El Gobierno español entrega a Euskadi medio millón de mascarillas de un solo uso

Lakua propone un reparto en metro, tren, bus y tranvía con la DYA y Cruz Roja

13.04.2020 | 09:20
El presidente español, frente a la pantalla que mostraba a sus interlocutores. Foto: Efe

bilbao – El Gobierno vasco continuaba ayer sin demasiadas pistas sobre el reparto de mascarillas para los trabajadores en las estaciones de transporte público que anunció el Ejecutivo español en rueda de prensa. La delegación del Gobierno español ha convocado una reunión para hoy en su sede de Gasteiz, a las 10.00 horas, para concretar el dispositivo, aunque las fuentes de la institución consultadas por DEIA aseguran que la intención es dejarlo al criterio del Gobierno vasco para que decida dónde y quién reparte los cubrebocas. Eso sí, siempre dentro del criterio general marcado por Madrid: solamente a los trabajadores que utilicen el transporte público. La consejería de Seguridad de Estefanía Beltrán de Heredia no comparte el planteamiento porque le parece discriminatorio, pero se ajustará a las indicaciones. La delegación concretó ayer que a la comunidad autónoma le han tocado medio millón de mascarillas, del total de diez millones que se entregarán en todo el Estado. La delegación ha recibido del Ministerio de Sanidad 494.000 mascarillas higiénicas, e hizo público el desembarco con un vídeo remitido a los medios de comunicación. De ellas, 74.000 han llegado a Araba, 258.000 a Bizkaia y 162.000 a Gipuzkoa. El margen autonómico para actuar es escaso, porque el Estado ha centralizado todas las compras.

Fuentes del departamento de Seguridad adelantan a este periódico su propuesta, que intenta abarcar lo máximo posible y contempla no solo el tren y el metro, sino también el autobús. En Bizkaia y Gipuzkoa, se encargará la DYA en la estación de autobuses de Termibus en Bilbao, en las líneas 1 y 2 del metro, en Euskotren (línea 3, red general y Topo), y en las paradas de autobús (Bizkaibus, Bilbobus, Dbus y Lurraldebus). En Araba, la distribución la llevará Cruz Roja en la estación de autobuses de Gasteiz, en Tuvisa y Arababus, y en las paradas de Tranvía de Euskotren. En las líneas de cercanías de Renfe de los tres territorios, se encargará la DYA y, cuando no sea posible, acudirá protección civil.

En buena parte del Estado, el reparto correrá a cargo de la Policía española, la Guardia Civil, Cruz Roja y Protección Civil, pero aquí se centrará en estos expertos en emergencias coordinados por los BZ, los técnicos de Intervención de la Dirección de Emergencias y Meteorología del Gobierno vasco. La entrega va a tener lugar entre mañana y el miércoles.

El número de mascarillas puede parecer suficiente para cubrir a los trabajadores que van a usar el transporte público, pero hay dos grandes pegas. Por un lado, estas mascarillas son de tipo "higiénico", de usar y tirar. No se pueden lavar al llegar a casa, sino que hay que deshacerse de ellas y solo se puede estirar el chicle si se han usado por muy poco tiempo. Si no hay más remesas de entregas, el alivio solo va a durar dos días. El nivel de protección de estas mascarillas no es el más avanzado y no sirve para blindarse contra el virus, sino que su función es otra: evitar contagiar a otros a través de la saliva al hablar o al toser y estornudar. Por otro lado, este reparto es para los que vayan en transporte público, y eso supone dejar a la intemperie a los que vayan en coche o andando, o a los que vayan a las compras o al médico.

Itxaso recordó que su uso es "una recomendación, no una obligación". Dijo que "la prioridad es el distanciamiento, la higiene y el lavado de manos" y, solo cuando sea más difícil, como en el transporte público, se recomienda la mascarilla. Propondrá que en el metro y el topo en Donostia "el reparto se lleve a cabo entre los pasajeros una vez hayan pasado el torno de acceso a los andenes". "Se trata así de repartir únicamente al público que viaja en transporte público", defendió. Planteará medidas para evitar aglomeraciones.

enfriar la desescalada Por otro lado, el presidente español, Pedro Sánchez, avisó ayer que la desescalada del confinamiento se producirá como pronto dentro de dos semanas y "de forma progresiva y cautelosa". Quiso enfriar las expectativas de un relajamiento tras el 26 de abril y aclaró que no descarta "mantener o reforzar" las restricciones si no se gana terreno al virus.