Rincones perdidos en la memoria

Tradición que se recuesta en la ría

06.09.2020 | 10:30
El mercado de La Ribera recuerda, desde la orilla contraria a la que ocupa, a un gran buque varado.

El mercado de La Ribera ha sobrevivido al paso de los siglos y al de las catástrofes naturales, amén de a la 'inauguración' de Primo de Rivera en fiestas. Amenazó con ganar tierra a la ría y ahí sigue, poderoso en su dominio

ES un mercado bien surtido de cuanto apetecer pudiera al más refinado gastrónomo" dijo de él el letrado Emiliano de Arriaga, a principios del siglo XX. Cinco siglos antes, aún a finales del siglo XIV el área de mercado de Bilbao se estableció en la Plaza Vieja o Mayor. El mercado fue estableciéndose rodeado por la iglesia de San Antón, el primer Ayuntamiento y, cerrando el espacio, las casas de la Ribera y la ría. Aquel eje estaba considerado como "el centro neurálgico de la Villa". Eran los primeros pasos del que fuese considerado, en torno a 1990, como el mercado de abastos cubierto más grande de Europa, merced a los 10.000 metros cuadrados se superfice. No es un pordecir, si se tiene en cuenta que el mercado de La Ribera fue reconocido como el Mercado Municipal de Abastos Más Completo por el Guiness, siendo en ese momento el más grande que existía en cuanto a número de comerciantes y de puestos.

El paso del tiempo –y ya en el siglo XIX, la afluencia de los nuevos medios de transporte...– fue mermando el peso de la plaza Vieja de Bilbao. A lo largo del propio siglo XIX el mercado fue consolidándose en una estructura estable, cubriendo los puestos con una tejavana, e incluso se estableció un servicio de control de calidad para el pescado, la leche y la carne. A finales de ese mismo siglo se construyó un recinto modernista en hierro, preámbulo de lo que estaba por venir.

Estaba y llegó. Tras varias propuestas, entre las que se llegó incluso a plantear cubrir la ría, se desarrolla un proyecto para sustituir el anterior mercado, ya en ruinas. El proyecto, del técnico municipal Pedro Ispizua, tiene una intención monumental y representativa, pero manteniendo siempre la voluntad higienista y de funcionalidad. El 22 de agosto de 1929 se inauguró el actual mercado de La Ribera, bajo un proyecto en estilo racionalista. Era un edificio de hormigón armado, muy moderno para su época, funcional y monumentalista. La obra fue fruto del espíritu atrevido de un Bilbao pujante, es cierto. Como también puede contemplarse como el certificado del acta de defunción de la Plaza Vieja, donde durante siglos se había comerciado al pormenor en la villa.

El renacido mercado buscaba la funcionalidad, a base de espacios abiertos sin columnas interiores, con buena ventilación para evitar olores no deseados y con una iluminación natural muy cuidada en la que se utilizan materiales translucidos que permiten el paso de la luz cenital de un piso a otro y la utilización de grandes vidrieras, celosías y florones. Todo esto, junto a la decoración de sus fachadas conforma un estilo Art Decó ecléctico.

El caluroso día de la inauguración del nuevo mercado tuvo notables testigos merced a la casualidad. No en vano, en el teatro Campos Eiseos estaba programado, para las mismas fechas, una serie de actos organizados con motivo del Homenaje a la Vejez y...

Ahora les cuento. Era un Bilbao con la saya al aire, un Bilbao en fiestas. Han pasado 91 años desde entonces, ya ven. Por aquellos días gobernaba en España la dictadura de Primo de Rivera (moriría apenas un año después, en 1930) y el general había acudido al homenaje, junto con el resto de su gobierno. Se programó una visita del dictador al mercado que abría sus puertas por la tarde pero habida cuenta que Bilbao había reservado la jornada vespertina para las corridas de toros y otras celebraciones, se adelantó a la mañana la visita por lo que queda registado que, por culpa del azar, Primo de Rivera fue testigo de la apertua del moderno mercado.

Pronto el mercado fue convirtiéndose en el santo y seña del consumo de abastos de la ciudadanía. Su influencia, ya no solo en Bilbao sino en Bizka entera, anduvo in crescendo hasta 1971, año en el que se fundó MercaBilbao, centro de distribución de mercancías frescas a mayoristas- Fue un crochet al futuro de la plaza y el mercado de La Ribera perdió gran parte de su actividad, pasando a ser un mercado de barrio centrado en clientes del Casco Viejo y Bilbao La Vieja. Ya no volverían los arrebatos de antaño, las grandes afluencias alrededor de productos frescos. Se decía que agonizaba.

Apenas 12 años después –se pronunció por aquel entonces el "ahora sí" de los agoreros...– Bilbao, Bizkaia entera, vivieron un agosto terrible. Corría el año de 1983 y corrió al agua sobre el cauce de la ría. La planta baja del mercado, donde se encontraban las cámaras frigoríficas y el pescado, quedó anegada en pocas horas, después llegó al primer piso, donde se situaban la mayoría de los comercios, En un santiamén las aguas alcanzaron también la última de las plantas y tardaron dos días en retirarse. A la vista quedó entonces una terrible zona catastrófica que hubo de se remodelado por completo. En la tercera planta del nuevo edificio se instaló una hermosa vidriera de colores con el escudo de Bilbao que hoy le otorga distinción y prestancia.

Cuentan las crónicas que en 2000 el ayuntamiento de Bilbao traspasó la gestión del mercado a los comerciantes, gestión que se recuperaría en mayo de 2008 al no alcanzar los comerciantes un acuerdo sobre su remodelación. Las propuesta municipal de realizar una reforma interior da pie a que se haga un estudio en profundidad del estado estructural del mismo que se encarga en 2008 a la empresa Labein hace públicos los resultados de dicho estudio en los cuales se expone que hay un grave déficit estructural con daños graves que afectan en al hormigón armado habiendo áreas donde la carga por metro cuadrado no puede ser superior a los 100 kilos.

Esto obligó a reconstruir una gran parte del edificio, operación que se puso en marcha en el verano de 2009 con el compromiso de no cerrar ni un solo día durante el tiempo que duraran las obras. El 9 de diciembre de 2010 se inaugura la primera fase de la obra, que se realiza bajo proyecto del arquitecto Emilio Puertas, que ocupa la parte este, la más cercana a la iglesia de San Antón, y central del mismo que suponen unos 7.000 metros cuadrados a los que se añaden otros 3.000 ganados en el exterior. La reforma, aparte de corregir los graves problemas estructurales, trajo recursos de venta más modernos y supusoun cambio radical en la gestión de la luz natural. También se recuperó el antiguo camino de sirga.