La desescalada pelirroja de Terelu

Sesenta días de cuarentena con la 'mamma' dan para mucho, incluso para abandonar el característico rubio pollo por un precioso rojo cobrizo

01.06.2020 | 13:21
Terelu, peliteñida en un bonito tono caoba.

Años y trabajo ponen el pelo blanco. Menos a Terelu, que en la tele debe haber sudado poco. Tras más de 60 días de estricto confinamiento junto a su madre María Teresa, la colaboradora telecinquera regresaba la pasada semana a Viva la vida con ímpetu, tendencia bocachanclas y un arriesgado cambio de look. ¡Al mal tiempo, buenas tijeras! Nunca mejor dicho, porque el identificativo rubio pollo, tan marca de la casa Campos como el amor por la laca, las joyas o el cardado, ha dado paso a un bello rojo cobrizo. Algo llamativo, sí, pero tan estiloso como agitador. Que el negocio de la Dolce Vita requiere atención mediática, y más cuando has vivido alejada del foco durante meses.

Terelu bien lo sabe (inolvidable su perreo pim-pam junto a Pipi Estrada, recuerden). Por ello, harta de su flequillo platino, y con la intención de restar protagonismo a la mismísima Emma, se presentó en los estudios de Mediaset más pelirroja que nunca. Responde a su propia desescalada. A un desconfinamiento en el que lo que importa es dar la nota. Al estilo Makoke. "Quería un cambio y se lo propuse a mi peluquera de toda la vida (también llamada de confianza). ¿Y si me lo pongo naranja?, le comenté. Y probamos, pero todavía me gustaría más naranja. Estuve en la peluquería cinco horas, porque a mi edad (55 años) no tengo ni una cana y nunca me he hecho otra cosa que no sean mechas", explicó en directo la primogénita de la segunda generación Campos. Una confesión, sin duda, determinante para el devenir del hombre.

Pero el objetivo, no lo olviden, era llamar la atención en su retorno a la tele. Propósito logrado al percibir los labios totalmente sellados del resto de colaboradores, con una perpleja Ylenia Padilla, que dio el aprobado con la boca pequeña, queriendo criticar, pero sin decirlo, un estilo Julianne Moore más castellanizado que las torrijas o los profiteroles.

Todo ello, por supuesto, en la piel de una valiente mujer que ya en 2012, en medio de su lucha contra el cáncer, decidió mostrarse como es: "Me he quitado la peluca para dar normalidad a mi vida", señaló entonces luciendo un tono cobrizo. Muy similar, por cierto, al que ha recuperado para esta nueva normalidad.