Incertidumbre y desconcierto

Salta a la vista que en los gobiernos hay incompetencia, desconcierto, falta de medios y actuaciones dolosas, es decir, movidas con plena intención de engañar€ ¿Y tú qué haces, al margen de alborotar en tu mentidero? Pues poca cosa, felicitarte de que en tu tierra estés más o menos a salvo y respirar lo menos posible, no vaya a ser que el virus se fije en ti

22.09.2020 | 11:38
Miguel Sánchez Ostiz.

ESO es lo que seguimos padeciendo muchos meses después de que se nos echara encima la pandemia de covid-19: incertidumbre y desconcierto. ¿Sabemos lo que está en realidad pasando? Yo, al menos, no. Leo las cifras y, como bailan, no las entiendo. Me conformo con saber que son muchos los contagiados y muchos también, otra vez, los fallecidos. ¿Por qué? ¿Mala gestión, imprevisión, falta de medios€? No lo sé.

Así como en un cuadro del cubista Juan Gris, un trozo de periódico dice que los exploradores se acusan mutuamente de no haber descubierto nada; aquí, unos políticos, gobernantes o no, acusan a otros y sus mamporreros de segunda línea lo hacen de incompetencia absoluta, una verdad como un templo en el caso de la IDA madrileña, de cuya bajeza moral da pruebas casi a diario, la última con achacar la expansión del virus a la forma de vida de los inmigrantes. Por cierto, la IDA está a punto de ser arrojada a los leones, lo mismo que Fernández, el de las canalladas policiales. ¿Esperpento? No, España. Lo dijo Valle-Inclán por boca de su poeta Max Estrella, en esa obra maestra que es Luces de bohemia: "España es una deformación grotesca de la civilización europea".

"Puede, yo me inhibo", le replica el canallita de Don Latino de Híspalis€ Ese es el problema, el inhibirse, no la visión deformada de una realidad ya de por sí muy torcida, el encogerse de hombros, el hacer trizas cualquier movimiento de solidaridad, de fraternidad, el mentir a cada paso en propio beneficio, el desentenderse de lo que es de estricta responsabilidad individual, la manipulación de masas, la trampa y la falta de decoro en lo contractual€ Todos contra todos, pero sobre todos los que tienen poder contra quienes no lo tienen€ Esas crueldades delictivas que en el tercer milenio carecen de importancia, dicen los popes de la época.

Y del cuadro de Juan Gris a aquella otra historia de la expedición científica española a la Amazonía que regresó a la península diezmada. Dijeron que les habían atacado los indios, pero en realidad se mataron entre ellos por culpa de la discusión de establecer quién había descubierto primero no sé qué mariposa. Sucedidos, relatos de sobremesa, pero aquí nos mataríamos si pudiéramos. Lo veo a diario en las riñas que estallan en cualquier parte por motivos fútiles. Estamos que mordemos. Eso no es consecuencia de la pandemia, sino otra pandemia de muy difícil cura. Lo veremos.

Salta a la vista que en los gobiernos hay incompetencia, desconcierto, falta de medios y actuaciones dolosas, es decir, movidas con plena intención de engañar€ ¿Y tú qué haces, al margen de alborotar en tu mentidero? Pues poca cosa, felicitarte de que en tu tierra estés más o menos a salvo y respirar lo menos posible, no vaya a ser que el virus se fije en ti; de la misma manera que el humanista Luis Vives (1492-1540) dejaba claro en uno de sus diálogos que, a la vista de uniformados, convenía esconderse, no fueran a ponerte la mano encima. Él hablaba de los hombres de Inquisición, supongo, la que quemó a su padre.

En ese ambiente de miedo al contagio y de incertidumbre sobre nuestro futuro, en Madrid quieren confinar (aunque solo sea sobre el papel) sectores de barrios populares donde hay infraviviendas verticales, muchas, en las que viven los que no pueden hacerlo en otra parte. Está visto que la vivienda no es un derecho, sino un negocio mayúsculo, como bien saben los propietarios de fondos buitres del aznarismo botellero. Las condiciones de vida no siempre se eligen.

Y el vecindario, las asociaciones de vecinos cuyo peso político el régimen del 78 liquidó y van cobrando ahora el protagonismo y la fuerza que merecen, se sublevan y acuden al centro de Madrid, todo un símbolo, a pedir la dimisión o la defenestración política de Díaz Ayuso, el peor gobernante sin duda que ha tenido Madrid y que debería ser investigada por si la pésima situación sanitaria de la ciudad se debe a su incapacidad gestora y sus disparatadas decisiones, que podrían ser dolosas, por maliciosas. La gente quiere remedio para su desastrosa situación, no limosnas ni pizzas.
* Escritor

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