Cerca de los que no están

El cementerio de Derio reabre sus puertas el primer día de la fase 2

El cementerio de Derio reabre sus puertas el primer día de la fase 2 de desescalada, en la que se permite realizar velatorios de hasta 25 personas en espacios abiertos

26.05.2020 | 07:28

EL cementerio de Derio volvió a abrir ayer sus puertas tras permanecer cerrado durante la pandemia. Y es que, en la entrada del territorio vizcaino a la fase 2 de desescalada se permite realizar velatorios en todo tipo de instalaciones, públicas o privadas, con un límite máximo de 25 personas en espacios al aire libre o, por el contrario, 15 personas si se realiza en espacios cerrados.

A primera hora de la tarde de ayer, el cementerio de Derio comenzó a acoger a los primeros grupos de personas que, principalmente, acudieron a adecuar las lápidas de sus familiares. A algunos de ellos se les pudo ver con cubos llenos de agua para quitar cualquier desecho de la tumba, pero lo que no faltaron fueron los ramos de flores. Uno de los trabajadores del cementerio indicó que ayer "sí que se notaba el movimiento de los familiares", porque hasta el día de ayer se han estado realizando los entierros a puerta cerrada sin familiares. Y añadió: "Tampoco se ha visto tanta gente como antes de que empezara todo este follón, pero seguramente ha sido porque igual la gente no se ha enterado de que ya hemos vuelto a abrir".

Sin embargo, desde ayer la participación en la comitiva para el enterramiento o despedida para cremación de la persona fallecida se restringe a un máximo de 25 personas, entre familiares y allegados, además de, en su caso, el ministro de culto o persona asimilada de la confesión respectiva para la práctica de los ritos funerarios de despedida del difunto o difunta. En todo caso, tal y como indica el Departamento vasco de Seguridad, deberán respetarse las medidas de seguridad e higiene establecidas por las autoridades sanitarias, relativas al mantenimiento de una distancia mínima de seguridad de dos metros, higiene de manos y portar la mascarilla. Precisamente, durante la tarde muchos de los asistentes acudían al cementerio de Derio con mascarilla, a pesar de que la distancia social de dos metros entre las personas estaba asegurada ya que en ningún momento se generaron aglomeraciones en el recinto.

En la misma línea, se permitirá la asistencia a lugares de culto siempre que no se supere el 50% de su aforo y que se cumplan las medidas generales de higiene y distancia física establecidas por las autoridades sanitarias. Así mismo, existe una serie de recomendaciones de carácter general, entre las que se contemplan la organización de las entradas y salidas para evitar agrupaciones de personas en los accesos e inmediaciones de los lugares de culto. Asimismo, se permite el desplazamiento a cementerios para actividades de recuerdo y homenaje a seres queridos, de acuerdo a lo que establezca el ayuntamiento correspondiente.

Las flores, muy presentes El cementerio de Derio, que tal y como informaron a este periódico trabajadores del mismo, ha vuelto a abrir con horario de verano, acogió ayer a un "buen goteo" de familias que aprovechó al entrada a la fase 2 para renovar las flores de las tumbas, la mayoría de las cuales presentaban un aspecto deshidratado.

Precisamente, Josean viajó junto a sus dos hermanos con la furgoneta llena de ramos de flores. Acudían, después de tres meses, a visitar a sus padres. "Nos hemos enterado de casualidad y no hemos dudado en venir a arreglar la lápida, que estará hecha un desastre", dijeron. Y añadieron: "Solíamos venir cada quince días con diferentes ramos de flores para que estuvieran todas bien lucidas; después de esta pandemia las últimas que dejamos estarán sequísimas", intuyeron. Pero el cargamento de ramos que llevaban les solucionaría ese problema. "Siempre les han gustado las flores blancas y rojas, pero esta vez también les hemos traído más variedad porque hemos estado tanto tiempo sin venir que teníamos la necesidad de alegrar la zona más de lo normal", explicó Josean, quien indicó que tenían intención de quedarse un par de horas cerca de la lápida.