir cada tumba en la película y reírse con los epitafios que los padrinos de la reconstrucción se han atrevido a escribir sobre sus propias tumbas.

La mejor vista del cementerio se obtendrá, como a vista de pájaro, prosiguiendo la pista que remonta al suroeste siguiendo el camino a Silos hasta el collado de la Cascajera. De allí, el gráfico circular del cementerio es nítido y emocionante, extendido bajo la caliza de Carazo. 

Pero además de Sad Hill, la comarca reúne otros escenarios de la película: en las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza, en término de Hortigüela, el personaje encarnado por Clint Eastwood se detuvo a curar sus heridas; en la colina que domina la aldea de Carazo se levantó el fuerte unionista de Betterville; y en la ribera del río Arlanza, convertida en río Bravo, se escenificó una explosiva batalla en la que los cerca de 1.500 soldados del ejército español que habían cavado las tumbas de Sad Hill a cambio de unos bocadillos intervinieron como extras. 

A Carazo se puede llegar siguiendo otro balizaje azul y amarillo que parte desde la explanada de Sad Hill por la pista de arena que camina al costado izquierdo de la barrera. Descendiendo ligeramente se franquea a media ladera la base de Peña Carazo sobre el barranco que se dibuja con la cima de los Cuetos a nuestra derecha. El sendero cruza un portillo y enseguida, pasando junto a una majada pastoril, concluye en el asfalto junto al pueblo. En ese encuentro se camufla un senderillo que por la derecha trepa al cerro conocido como La Majada de las Merinas, donde se instaló el fuerte de Betterville y ahora permanece como tallada por extraterrestres la figura de las trincheras de la película. 

A Sad Hill hay que ir después de haber repasado la película, y así podremos jugar un rato a duelos de buenos y malos, como actores verdaderos. 

'El bueno, el feo y el malo' en tierras de Burgos: el minutaje a descubrir

1:15:28. Entrada en el campo de prisioneros de Betterville, en la colina de Carazo. Puede distinguirse el foso, que ahora permanece discretamente tallado en la colina.  

1:16:22. El plano general enseña los relieves de Carazo en el horizonte; como en los planos generales de la secuencia del fuerte se pueden reconocer las laderas de Peña Carazo. 

1:50:55. Escena del puente de Lessington rodada en el río Arlanza, en el kilómetro 9 entre Covarrubias y Hortigüela. En los planos consecutivos se muestran las trincheras excavadas en la ladera de la ribera izquierda del río y en 1:56:10 se reconoce la montaña calcárea que se eleva sobre él. En realidad, el puente no se instala sobre el río, no tan ancho en esta zona como en la escena del film, y se inunda con sus aguas una parcela agrícola llana sobre la que domina una empinada ladera en la que se instalan las trincheras de los soldados.

Final de la película: Escenas del duelo en el cementerio de Sad Hill en las que se contempla con claridad el entorno de las peñas de Carazo y el valle de Contreras.

Guía práctica

Cómo llegar: El cementerio de Sad Hill está en término de Santo Domingo de Silos y de la localidad de Contreras, en la región burgalesa del Alto Arlanza. La localidad de referencia para el viaje es Salas de los Infantes, situada sobre la N-234 de Burgos a Soria, y la aproximación más rápida desde Euskal Herria se realiza por la N-1 hasta Burgos, tomando después la ruta de Soria N-234, tomando antes de llegar a Salas de los Infantes el desvío que lleva a Haedo de la Sierra. Desde Contreras, basta poco más de una hora para llegar a Sad Hill, y otra hora más para llegar a Carazo.

Qué visitar: Las aldeas vecinas de la Peña de Carazo, como son Haedo, Villanueva de Carazo y Carazo, no tienen un patrimonio excepcional, pero ofrecen toda la paz imaginable rodeada de rústicas casas de arquitectura fundamental. En Barbadillo del Mercado, famoso por sus cotos trucheros en el río Arlanza, se puede visitar su ermita visigótica. 

La villa de Salas de los Infantes fue fundada en el año 974 por el Conde García Fernández. La orden fundacional le fue dada a su teniente Gonzalo Gustios, padre de los siete infantes que dieron nombre a la localidad. Entre sus vetustas casas de sillería destaca, al costado del río, la iglesia de Santa María, con un precioso retablo y donde se guardan las reliquias de los Infantes. A poco más de un kilómetro de la localidad, hacia el este, se encuentra el Castrillo de la Reina, donde se puede ver también un bosque de pinos petrificados.

Son muy interesantes en Salas de los Infantes las procesiones de Semana Santa, que también tienen su cita en Carazo con la procesión del Encuentro. 

A no olvidar a orillas del río Arlanza la localidad de Covarrubias, Patrimonio de la Humanidad por la excepcional conservación de su estructura medieval. El Monasterio de Arlanza permanece temporalmente cerrado sometido a una profunda labor de restauración.