Esa villana de cómic, de nombre de pila Isabel, se ha descolgado apoyando a ese psicópata de manual, de nombre Javier. Son Ayuso y Milei, Milei y Ayuso. La bruja avería de la política, de nuevo alineada con el eje del mal. Porque la presidenta madrileña ha vuelto a dejar meridianamente claras sus posiciones políticas al salir a defender al ultraderechista argentino. Un tipo deleznable que niega las desapariciones en la dictadura argentina, defiende la privatización de la sanidad y el uso de armas, está a favor de la venta de órganos y propone derogar el aborto. No hay lugar para la sorpresa. La novia de Chucky –que siempre ha apoyado la doctrina de Trump y Bannon– se parece, cada vez más, a la muñeca diabólica. Además, ella empezó gestionando las redes sociales de un perro, y Milei habla con su perro muerto a través de una médium. Todo, parecidos razonables. Es bien conocido que a cualquiera de los dos, nada les pega más que una buena motosierra con esas miradas al bies. Y como ella se pone siempre en el lado correcto de la historia, y apoyando fascistas nunca falla, pues blanco y en botella. Dios los cría y ellos se juntan. Los dos han sabido conectar, desde el exotismo, con el hartazgo de una sociedad que prefiere mandarlo todo al demonio. Eligiendo amigos nunca defrauda, y por eso comparte la misma carta de presentación que el ultra: “No vine a la política a guiar corderos, sino a despertar leones”.

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