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Aplauso a sus raíces

Santurtzi celebró en la jornada de ayer la VI edición del Sardinera Eguna, una cita que sirvió para homenajear a la sardinera y estibadora Juana Mozas y, por extensión, a todas las mujeres que trabajaron en oficios de la mar

09.02.2020 | 16:42
Las pailas, las sardineras y el Club Itsasoko Ama, tres de los emblemas de Santurtzi. Fotos: M. A. Pardo

Santurtzi celebró en la jornada de ayer la VI edición del Sardinera Eguna

ESTE era un pueblo pequeño, éramos muy pocos y Santurtzi ha crecido muchísimo. Ahora somos tantos porque no se ha marchado ninguno de los que vino, este pueblo tiene tantas cosas buenas que nadie se quiere marchar de él". Estas dos frases de Juana Mozas, mujer que fue homenajeada ayer en la sexta edición del Sardinera Eguna, reflejan parte de la evolución, del cambio que ha vivido la localidad marinera en las últimas décadas. La que era una bonita aldea, con el paso de los años se ha convertido en un núcleo de población que cuenta con más de 45.000 habitantes y que, en la década de los 80, llegó a superar los 53.000. Está claro que Santurtzi, demográficamente, ha sufrido un cambio radical, pero el hecho de haber crecido tanto no ha impedido que la localidad marinera sea fiel a sus raíces. Todo ello se escenifica en el Sardinera Eguna, una jornada que ya se ha consolidado en el calendario festivo de Santurtzi y que ayer volvió a servir para, por un lado, recordar y revitalizar las raíces marineras del municipio y, por el otro, reconocer la labor que las mujeres han realizado en favor del municipio históricamente.

Y es que una de las claves de esta cita es que sirve para ir saldando una deuda histórica con las mujeres, quienes en muchos casos eran el auténtico motor de las familias santurtziarras y que no recibieron en su día el reconocimiento que merecían. Ayer fue el turno de homenajear, en el acto central de la festividad a Juana Mozas, más conocida como Juani, una mujer de 94 años y que, a lo largo de su vida lo ha tenido de todo menos fácil, pero que ha plantado cara a las dificultades con casta y, tal y como quedó de manifiesto en la jornada de ayer, con muy buen humor. "Tras la Guerra Civil tuvimos que exiliarnos a Francia porque éramos rojos y, más adelante, volvimos, pero por nuestras ideas había muchos oficios que no nos dejaban hacer. Así que me puse a trabajar en el mundo de la mar, pero hay que decir que he hecho de todo, lo mismo vendía sardinas que vendía cabras", señaló esta mujer que a sus 94 años hace gala de una lucidez envidiable. Tirar de ingenio ante la adversidad con el único propósito de salir adelante y dar un futuro esperanzador a sus hijos, esa era la intención de Juana, nieta política de la mítica sardinera Sotera. Muestra de la polivalencia de esta mujer nacida en la Cuesta Hospital Alto, es que llegó a trabajar en la estiba, todo por el objetivo de subsistir. "Había que sacar a los hijos adelante como fuera y que, a poder ser, pudieran tener algo más de lo que tenía yo", señaló Juani. Se puede decir más alto, pero no más claro.

Todo ese esfuerzo, ese trabajo silencioso y diario recibió ayer el merecido homenaje de sus convecinos en el acto central de esta fiesta, junto a la estatua de La Sardinera, como no podía ser de otra forma. "Juana está estupenda a sus 94 años y todo ello pese a que su vida no ha sido nada fácil. El de hoy es un día precioso y de reconocimiento, de reconocimiento a Juani y, por extensión a todas las mujeres que trabajaron en el mundo de la mar", señaló Aintzane Urkijo, alcaldesa de Santurtzi. Además del Agurra de un grupo de mujeres, Juani fue obsequiada con un pañuelo conmemorativo del homenaje y un ramo de flores que le entregó otra mujer, Sandra Bragado, la Mejor Cuadrillera de los Cármenes 2018.

Una vez finalizó el merecido homenaje a Juana Mozas, la fiesta fue bajando poco a poco, en kalejira, desde el paseo de La Sardinera hasta el puerto pesquero atravesando la calle Itsasalde. En la kalejira compartieron espacio los gigantes con sardineras, rederas y los músicos de la Banda de Santurtzi. Fueron impregnando de fiesta la localidad en una jornada que, sin duda, es tremendamente especial. El Sardinera Eguna es un día sin igual en la localidad santurtziarra, pero hay quienes sienten muy especialmente este día y Neli, Isa, Idoia, Izaskun, Alicia, Marian y Rosa Mari son el ejemplo de esas personas para las que el Sardinera Eguna no es un día cualquiera. Ellas bailaron el Agurra en el homenaje a Juana Mozas y abrieron la kalejira. "Es un día muy bonito y es una jornada de reconocimiento porque sin las sardineras, sin las mujeres que han trabajado en los oficios de la mar este pueblo no sería lo que es hoy día. El momento más emocionante para nosotras es cuando bailamos el Agurra", señalaron.

El puerto, centro de la fiesta La kalejira llegó al puerto, zona que se erigió en el epicentro de la fiesta. Allí esperaban a la comitiva de la kalejira muchos santurtziarras y visitantes que no quisieron desaprovechar la oportunidad de disfrutar de esta fiesta de día. Ni siquiera la trainera más sardinera, la Sotera, quiso perderse la cita. El bote con el que el Club de Remo Itsasoko Ama ha ganado este año tres banderas de la ACT y el campeonato estatal fue uno de los atractivos de esta jornada que estuvo llena de actividades para todos los públicos. Precisamente, junto a las instalaciones del club de remo santurtziarra, una serie de hinchables hacían que los más txikis encontrasen su punto de diversión. "Esta es una fiesta de día, de disfrutar todos juntos y recordar nuestras raíces", comentaron Modes, Txetxu y Marisa Ballón, Reyes Agustino, Juli Martínez y Bego Fuentes.

Para recuperar fuerzas tras una mañana muy intensa el Parque Gernika acogió una comida popular en la que no faltaron las voces de Santurtzi Kantari ni las dulzainas del grupo de la Casa Castilla y León, quienes amenizaron un acto de confraternización, de estrechar lazos entre santurtziarras. Como no podía ser de otra forma, las sardinas también tuvieron su protagonismo en el Sardinera Eguna con una sardinada que, desde las 19.00 horas, impregnó de olor a sardina el corazón de Santurtzi, una localidad que sigue fiel a sus raíces.