Javier Liñera, dramaturgo: “La escritura teatral nace húerfana, con anhelo de ser encarnada”
El creador bilbaino ha participado en Gutun Zuria, que ha cerrado este sábado 28 de febrero esta edición
La palabra como puente: Gutun Zuria ha reafirmado su vocación de encuentro entre quien escribe y quien lee. El Festival decano de las letras en Bilbaose ha convertido una vez más en referente de la creación multidisciplinar. Desde el pasado día 24 y hasta este 28 de febrero, una treintena de creadores y creadoras del ámbito literario y editorial han compartido con el público en Azkuna Zentroa su proceso creativo. Entre ellos, han participado Alana S. Portero, Didier Eribon, Miguel Ángel Hernández, Layla Martínez, Mario Obrero o Natalia Castro Picón. Además, han asistido escritoras y escritores como Bernardo Atxaga, Karmele Jaio, Miren Agur Meabe, Harkaitz Cano, Danele Sarriugarte, Hedoi Etxarte, Uxue Razquin, Lur Olaizola, Alba Garmendia y Jule Goikoetxea.
Hasta el festival literario se ha acercado también Javier Liñera (Bilbao, 1975), dramaturgo, actor y creador escénico para hablar sobre los entresijos del teatro contemporáneo. Según explica el creador, “la escritura teatral nace huérfana, un texto dramático nace con un anhelo, con un deseo de ser encarnado, es decir, de llevarse a las tablas. Hablo de lo más amplio de la escena, es decir, que ese texto puede transformarse en un dispositivo, no tiene por qué ser en un teatro a la italiana, puede ser hasta una instalación, dependiendo de la persona que vaya a dirigir o lo que la creadora quiera hacer con él. Es más, puede ser un texto que sea un pretexto para hacer otra cosa”.
Temas relacionados con el género y la diversidad
Liñera estudió para ser actor, combinaba las funciones con clases y con trabajos que tenían que ver con el arte y comunidad y también con temas relacionados con el género y la diversidad. “Esta combinación fue uno de los motivos que más tarde me impulsó a seguir escribiendo. Es verdad que también estudiaba dramaturgia, pero en ningún momento me planteaba poner en escena ningún texto, hasta que llegó una crisis personal y artística. Una crisis que me planteaba quién era yo y también qué es el teatro, para qué sirve. Una sensación de angustia y aburrimiento hace que acabe un ciclo”, confiesa este bilbaino. “Entré en crisis personal y laboral y a partir de ahí empecé a escribir la primera pieza larga, que fue Barro rojo. Pensaba que iba a hacer como seis funciones y, de repente, fueron muchas más. Pero tenía ya esa necesidad de contar historias sobre todo de personas o cuerpos o temas abyectos que yo no veía generalmente en el escenario en aquella época”. Tras Barro rojo (2015), llegó ¿Qué fue de Ana García? (2019), Antonia (2021) y Lo peor que le puede pasar un niño, con la que está actualmente de gira por Euskadi.
El cuerpo
Lo que empezó prácticamente como algo provisional ha derivado en una trayectoria de éxito; dos veces candidato a los Premios Max como autor revelación, Premio Urrezko Hiruki, Premio al Mejor Montaje del Festival Indifest... “Los premios son como un revulsivo, piensas que por lo menos hay gente que está mirando la escritura que haces. Pero los premios no son solo para mí, siempre los comparto con mi equipo, con Ékoma Teatro, con Aitor Pérez...”.
La temática de la escritura de Javier Limeña se ha ido abriendo con el tiempo, pero siguen preocupándole las mismas cuestiones. “Mis textos tienen que ver con el cuerpo, con la performatividad del cuerpo. El cuerpo es político y tiene que ser visible, tiene que estar presente y, sobre todo, los que no suelen estar en la escena, desde una persona trans hasta el de una mujer de 70 años. También tiene que ver con una responsabilidad personal”.
Precariedad del sector
¿Cómo lleva Javier Liñera la precariedad en el sector? “Es verdad que el mundo de la dramaturgia contemporánea está complicado, hay precariedad y eso es bastante angustioso porque hay que pagar facturas, llenar la nevera, también nosotros tenemos esa manía de comer. Las personas que escribimos o que nos acercamos a la dramaturgia empezamos a estar en otros campos también, en la dirección, en la interpretación, en la propia escenografía o en la producción. Creo que esto hace que los textos sean más espectaculares. Y cuando hablo de espectaculares no es de una cosa maravillosa, sino que ya están también pensados en el espectáculo, en las tablas”
