Cofundador de Podemos

Juan Carlos Monedero: "Iglesias era el parapeto de Sánchez, que verá cómo van ahora a por él"

Alma máter de Podemos desde su gestación, Monedero desbroza el 4-M y sus efectos, y alerta de que la derecha no se conformará con haber sacado a Iglesias del tablero

09.05.2021 | 01:26
Juan Carlos Monedero: "Iglesias era el parapeto de Sánchez, que verá cómo van ahora a por él"

Poco antes de esta entrevista el diputado gallego de Unidas Podemos Antón Gómez-Reino denunciaba amenazas con la siguiente advertencia en redes sociales: "Vigilad vuestras espaldas, puede haber una pequeña sorpresa dentro de poco". A juicio de Juan Carlos Monedero (Madrid, 12-I-1963), la prueba de lo crecida que se siente una derecha de raíz antidemocrática y que goza, como se ha palpado en las elecciones madrileñas, con unos resortes mediáticos desequilibrantes. El confundador de la fuerza morada llama a proteger a Pedro Sánchez de la demonización y ataques sufridos por Pablo Iglesias, a quien agradece haber bajado al barro para rescatar la marca del partido en la Comunidad y de quien cree que batallará desde otra vertiente sin necesidad de desaparecer de la escena.

"Los que ganan 900 euros y votan a la derecha no me parecen Einstein. Cuando tienes una conciencia falsa de la realidad y votas a tus verdugos, te estás equivocando". Explíquese.

—El origen de eso es que me graban ilegalmente en un restaurante mientras como y charlo con un compañero. Lo saca Okdiario y al día siguiente me preguntan por ello en la Ser. Y hablaba de que alguien que gana eso y vota a quien le va a recortar los servicios públicos, sanidad, educación, transporte... se está pegando un tiro en el pie. Lo de la prensa de Madrid es insano, envenena.

Sostiene que el resultado del 4-M es "un golpe a la democracia". ¿Las últimas amenazas al diputado Gómez-Reino son una señal de ello?

—La campaña fue un asalto a las instituciones. No hubo un loco con cabeza de bisonte entrando en el Capitolio pero hemos visto a jueces anunciando querellas el día antes de las elecciones; a Ayuso retirar la señal oficial a Telemadrid para dársela a una empresa privada y convertir los actos del 2 de mayo en pura campaña; a la Comunidad mandando a la gente el mismo 4-M mensajes de móvil anunciando supuestas rebajas en los alquileres... Es un desprecio absoluto a la neutralidad, con los medios tomando partido por Ayuso y, sobre todo, contra Podemos y Pablo Iglesias. Algunos programas me recordaban a la radiotelevisión de los hutus, con un grado tal de demonización que se ha traducido en sobres con balas, amenazas de muerte que todos hemos recibido.

¿En qué ha errado una izquierda que al menos esta vez se conjuró para no darse codazos en público? La movilización, lejos de funcionar, ha engordado a la derecha.

—Nuestra autocrítica más contundente es la dimisión de Pablo Iglesias. Lo demás son análisis. No es solo que ha votado la clase media-alta, que es mucha en esta ciudad que atrae los grandes capitales, universidades privadas, sedes de grandes multinacionales, altos funcionarios, jerarquía católica, medios de comunicación... Crean un ecosistema en Madrid que construye una realidad donde los 2,5 millones de votos parecen mucho más que el millón y medio de la izquierda. ¿Por qué sectores populares han votado a Ayuso? Ahí funciona la precariedad laboral, el miedo que crea, la eficacia de bulos repetidos hasta la saciedad, el deseo de salir de esa precariedad imitando a los que les va mejor, el temor a perder el poco trabajo o esa habitación compartida... Y también está la falta de respuestas del Partido Socialista como fuerza principal de la izquierda durante tantos años. A ello se une el cansancio pandémico que te lleva a querer romper las cadenas, y ahí el discurso de Ayuso penetra. La izquierda no ha sabido explicar el mensaje y la derecha gana con un discurso irresponsable. ¿Para qué le sirve a la mayoría que le bajen cinco euros los impuestos si va a pagar más por todos los servicios públicos? Yo creo que esto ha sido una primera vuelta de las elecciones en 2023, donde la gente votará con más datos.

Se dice que siempre se necesita un enemigo para confrontar. Pues la derecha ya no tiene a Iglesias.

—Se crearán otro. Ya están empezando a disparar contra Ione Belarra una vez que ha dicho que se presentará a la Secretaría General, y ya han comenzado a insultar a Yolanda Díaz. Por cierto, existe un acoso en redes sociales que va contra los principios de la convivencia y que habría que reglar.

¿La jugada fallida de Sánchez en Murcia y la confusa campaña del PSOE han sido determinantes?

—Yo no sé si será verdad que el PSOE quería perder las elecciones pero es la sensación que me ha generado. Nombró un candidato que se sabía que se marchaba y que tenía un techo electoral que no daba para gobernar; atacaron inicialmente a Iglesias y se acercaron a Ciudadanos; adelantaron medidas absurdas en campaña como la fiscalidad de los matrimonios que justificaba el discurso atractivo y falaz de la derecha... Parecía que no querían ganar para fomentar a Ayuso y, como cuando Felipe González estaba encantado de tener a Fraga de jefe de la oposición, pues igual Sánchez prefiere tenerle a ella que a Casado.

¿Cómo interpreta el paso de Iglesias de apartarse de la política activa?

—Podemos arrastraba un problema en Madrid desde que Errejón traicionó el mandato que se le dio para representarnos en la Comunidad y fundó su propio partido. Nosotros no nos presentamos en el Ayuntamiento en favor de la marca Carmena, y eso nos ha dejado huérfanos de visibilidad en la capital del Estado para 3,5 millones de votantes. En el PSOE y PP, cuando alguien perdía la asamblea, se le cortaba la cabeza: Madina, Soraya... Podemos no lo hizo con Errejón.

Errejón... que también ha cargado contra su afirmación sobre el voto de la clase más humilde.

—Sí, sí... Bueno, nosotros en su día le ofrecimos a él la joya de la Corona. Y nos fundó Más Madrid. Muy feo.

Hablábamos de Iglesias.

—Las encuestas nos daban por desaparecidos e Iglesias decidió, no sé si llamarlo hacer un último servicio, bajar al ruedo, callar la boca a quienes decían que solo le interesaba el poder y estar en La Moncloa, y disputar el partido donde nos jugábamos buena parte de la democracia en España. Una tarea tan relevante como la que supuso crear hace siete años Podemos. Su resultado ha sido mejor que el de 2019 pero en un mes no puedes revertir la ausencia de dos años en un territorio. Creo que ha conseguido mucho pero no era suficiente.

Afirma que Iglesias se va para asaltar ese cielo que acuñaron. ¿Acaso cree que no se marcha del todo?

—Es un análisis respecto de lo que yo hice. Dimití de mis cargos pero no me fui de la política, que va más allá de los cargos de representación. Hay más maneras de hacer política. Eso que dicen de que yo soy un verso libre... Pues sí, soy profesor de universidad. Soy amigo de Platón pero soy más amigo de la verdad. Cuando no tienes responsabilidades de cargos regresas a otro tipo de hacer política con una mayor libertad. Por eso creo que Pablo regresa a la política, a ese espacio donde creo que será más útil aún porque los ataques le habían dejado mermada su capacidad de representación institucional. Pero Iglesias vuelve a un lugar que en un momento de crisis del sistema neoliberal representará mejor el enfado social que como vicepresidente del Gobierno o en la Comunidad. Va a renacer, explotar, y le volveremos a ver con toda su fuerza.

El partido venía de lo ocurrido en Galicia y Euskadi, y ha aguantado en Catalunya y en Madrid.

—Yo creo que en Euskadi el resultado no fue tan malo en aquel contexto. Estoy seguro de que ese espacio allí se va a consolidar desde la condición republicana, social, como fuerza de izquierdas soberanista pero no independentista, sin lastres.

Citaba antes a dos grandes activos en la recomposición orgánica de Unidas Podemos y de cara al trampolín de unas futuras generales.

—Iglesias deja el partido en el Gobierno muy bien blindado con Belarra, Díaz y Montero. Eso nos ayuda a todos los que fundamos Podemos. ¡Tanto que nos recuerdan aquella foto fundacional de Vistalegre por los que ya no estamos! Pero es que ya no somos imprescindibles.

¿Es difícil rentabilizar el trabajo en el seno del Gobierno como socio?

—Es prácticamente imposible. Y es que es complejo gobernar cuando careces de medios de comunicación que como mínimo sean neutrales. También lo es para el PSOE. Ya intentaron en su día tumbar al Ejecutivo de Zapatero porque la derecha no juega a la democracia salvo cuando ganan. Y luego es verdad que gobernar al lado del PSOE es muy difícil, pero Unidas Podemos entró porque sabíamos que podíamos aportar al conjunto de la sociedad, como se ha demostrado en el contexto de esta pandemia.

¿Cómo cree que afrontará Sánchez el resto de legislatura? ¿Aguantará la presión? El 4-M le llevó a aparcar problemas nada desdeñables como el conflicto catalán y territorial.

—Iglesias era un parapeto para Sánchez y no sé si han sido lo suficientemente generosos con ese papel que estaba desempeñando. Los miércoles los golpes que recibía Pablo los empieza a recibir él. Como conozco el carácter depredador de la derecha española, una vez que se han cobrado una pieza, estoy convencido de que ahora irán a por Sánchez de forma implacable. Si no hemos estado a la altura de frenar los ataques a Iglesias, los demócratas tenemos la obligación de estarlo para detener los que habrá al presidente español. ¡Es que la derecha lleva meses diciendo que este Gobierno era ilegítimo! Con el 4-M la derecha se siente justificada frente al Gobierno central. Son una derecha de Madrid franquista cuya legitimidad la buscan en el 18 de julio de 1936. Empieza una etapa dura y, por eso, el llamado bloque de la investidura hay que reforzarlo en el Congreso porque la alternativa es involucionista.

Habrá que comprobar la actitud y estrategia de Pablo Casado en su afán de terminar de configurar la casa común del centroderecha una vez ha absorbido a Ciudadanos.

—Ya no podemos creer en la refundación del centroderecha porque es un partido franquista que cuando está en la oposición se maquilla, pero cuando llega al poder regresa a su ser de la forma más feroz. Quien crea al PP es tonto. No le han creído ni los bancos y por eso se tiene que marchar de la sede de Génova... Aún más ahora que ha demostrado su afinidad con Vox. El PP está atravesado por una tensión entre la línea de Feijóo y la de Ayuso, pero con este resultado entienden que esta última pesa más. Ha demostrado su escaso compromiso institucional y lo veremos agravado usando todo lo que esté en su mano para subvertir el orden constitucional.

El 'caso Neurona', 'Dina', la niñera de Irene Montero... A Podemos le han llovido titulares en la prensa.

—En breve archivarán mi caso como todos los demás. Yo he protagonizado portadas sin ser nada en este país. El recorrido que solo les importa es el mediático para intentar obtener el mayor rédito electoral después.

"Iglesias vuelve al lugar desde el que representará mejor el enfado social, va a renacer y le veremos con toda su fuerza"

"Podemos se queda blindado con activos como Ione Belarra y Yolanda Díaz, contra las que han empezado ya a disparar"

"El PSOE ha dado sensación de no querer ganar en Madrid para tener a Ayuso liderando la oposición y no a Casado"


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