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Detectar las varices a tiempo, clave para frenar su avance

La insuficiencia venosa crónica es progresiva y presenta distintos grados de afectación, desde arañas vasculares hasta úlceras venosas. Todos ellos tienen solución con un tratamiento sin cirugía

Detectar las varices a tiempo, clave para frenar su avanceVaritek

Cuando pensamos en varices, la imagen más habitual es la de venas abultadas y visibles bajo la piel. Sin embargo, la realidad es mucho más amplia. Las varices forman parte de la insuficiencia venosa crónica, una enfermedad progresiva que afecta a la circulación en las piernas.

Esta patología puede expresarse en distintos grados, con síntomas que van desdemolestias leves hasta complicaciones más avanzadas, e incluso desarrollarse durante un tiempo sin signos externos claros.

Comprender que no todas las varices son iguales y que no se trata únicamente de una cuestión estética es fundamental para reconocer la enfermedad a tiempo y evitar que progrese sin diagnóstico ni tratamiento.

Piernas con varices antes del tratamiento y después.

Cómo evoluciona la insuficiencia venosa crónica

La insuficiencia venosa crónica no aparece de un día para otro. Es una enfermedad progresiva que puede avanzar durante años si no se diagnostica y trata adecuadamente. Para describir su evolución, los especialistas utilizan la clasificación CEAP, un sistema médico internacional que permite identificar el grado de afectación venosa según sus manifestaciones clínicas. Esta escala permite entender que no todas las varices son iguales y que la afectación puede ir desde signos muy leves hasta complicaciones graves.

  • Sin signos visibles (Grado C0). No hay varices visibles, pero pueden existir síntomas como pesadez, cansancio o sensación de piernas hinchadas al final del día. Aunque externamente no se aprecien alteraciones, ya puede existir un fallo en el sistema venoso detectable mediante ecografía Doppler.
  • Arañas vasculares (Grado C1). Aparecen las llamadas arañas vasculares o telangiectasias, pequeñas venas rojizas o azuladas que suelen considerarse un problema estético. Sin embargo, en muchos casos reflejan una alteración venosa subyacente. Algunas personas comienzan a notar cansancio o pesadez al final del día, señales que a menudo se atribuyen al calor, al trabajo o al ritmo de vida.
  • Varices visibles (Grado C2). A medida que la insuficiencia venosa avanza, las venas afectadas se dilatan y se hacen visibles bajo la piel. En esta etapa la insuficiencia venosa ya está establecida y las molestias suelen ser más evidentes, con sensación de piernas pesadas, dolor, calambres nocturnos o hinchazón.
  • Edema (Grado C3). Se añade el edema, es decir, hinchazón persistente que puede no desaparecer completamente con el reposo. La acumulación de sangre y el aumento de presión venosa dificultan el drenaje normal de líquidos, lo que marca una evolución clara de la enfermedad.
  • Eccema venoso y cambios en la piel (Grado C4). La piel comienza a verse afectada. Pueden aparecer eccemas venosos, picor, enrojecimiento, oscurecimiento de la piel o endurecimiento del tejido subcutáneo. Estos cambios indican que la presión mantenida en las venas está produciendo alteraciones inflamatorias crónicas.
  • Úlcera cicatrizada (Grado C5). Se identifican úlceras venosas ya cicatrizadas. Aunque la herida esté cerrada, el riesgo de reaparición es elevado si no se corrige el origen de la insuficiencia venosa.
  • Úlcera venosa activa (Grado C6). Es el estadio más avanzado y se caracteriza por la presencia de úlceras venosas activas, heridas crónicas que cicatrizan con dificultad y que requieren tratamiento especializado. También pueden incluirse aquí situaciones complejas como varices reaparecidas tras cirugías previas cuando no se trató adecuadamente la causa. Son situaciones complejas que afectan de forma importante a la calidad de vida, pero que hoy en día también tienen solución.

Clasificación CEAP que permite identificar el grado de afectación venosa según sus manifestaciones clínicas.

Tratamientos sin cirugía para todos los grados de insuficiencia venosa

El abordaje de la insuficiencia venosa crónica tiene dos objetivos: por un lado, reducir la hipertensión venosa mediante medidas terapéuticas, que incluyen cambios en el estilo de vida, posturas adecuadas y terapia compresiva; por otro, tratar directamente la insuficiencia venosa, ya que cuando las válvulas de las venas enfermas dejan de funcionar, la única manera de restablecer el flujo es sellarlas, permitiendo que la sangre circule por las venas sanas del sistema venoso.

Para tratar las varices de manera efectiva, primero hay que saber de dónde vienen. La ecografía Doppler es la herramienta clave: una prueba sencilla, indolora y no invasiva que permite ver cómo funcionan las venas superficiales y profundas. Con esta información, los especialistas pueden diseñar un tratamiento adaptado al grado de insuficiencia venosa de cada paciente y actuar directamente sobre el origen del problema.

Hoy, la mayoría de problemas venosos pueden tratarse sin cirugía. Las técnicas mínimamente invasivas cierran la vena afectada mediante pequeñas punciones, sin incisiones ni ingreso hospitalario y con recuperación casi inmediata. En clínicas especializadas como Varitek, sus radiólogos intervencionistas aplican desde hace más de una década procedimientos ecoguiados de alta precisión para abordar el problema desde su origen. Mediante técnicas como la escleroterapia o VenaSeal, pueden tratar con éxito desde arañas vasculares hasta úlceras o varices recurrentes tras cirugía, mejorando así la salud y la calidad de vida de un amplio número de pacientes.

Para aliviar síntomas, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida, la recomendación es clara: evaluar la salud venosa y tomar decisiones basadas en un diagnóstico profesional.

Más información: www.varitek.es