Un sacerdote jesuita: "Aquí, en la India, no tenemos una ola de coronavirus, tenemos un tsunami"

El jesuita navarro Joaquín Castiella, 56 años en la India, relata la situación terrible de las grandes ciudades del país, que compromete el proyecto escolar de la ONG Bal Vikasm que dirige su hermano

27.04.2021 | 09:18
India enlaza un sexto día por encima de los 300.000 casos.

Joaquín Castiella Rodríguez, misionero jesuita pamplonés de 77 años, 56 de ellos en la India, habla desde su misión en Ankleshwar, en el estado de Gujarat, al noroeste del país, del dramático escenario del rastro de la covid. "Esto no es una ola, es un tsunami", respondía ayer a primera hora de la tarde este misionero que no ha regresado a Navarra desde 2018 y que "este año me temo que tampoco va a ser posible". En Pamplona, su hermano Ignacio está al frente de la ONG Bal Vikas India (Infancia y Desarrollo), que busca escolarizar a la población más necesitada a cambio de una cantidad simbólica (150 euros al año).

Joaquín reconoce que la India "tardó en tomar en serio la crisis de la covid y las primeras medidas serias, asimilables al estado de alarma, comenzaron el 16 de marzo 2020. Se cancelaron todos los trenes, se cerraron las tiendas y comercios, colegios, fábricas, etc. Solo farmacias, hospitales y fabricantes de artículos necesarios funcionaban. El resultado fue una masiva migración a pie de trabajadores hacia su lugar natal. Y la pobre gente de los pueblos pasando hambre. Nuestra misión, con un permiso especial, se dedicó a repartir comida entre los necesitados hasta que se agotaron las existencias. Entonces, una ONG musulmana con sede en Mombai nos envió 6.000 kg de comida". A los dos meses se relajaron las medidas, "los pobres pudieron trabajar y comprar comida mientras la covid se extendía en las ciudades por el hacinamiento y los colegios seguían cerrados". Según el misionero navarro, en todo este tiempo "la gente se ha concienciado de la seriedad del caso y la mayoría usan ya mascarilla, aunque muchos se conforman con un pañuelo". Recuerda, como anécdota, que él en julio se ponía un pañuelo de San Fermín, y que "ahora la policía pone multas serias a todo el que vaya sin mascarilla. Las compramos aquí por diez rupias (0,1 euros) y las mujeres mayormente se tapan con el sari...".

Cola de ambulancias a las puertas de un hospital:

En febrero de 2021 el Gobierno decidió reabrir colegios y "a nosotros nos permitieron abrir nuestro colegio-internado al que vinieron felices nuestros alumnos cansados ya de tanta vacación. Pero esto duró solo hasta el 5 de abril, fecha en la que el Gobierno despertó ante la seriedad de la nueva ola de covid y canceló de nuevo la actividad escolar, pero ha permitido que comercios abran hasta las 6".

La situación actual en la India, según Castiella, "es muy mala en las grandes ciudades. La capital, Dheli, es la más afectada, al igual que los hospitales están desbordados, sin camas suficientes, no hay suficiente oxígeno, ambulancias con pacientes dentro esperando a poder ser admitidos y en muchos casos pacientes muriendo en la ambulancia mientras esperan. Pero en los pueblos del interior, donde yo me muevo más, hay muy pocos casos y gracias a Dios hacen vida bastante normal". El jesuita reconoce que los datos de mortalidad son imposibles de conocer ya que "mucha gente los incinera o entierra por su cuenta sin informar. He visto fotos de campos enteros de piras funerarias".

En cuanto a la vacunación, en la India administran ahora dos vacunas: Covishield, fabricada en Pune, y Covaxin, producida en Bangalore. Castiella afirma que "faltan vacunas en las grandes ciudades y aquí en los pueblos se puede vacunar el que quiere y hay vacunas de sobra. En hospitales del gobierno es gratis". De hecho, el propio navarro se vacunó pagando 250 rupias por cada dosis (2,5 euros cada una). "El problema es que en los pueblos mucha gente tiene miedo de vacunarse, esparcen noticias y prejuicios falsos y no se vacunan".


"LA SITUACIÓN ES DESGARRADORA"

350.000 casos al día. La pandemia de covid-19 en la India, con cifras récord de más de 350.000 casos diarios (más de un tercio del total global) es "desgarradora", señaló ayer el máximo responsable de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha movilizado ayuda para asistir a ese país. "La OMS está haciendo allí todo lo que está en sus manos, movilizando equipamiento y enviando ayuda que incluye botellas de oxígeno, hospitales móviles prefabricados y material de laboratorio", señaló el director general Tedros Adhanom Ghebreyesus. El experto etíope indicó que la OMS ha reubicado a 2.600 miembros de su personal en el país para apoyar la respuesta de las autoridades sanitarias indias en el terreno. Tedros añadió que, "a nivel mundial, la pandemia sigue intensificándose, con los casos subiendo por novena semana consecutiva y las muertes por sexta".

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