El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) ha indicado este martes en su informe final sobre la liberación al mar del agua tratada procedente de la central nuclear de Fukushima que el plan trazado por el Gobierno japonés "cumple con los estándares" a nivel internacional para verter este tipo de residuos nucleares.

El informe, de vital importancia para el inicio del procedimiento, ha sido presentado por el director general del organismo, Rafael Grossi, durante una visita al país asiático, donde se ha reunido con el primer ministro, Fumio Kishida, precisamente para abordar este asunto.

Así, ha destacado que la liberación del agua tras ser sometida al Sistema Avanzado de Procesamiento de Líquidos (ALPS) supone un "impacto radiológico bajo" para la población y el medio ambiente. El informe llega tras casi dos años de trabajo por parte de los especialistas del OIEA, que han revisado los estándares de seguridad japoneses con la vista puesta en la protección y la seguridad.

"Basándonos en el informe exhaustivo, el OIEA ha concluido que estas operaciones para liberar agua mediante el sistema ALPS cumplen con importantes estándares de seguridad a nivel internacional", ha manifestado Grossi, que ha recordado que fue Japón, precisamente, quien solicitó al OIEA realizar esta revisión detallada.

Para la purificación y el tratamiento de este agua antes de su liberación al mar, Japón la somete al ALPS, que permite eliminar las sustancias radiactivas en su práctica totalidad, a excepción del tritio -un isótopo natural del hidrógeno-, de forma que esté diluida y los niveles de radiación cumplan con los estándares internacionales.

Durante los dos últimos años, el grupo de trabajo del OIEA ha realizado cinco misiones en Japón y ha publicado seis informes técnicos sobre el asunto. Además, los equipos de expertos han visitado la zona en varias ocasiones para analizar la situación.

Desde Tokio insisten en que la reconstrucción es fundamental para la central, un proceso que pasa por adquirir más espacio en los tanques donde se encuentra almacenada este agua, especialmente ante la preocupación de algunos expertos que temen que estos colapsen en caso de que se produzca un nuevo desastre natural doce años después de que se produjera la catástrofe nuclear de 2011.

"El OIEA seguirá ofreciendo transparencia a la comunidad internacional mediante datos verificables e informes científicos que permitan mostrar su entendimiento durante todo el proceso", ha manifestado Grossi antes de manifestar que las revisiones del organismo continuarán "a medida que se lleva a cabo el vertido".

En este sentido, ha destacado que esto permitirá "garantizar que los estándares de seguridad se siguen aplicando de cara a un proceso que podría durar décadas", si bien ha matizado que el informe no es "ni una recomendación ni una forma de respaldar la política" adoptada por Japón.

"El OIEA seguirá realizando sus revisiones imparciales, independientes y objetivas durante todo el proceso", ha asegurado Grossi, que ha añadido que seguirá adelante con la "monitorización vía online" mientras los equipos del organismo "siguen en el terreno".

LA OPCIÓN ELEGIDA

El Ejecutivo nipón, la operadora de la planta y el regulador nuclear japonés se decantaron por el vertido al océano como la mejor vía para solucionar el problema del almacenamiento limitado para el líquido dentro de las instalaciones nucleares, y tras descartar otras alternativas por su complejidad técnica o su mayor coste.

El plan, que fue elaborado en colaboración con el OIEA, consiste en verter al Pacífico de forma gradual más de 1,32 millones de toneladas de líquido contaminada de radioisótopos, tras ser procesada para retirarle la mayoría de esos materiales altamente radiactivos y diluida en agua marina.

¿ES SEGURO EL VERTIDO?

Según los cálculos de las autoridades niponas y las conclusiones del OIEA, los niveles de radiactividad resultantes del vertido en las aguas próximas a la central serán prácticamente idénticos a la radiación ambiental, por lo que consideran que el impacto radiológico será "insignificante" para la salud humana y el medio ambiente.

Sin embargo, ciertas voces de la comunidad científica internacional, entre ellas la Asociación Nacional de Laboratorios de Biología Marina de Estados Unidos (NAML), han llamado a detener el vertido al considerar insuficientes los datos aportados para justificar su seguridad.

También han protestado o mostrado inquietud por su posible impacto la industria pesquera local de Fukushima, el Foro de Países del Pacífico y países vecinos como Corea del Sur y China.

Japón argumenta asimismo que los vertidos al mar de agua contaminada de tritio son una práctica habitual en la industria nuclear, en algunos casos con concentraciones mucho mayores de las previstas en Fukushima.

¿CUÁNDO VA A LLEVARSE A CABO?

    El Gobierno nipón señaló que el vertido comenzaría a partir de una fecha sin determinar durante este verano. Una vez presentado el informe final del OIEA sobre el mismo, el Ejecutivo analizará sus conclusiones antes de tomar una decisión definitiva para proceder a la descarga del líquido.

La ingente cantidad de agua contaminada que se acumula en la central -y que sigue creciendo de forma diaria-, unida a los límites regulatorios de seguridad, hacen que el vertido pueda prolongarse varias décadas e incluso extenderse hasta el mismo horizonte estimado para el desmantelamiento de la planta, entre 2040 y 2050.