Editorial

Evitar una vuelta atrás

El aumento de contagios en Euskadi está generando preocupación y obligando a la adopción de nuevo de medidas restrictivas que, junto con una llamada a la responsabilidad, frenen la expansión del virus

19.07.2020 | 00:37

EL constante incremento de nuevos casos de contagios por covid-19 y el goteo de focos registrados en Euskadi está generando la lógica inquietud y preocupación y ha obligado a tomar, de nuevo, medidas restrictivas que afectan de una manera u otra a la población. De hecho, en los últimos días, el departamento de Salud del Gobierno vasco ha impuesto normas que, aunque limitan o condicionan algunos aspectos de nuestra vida diaria, son necesarias para evitar una posible transmisión comunitaria que supondría un desastre desde el punto de vista sanitario –con el aumento vertiginoso del riesgo de pérdida de vidas humanas– y una vuelta atrás no menos catastrófica con el regreso de medidas aún más restrictivas para la ciudadanía, con evidentes consecuencias también en la actividad social y económica. De momento, al uso obligatorio de la mascarilla aun cuando pueda guardare la distancia de seguridad decretado el pasado jueves, se ha sumado desde ayer la limitación de las salidas y las visitas de los mayores en las residencias, el cierre de los centros de día para dependientes y los udalekus o colonias de verano para niños y jóvenes. Son medidas estas últimas dolorosas y duras para los afectados, en especial para los más vulnerables, y sus familias. Pero la situación requiere de medidas preventivas y quirúrgicas que frenen el aumento de contagios. La consejera Nekane Murga fue clara ayer al mostrar su "preocupación" por la evolución de los brotes que están sucediéndose en Euskadi y apuntó el evidente cambio de tendencia y, sobre todo, del perfil de las personas que se están contagiando, radicalmente distinto del que se infectaba en marzo y abril, ya que ahora son mayoritariamente jóvenes, y el ámbito de transmisión, que se concentra en el ocio y las aglomeraciones que se derivan de estas actividades. Con todo, no estamos en la situación de los meses pasados. La detección precoz, el intenso trabajo de rastreo –en una semana se han realizado 25.000 PCR en Euskadi–, la rápida respuesta a los focos y la situación de los hospitales –ayer había cuatro personas ingresadas en las UCI– invitan a pensar que, con la imprescindible y sobradamente probada responsabilidad e implicación ciudadana, se podrá frenar este aumento de contagios y evitar la vuelta a restricciones aún más duras, como está sucediendo en otras zonas del Estado.

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