Investigadora Ikerbasque en el DIPC y miembro de Jakiunde

Aran García-Lekue: "Ojalá en el futuro las entrevistas a mujeres científicas se centren en su faceta de científicas, y no en su condición de mujeres"

El informe sobre la ciencia en Euskadi publicado por Ikerbasque en 2020 destaca que sólo el 35% de los investigadores catedráticos o equivalentes son mujeres

11.02.2021 | 09:42
Aran García-Lekue, ivestigadora Ikerbasque en el DIPC

Investigadora Ikerbasque en el DIPC, el trabajo de Aran García-Lekue se centra en el estudio teórico de las propiedades electrónicas de la materia a la nanoescala. En su trayectoria profesional considera que ha tenido más apoyos que obstáculos, aunque destaca que hay que ser fuerte para seguir un camino donde ves que eres una minoría.

Hoy, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. ¿Por qué está tan poco reconocido el papel de las mujeres científicas?

––Desafortunadamente, no creo que esto sea algo exclusivo del ámbito científico. El papel de la mujer ha sido relegado a un segundo plano en muchas áreas del conocimiento, aunque en la ciencia es particularmente grave. Existen muchos casos de mujeres científicas que han desarrollado una gran labor y han obtenido logros extraordinarios, pero su papel ha sido eclipsado por los hombres que bien lideraban su grupo de investigación o institución, quienes se han llevado "la gloria y los honores". Así pues, han sido ellos quienes han pasado a la historia, haciéndonos creer que la ciencia ha sido y es una cosa de hombres.

¿Y por qué tan poca visibilidad?

––Creo que es muy difícil luchar contra la herencia social, que en este caso se refleja en grupos de investigación e instituciones científicas mayormente lideradas por hombres. Por tanto, son mas visibles tanto en la sociedad en general como en eventos de carácter puramente científico, conferencias en las que siempre hay menos mujeres entre los ponentes invitados. Esto alimenta la imagen que comentaba de que la ciencia es cosa de hombres. Es un circulo vicioso del que es difícil salir.

¿Cómo invertir la situación?

––Hay que ir contra esa inercia social, tanto mujeres como hombres, y ya se sabe que nunca es fácil nadar contra corriente. Sobre todo, porque creo que todos tenemos ciertos sesgos, muchas veces inconscientes. Así pues, creo que las mujeres que trabajamos en ciencia, la primera batalla la libramos contra nosotras mismas. Por otro lado, para dar "volantazo" a esta situación necesitamos también el apoyo de nuestros colegas, de las instituciones y de los medios de comunicación. Trabajando juntos podemos aumentar nuestra visibilidad, que con el tiempo debería convertirse en naturalidad€, ojalá en el futuro las entrevistas a mujeres científicas se centren en su faceta de científicas, y no en su condición de mujeres.

En Euskadi, ¿cuál es el nivel de mujeres científicas?

––Yo diría qué, en calidad, sin duda muy alto. En número tampoco estamos mal, aunque ciertamente depende mucho de la etapa en la que nos centremos. A nivel de grado universitario y de doctorado es prácticamente parejo, incluso se doctoran más mujeres que hombres. Sin embargo, a medida que avanzamos en la carrera investigadora, el porcentaje de mujeres disminuye. Según el informe sobre la ciencia en Euskadi publicado por Ikerbasque en 2020, actualmente sólo el 35% de los investigadores catedráticos o equivalentes son mujeres. Pero lo que es más preocupante es que no parece que la situación haya mejorado notablemente en la ultima década, ese porcentaje apenas ha crecido desde 2010.

Hay muchas, buenas y cercanas.

––Me gustaría añadir una frase de la juez Ruth Bader Ginsburg, que decía: "las mujeres pertenecen a todos los lugares donde se toman decisiones". Esto se puede aplicar perfectamente al ámbito científico, y creo que nuestra presencia en la toma de decisiones es un requisito fundamental para que las cosas puedan ir cambiando.

¿Cómo animar a las jóvenes a decantarse por estudios científicos?

––La clave a largo plazo está en educar, inspirar y divulgar. Esto no lo digo solo yo, son las principales directrices del programa STEAM Sare del Gobierno vasco, cuyo objetivo es aumentar las vocaciones científico técnicas entre las niñas. Pero la educación y la divulgación no solo harán que más niñas se decanten por la ciencia, si no que hará que nuestros jóvenes, tantos chicos como chicas, se deshagan poco a poco de esos sesgos que comentaba antes.

Usted es un referente a seguir. ¿Nos puede contar su experiencia?

––Honestamente, yo no me considero un referente. Simplemente he tenido la suerte de haber sido cabezota y de haber contado siempre con el apoyo de mi entorno más cercano. La verdad es que elegí hacer la carrera de Física sin consultarlo con nadie y sin ser consciente de estar metiéndome en una carrera considerada "de hombres". A pesar de la sorpresa inicial de mis padres, me animaron en todo momento. Recuerdo que una vez mi madre me dijo: yo en tu lugar hubiera hecho lo mismo. Así que yo me siento muy afortunada de haber tenido la oportunidad que ella no tuvo.

¿Cómo llegó al mundo de la ciencia?

––Estudié Físicas en la UPV/EHU, después hice el doctorado también en la UPV. Al terminarlo, realice dos estancias postdoctorales, una en la Universidad de Liverpool en el Reino Unido, y la otra en Lawrence Berkeley National Laboratory, en Estados Unidos y luego tuve la suerte de obtener un contrato Fellows Gipuzkoa de la Diputacion de Gipuzkoa para volver al DIPC. Más adelante conseguí una plaza de investigadora Ikerbasque en el DIPC, donde sigo trabajando actualmente.

¿Encontró obstáculos en el camino?

––Siento que he tenido más apoyos que obstáculos, de mis directores de tesis y mis colegas en los diferentes grupos de investigación en los que he trabajado. Por supuesto, he tenido algunas experiencias desagradables o he oído algunos comentarios desafortunados. Pero han sido la excepción. Ahora bien, hay que ser fuerte para seguir un camino donde ves que eres la minoría. En Berkeley era la única mujer en mi grupo, y se sorprendían de que hubiera ido allí sola.

¿Qué labor desarrolla ahora?

––Soy investigadora Ikerbasque en el DIPC y trabajo en el estudio teórico de las propiedades electrónicas de la materia a la nanoescala. Es decir, intentamos entender mediante simulación por ordenador como se comportan los materiales a escala del nanómetro, que equivale a una mil millonésima parte de un metro (10-9m). Cuando los objetos son así de pequeños tienen unas propiedades muy diferentes y sorprendentes. El objetivo es entender esos efectos e intentar usarlos para aplicaciones tecnológicas en campos como la electrónica, energía y medio ambiente.

¿Cómo ve la presencia de la mujer en la ciencia fuera de Euskadi?

––No podría darle datos cuantitativos pero por experiencia personal puedo decirle que la situación a nivel estatal es muy parecida. En Europa me atrevería a decir que es incluso peor. Al menos durante mis estancias en Holanda, Alemania, Reino Unido€, he constatado una presencia significativamente menor de mujeres en ciencia, sobre todo en las escalas superiores. Es decir, la existencia del famoso techo de cristal parece ser algo global. Lo alto o bajo que está ese techo depende del país, obviamente, pero creo que ninguno se libra.

¿La crisis sanitaria está demandando más ciencia, investigación y conocimiento?

––La demanda no se, pero al menos lo que espero que cambie es la percepción de la sociedad y de las instituciones de Gobierno respecto a la necesidad y la importancia de la ciencia y la investigación. Más aún, deberíamos transmitir la idea de que apoyar e impulsar actividades de I+D no es algo que debemos hacer sólo ahora que estamos en una situación de crisis sanitaria. Debemos invertir en ciencia en el presente, para que el conocimiento y los avances que consigamos nos permitan hacer frente a nuevos retos y necesidades en el futuro.