Editorial

Recuperar el talento

El Gobierno vasco, a través de Lanbide, tiene activo un plan pionero para fomentar el empleo y, con ello, el regreso a Euskadi de jóvenes menores de 35 años que salieron al extranjero a estudiar o trabajar

09.02.2020 | 02:59

LA denominada fuga de cerebros, es decir, la marcha de personas, generalmente jóvenes y bien formadas, a estudiar, especializarse en algún ámbito o trabajar a otro lugar del Estado o a otro país ha sido un fenómeno que, aunque se ha dado con distinta intensidad a lo largo de la historia reciente, tuvo un cierto auge durante los años más duros de la crisis económica. Un estudio elaborado hace un par de años por el Observatorio Vasco de la Juventud revelaba que a lo largo del periodo de la crisis cerca de un tercio de los jóvenes de Euskadi habían salido al extranjero a estudiar, investigar o realizar prácticas en empresas. Aunque la reactivación económica, con la consiguiente mejora de los datos de empleo, ha revertido la situación de modo notable, muchos de esos jóvenes que salieron fuera no han tenido oportunidad de volver pese a que ese sea su deseo. Es, sin duda, un asunto que genera preocupación por lo que supone de pérdida de talento que pudiera revertir en Euskadi. No es, sin embargo, sencillo por múltiples circunstancias. Tanto instituciones como empresas -además de los propios interesados y sus familias- están especialmente interesados en la posibilidad de un retorno que sería beneficioso para el conjunto de la sociedad vasca desde todos los puntos de vista, ya que supondría la incorporación al mercado de trabajo de personas cualificadas, con experiencia y con interés de vinculación al país. Con este objetivo, el Gobierno vasco mantiene, a través de los servicios de Lanbide, un programa pionero de Ayudas al Retorno Juvenil destinadas a la contratación de personas jóvenes en empresas de la CAV y que permitan la vuelta a Euskadi de menores de 35 años que lleven al menos doce meses fuera. De este modo, el Ejecutivo, por medio de subvenciones a la empresa contratadora, abona parte del salario de estas personas a condición de que se formalice un contrato de al menos un año de duración, con un complemento en el caso de que sea indefinido. Además, sufraga también ayudas para los gastos de desplazamiento a la hora del retorno. Se trata, así, de una iniciativa de alto interés tanto personal desde el punto de vista de los jóvenes como social desde una perspectiva de país, y que, de manera paulatina, va dando sus frutos con experiencias interesantes y de regreso exitoso que conviene reforzar.