Zelai Orlegian

Sokari eutsiz

18.09.2021 | 01:06
Las integrantes del equipo femenino de Gaztedi, en plena acción en Fadura

HASTA mañana se está celebrando en Getxo el Mundial de Sokatira, en el que toma parte oficialmente la representación de Basque Country, y lo hace en las especialidades de clubes y selecciones nacionales. Este mismo fin de semana, en aguas de Sopela, tiene lugar el Campeonato Europeo de Kayak Surf, donde la Euskal Selekzioa, vigente campeona del mundo en Perú, aspira a ampliar títulos. Por otro lado, entre el 4 y el 9 de octubre, Euskadi acogerá también el campeonato de Europa de Pádel, en el que igualmente participará la Federación Vasca de este deporte (FVP) con sus equipos representativos, y lo hará en su condición de miembro de la Federation of European Padel (FEPA) y organizador, además, del evento.

Son tres casos en los que las federaciones deportivas vascas están integradas en las correspondientes asociaciones internacionales, y ello les confiere presencia propia en las competiciones oficiales organizadas por las mismas, junto a otras selecciones nacionales del mundo, pertenezcan o no a estados independientes, por permitirlo así sus normas reguladoras. No vamos a insistir en los abundantes supuestos en que países deportivos, no estados, compiten internacionalmente como consecuencia de la raigambre, la historia y el desarrollo de determinados deportes en su territorio, lo que propicia la concurrencia con instancias estatales.

El tug of war (la sokatira para los vascos) es una disciplina deportiva de indudable arraigo en países como Suecia (donde en 1933 se creó la primera federación nacional), Inglaterra, Países Bajos, Alemania, China o Sudáfrica. Después de ser deporte olímpico a comienzos del siglo XX, la Tug of War International Federation (TWIF) fue constituida en 1960, disputándose el primer Mundial en 1975, y siendo reconocida por el COI en 2002 a la espera de su posible reincorporación al programa olímpico.

La Euskadiko Herri Kirol Federazioa, que incluye a la sokatira como destacada modalidad (donde no existe a día de hoy una federación estatal), formuló su solicitud de admisión en la TWIF, sin que consiguiera su reconocimiento como miembro de pleno derecho hasta 2014. El nivel competitivo en estos años ha sido alto, logrando nuestros clubes y selecciones diversos entorchados, lo que explica su condición hoy de receptora de estos campeonatos mundiales. Nada ha sido fácil para alcanzar el actual estatus, pero la voluntad y perseverancia de sus dirigentes, la labor de clubes como Goiherri o Gaztedi y, sobre todo, la categoría de nuestras y nuestros tiradores ha dado sus frutos. Fadura está siendo testigo de ello.

Hemos señalado las citas internacionales de sokatira, kayak surf y pádel que se desarrollan en Euskal Herria con nuestras selecciones propias, y en relación con el último deporte, emergente, la representación vasca tiene también que ver (no podemos soslayarlo) con la ausencia de la federación española del ramo. El nivel deportivo y la responsabilidad del campeonato europeo asumida por la FVP esperamos conlleve su estabilidad en la FEPA, sobre cuya integración la española carece de competencias.

Finalmente recordaremos que el pasado 9 de septiembre la Federación Vasca de Natación, por la práctica unanimidad de su asamblea general, se tiró a la piscina y aprobó dar pasos firmes para obtener la oficialidad, lo que pasa por la integración en la influyente FINA, donde sí milita la federación española, pero que acoge también a países deportivos no estatales. Nuestras nadadoras y nadadores, como la Euskal Selekzioa de water-polo, han tomado ya parte en torneos internacionales, y pretenden ahora hacerlo en los campeonatos oficiales. Otro camino a recorrer.

Adelantaremos que otras federaciones deportivas vascas están a punto de dar el mismo paso: acordar en su seno resoluciones similares de reclamación de la oficialidad. Al tiempo, en tres reconocibles deportes, tras el inicial y esperable no, se preparan ya los recursos correspondientes para la defensa jurídica de los que han de entenderse como derechos asociativos de nuestras federaciones, y derechos individuales de nuestras y nuestros deportistas, de quienes han expresado formalmente su voluntad de representar a su país deportivo. Todo ello sin perder de vista las procedentes adecuaciones legislativas que faciliten hacer realidad la singularidad cultural y deportiva vasca en su proyección internacional.

El partido no ha hecho más que empezar, las euskal selekzioak piden paso y anuncian triunfos. Tiran de la misma cuerda. Eutsi tinko sokari!

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