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Teletrabajo: ¿Y quién paga el wifi?

El teletrabajo, que antes estaba reservado para los autónomos y una minoría de empleados de algunas compañías que podían realizar labores de oficina, ha demostrado que puede servir para muchos puestos que hasta hace pocos meses parecían inviables

06.06.2020 | 00:17
Teletrabajo: ¿Y quién paga el wifi?

EL teletrabajo se ha ido convirtiendo en una realidad universal para todas las empresas de servicios y, gracias a Internet, han logrado no parar ni un minuto su actividad. Lo que antes estaba reservado para los autónomos y para una minoría de empleados de algunas compañías que podían realizar labores de oficina, se ha demostrado que puede servir para muchos puestos que hasta hace pocos meses parecían inviables para esta nueva forma de trabajo. La vuelta a la normalidad no puede ser renunciar a este beneficio extraordinario que es trabajar desde casa. No perdemos el tiempo en los viajes de ida y vuelta, evitamos accidentes de tráfico, reducimos las emisiones de CO2 a la atmósfera, y hay una mejora en la conciliación laboral y, aunque todavía no está demostrado al cien por cien, una clara mejora en el rendimiento. Pero para que todo siga funcionando tenemos que hacer que el Derecho Laboral esté ajustado a todos los nuevos procedimientos que se dan ahora.

Hemos visto que llevar a cabo esta nueva realidad puede suponer un ahorro para todos, pero también se derivan unos gastos que en alguna medida deberán ser compartidos por ambas partes. El wifi, el ordenador, el smartphone, las herramientas software necesarias, los sistemas de privacidad y seguridad, la silla ergonómica€ son algunos de los gastos derivados de tener que montar una oficina en casa. Está claro que mi empresa no va a pagar mi paquete de televisión on line que viene incluido en mi conexión de banda ancha que tengo contratada en casa para acceder a Internet. Pero tampoco deberíamos repetir esos absurdos de tener que renunciar a algún servicio porque mi empresa tiene un acuerdo con un operador y me obliga a tener un contrato con él, cuando la cobertura que me da en mi lugar de residencia es pésima. A cuántas personas vemos con dos smartphone, el particular y el de la empresa, cuando hoy tenemos la posibilidad de tener servicios duales en un solo móvil.

Hay compañías que están todavía manteniendo sus sistemas y servidores en su ubicación física en lugar de enviarlos a la nube. El miedo, el desconocimiento de cómo funciona la nube o las dificultades para adoptar este nuevo cambio de mentalidad, hacen inviable que se pueda teletrabajar. Pero hoy en día hay muchas empresas de software capaces de hacer la migración de cualquier programa a servidores remotos y con unos precios que a corto plazo demuestran que la inversión se rentabiliza en breve.

Pero hay otro apartado en el que el teletrabajo ha permitido saltarse el coronavirus con buena nota, la formación. Ahora toca analizar cómo han funcionado los colegios, universidades o academias, y qué podemos mejorar. El PC o el ordenador portátil han demostrado que son mejores que las tabletas o los smartphones para este tipo de situaciones. No es necesario el portátil más potente, con el mejor disco o la tarjeta gráfica sobredimensionada de memoria. Lo que hace falta es que las instituciones educativas utilicen todo su software en la nube, ya que el uso de estas herramientas remotas permite disponer de equipos a un precio muy asequible. El ordenador para estudiar no puede ser el ordenador de casa, de juegos, de las recetas de cocina y de la contabilidad doméstica. Tiene que ser exclusivo para el estudio y por tanto tiene que ser el más barato, pero que cumpla su función, acceder a las clases on line. Los profesores tienen que ayudar seleccionando las mejores herramientas, como seleccionan el mejor libro para clase.

@juandelaherran

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