Redes, una ‘vila’ marinera de A Coruña de auténtica película
Pedro Almodóvar y David Uclés han alabado este pueblo repleto de coloristas casas de indianos
A pesar de la gran afluencia de turistas que recibe en verano, Vila Redes mantiene su esencia tradicional, marcada por su raíz marinera, debido a las redes de pesca que le dan nombre, y a sus casas indianas de colores. La aldea pertenece a la parroquia de Camouco, en el concello coruñés de Ares, y en estas fechas respira tranquilidad.
Vila Redes acogió la filmación de la película Julieta, de Almodóvar, en 2016, y más recientemente aparece en el exitoso libro La península de las casas vacías, del escritor David Uclés, que la describe, en la época de la guerra civil, como “un pueblo pintoresco, con casas cada una de un color y en cuyas playas colgaban de unas altas estructuras de madera las pieles de las ballenas cazadas en alta mar y las redes de pesca, de ahí el topónimo”.
Villa típica marinera con las casas en la orilla del mar, casi colgando, tiene como uno de sus elementos destacables, como escribe Uclés, las cabrias, palos de madera cruzados y sostenidos de manera vertical al borde de la ría, donde antes los marineros dejaban sus redes a secar. Aún existen embarcaciones amarradas a los cabos de las casas, algunas acosadas en sus maderas por el tiempo y el salitre.
También cuenta con construcciones muy coloreadas y bien conservadas de estilo modernista, las conocidas como viviendas indianas de finales del siglo XIX y comienzos del XX, la mayoría de inspiración cubana. Muchas están ubicadas en la Avenida de Gaspar Rodríguez.
Edificios singulares
Vamos a destacar tres: Casa Azul, sin estilo definido y con torreón de tres alturas y cornisa volada; Casa con Galerías, edificio del primer tercio del XX de orígenes modernistas y con una interesante galería en una de sus fachadas; y Casa Indiana, monumental y de tres plantas. Es interesante el contraste de color entre el granate del fondo y el gris claro de los esquinales, cornisas y vanos.
El paseo por el puerto resulta obligado, así como disfrutar de un aperitivo en la plaza Do Pedregal. Se aconseja recorrer sus calles, repletas de rincones encantadores. Y con tiempo benigno, disfrutar también de su playa, para bañarse o darse un paseo, incluso ahora, en invierno, sin el acoso del turisteo.