Nuklear, bai. Energía verde

13.01.2022 | 00:25
Nuklear, bai. Energía verde

Algunos se arrogan la victoria moral y definitiva sobre la energía nuclear en Euskal Herria, si bien se olvidan que fueron permisivos por cabalgar a lomos de la bestia, causando cinco muertos del pueblo trabajador vasco. Alimentar a la bestia siempre sale caro, envalentona y la evolución posterior suele significar que permea en otros ámbitos y capas, como lo pudieron llegar a sufrir todos los que se pusieron un lazo azul en defensa de los derechos humanos. Sus bases son líquidas, temporales y aceptadas y asumidas por un marco general que prefirió mirar a otro lado, en vez de asumir los desafíos y retos estructurales existentes, con una abultada factura de adquisición de hidrocarburos, petróleo entonces, gas ahora, no es desdeñable que sea acompañada de buenas obras en otros sectores energéticos. Porque no hemos de olvidar que esta buena gente, que contrapone las energías renovables a las demás, luego se oponen por completo a su instalación en lugares concretos. Les encanta hablar de lo divino, pero luego queman a lo bonzo a sus curas y monjas. Son ellos y no otros los que, en el fondo, no son sino malthusianos embozados en discursos de la nueva ola, más vieja que Carracuca, sobre decrecimiento y disminución de consumos, es decir, un toque de corneta para una retirada general de la humanidad, a los cuarteles de invierno, denominados cuevas.

Sobre la energía nuclear se sacan siempre los mismos temas. Que si es cara, que si sólo con el apoyo del estado es posible sostenerla, que si las explosiones de los reactores, que se la fórmula de la marmita de Papá Pitufo. ¿O era la de Panorámix el druida? Y siempre salen a colación Chernobil y Fukushima. Este último se produjo el 11 de marzo de 2011, tras un terremoto magnitud 9 sobre la escala, y un mega-tsunami, y con todo, no hubo problemas graves en ninguno de los reactores, que se apagaron automáticamente al detectarse el terremoto inicial. No, la energía nuclear no fue el problema, sino asuntos empresariales de la concesionaria Tepco. Eso sí, tan fatal que la gente puede volver a las inmediaciones si quiere, y sólo resultaron heridos, de diversa consideración. Chernobil. Bueno, solo hay que ver la serie de HBO sobre el asunto para aclararse que la energía nuclear no está en cuestión ahí, sino un sistema soviético que ocultó la medalla de bronce de los accidentes nucleares, un categoría 6 (Fukushima y Chernobil es un 7), en los años 50, en un lugar próximo a los Urales. O todo lo que se dice de manera sintética en la serie respecto a las pruebas que debieron haberse hecho antes de la inauguración, pero... lo cual, de la manera en que se hizo, es lo más parecido a lanzarse desde una avioneta sin paracaídas a diez mil metros de altura, en mangas de camisa, y esperar caer sin rasguño alguno.

Si nos pusiéramos a su nivel, el de decir que dado que hay accidentes y los reactores explotan (una central nuclear no es una bomba atómica), debiéramos mirar Tianjin en 2015 y Beirut en 2020, cuyos puertos explotaron con enormes y visibles bolas de fuego, sin posibilidad de ser ocultados, dejando un pavoroso escenario digno de un Hiroshima o de un Nagasaki. ¿Es ello motivo para ir clausurando los puertos comerciales del mundo por precaución por si acaso alguno puede repetir experiencia de esos dos ejemplos, pero de los que puede haber cientos? Total, hay disponibilidad de los tránsitos por carretera, por ferrocarril o por avión. Ah, no, que los aviones contaminan pero que mucho. Y por otro lado se cuestionan los trenes de largo recorrido que van a velocidad alta. Pues, pareciera que la solución sería que las mercancías fueran por carretera, o eliminar el comercio mundial. Todo reflexiones muy sesudas y tan elevadas que, a fuer de dogmáticas, sólo se pueden sostener bajo regímenes de opinión dirigidos y no libres. Muy al gusto de cierta gente que se abrogó esa victoria sobre lo nuclear, y por lo que no quieren reabrir debates, pues sería como reabrir las medallas de juegos olímpicos pasados si se demuestra que han sido conseguidas mediante el uso de productos dopantes. Qué tontería. ¿Eso sucede? Si es que...

Algunos se quedaron estancados en el pleistoceno y no han evolucionado, pero las energías sí. Los reactores de cuarta generación son mejores que sus predecesores. Son más limpios, más eficientes, e incluso se procura que parte de los residuos se puedan volver a utilizar en el futuro, con lo que no sólo pudieran ser considerados verdes, sino también una energía renovable. De mientras, hay que buscar energías puente, hacia el futuro de la fusión y de las energías renovables, y después, energías complementarias, en el grado que sea, para garantizar lo que todo el mundo quiere, y es energía barata y abundante. Para las fábricas, para las casas, para todo donde es necesario. Y para ello, la energía nuclear es una variante que el mundo acepta, incluso en países donde las energías renovables están tirando del carro, es donde más centrales nucleares están proyectadas, como es el caso de China, con más de cien nuevos reactores. Dejo de lado cuestiones técnicas como que residuos nucleares pueden, y lo hacen, producirse en otras industrias, o en la red de sanidad, es decir, en hospitales, o en la propia naturaleza. Es recomendable ampliar visión con el Twitter de Operador Nuclear. Alfredo García. O por otro lado, su libro La energía nuclear salvará el mundo, derribando mitos sobre la energía nuclear, publicado por Planeta, y que yo adquirí en la tienda Elkar más cercana. Datos e información contrastada. Como debe ser. Y si hubiera que plantear hoy el asunto, siendo como soy nacido en 1982, tal y como exponía el programa de EAJ-PNV para las elecciones generales de aquel año, diría energía nuclear si, para subsanar errores históricos, Lemoiz, Bai.

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