Mesa de Redacción

Un problema que nos quitan

29.07.2020 | 00:16
Jontxu García.

NO seré yo quien defienda la labor de Fernando Simón en esta pandemia del coronavirus. Si recuerdan, el epidemiólogo maño saltó a la fama en otra crisis sanitaria, la del ébola, cuando tuvo que coger las riendas de la situación. Al fin y al cabo la ministra de Sanidad era la popular Ana Mato; sí la misma que veía normal que apareciera un Jaguar en su garaje o que le pagaran los viajes a Disneyland y las fiestas de cumpleaños de sus hijos. Seis años después, la voz ronca de Fernando Simón es ya casi un miembro más de la familia. No podemos decir que estuviera precisamente acertado en sus pronósticos. Claro que muy pocos o ninguno lo vieron a tiempo. Pero en todo este tiempo hay una cosa que me gusta de Fernando Simón, y no son ni su pelo alborotado ni sus camisas sin planchar con las que se presenta ante la prensa o ante el Borbón real, sino su espontaneidad. Asistimos desde el sábado a los lloros de ministros, presidentes autonómicos, hosteleros y a todo el sector del turismo en general, echándose las manos a la cabeza porque los británicos, famosos por sus desmanes en las noches de verano al albur de las cañas de cerveza y el alcohol, no pueden venir este año. Pues bien, fue Fernando Simón y, ni corto ni perezoso, dijo lo que todos pensamos pero que nadie se había atrevido a ponerle el cascabel al gato: "Un problema que nos quitan", sentenció. Porque habíamos quedado que en esta crisis lo primero es la salud... ¿o no?

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