José Antonio Goirigolzarri, aunque nacido en Gatika, lleva toda su vida en Laukiz, un pueblo donde el ritmo de la vida discurre entre los verdes montes y la fuerza de la tradición.
Desde muy joven supo que quería un trabajo en el que pudiera ayudar a los demás y así fue como terminó siendo bombero, una profesión de la que está orgulloso y que marcaría su carácter, enseñándole a mantener la calma incluso en los peores momentos.
Ese espíritu de resistencia acabaría encontrando también su reflejo en una pasión atesorada durante años: la sokatira.