Negociación frustrada

La huelga de pasarelas afectará a los chárteres de la Final Four

La primera reunión entre empresa y plantilla concluye sin acuerdo por lo que el paro continúa

09.02.2020 | 02:30
Varios viajeros acceden a la terminal tras dejar el avión en el que aterrizaron por una de las seis pasarelas de ‘La Paloma’.

La primera reunión entre empresa y plantilla concluye sin acuerdo por lo que el paro continúa

Bilbao - El conflicto laboral que viven las pasarelas del aeropuerto de Bilbao desde hace tres semanas afectará a los vuelos chárteres que, a partir de la próxima semana, traerán a Euskadi a las aficiones turcas y rusas que vendrán a animar a sus equipos de baloncesto, los cuales participarán en la Final Four que se celebrará en el Buesa Arena de Gasteiz desde el próximo día 17.

Una cita deportiva de relumbrón a nivel europeo en cuya organización están implicadas las instituciones locales alavesas así como el Gobierno vasco, que ven con preocupación las consecuencias que a nivel operativo, pero sobre todo de imagen, puede tener la huelga de pasarelas que ayer cumplió su vigésima jornada. Hay que tener en cuenta que cuando designa a una ciudad como sede de los partidos que determinarán al campeón continental, la Euroliga analiza infinidad de aspectos no deportivos como la capacidad hotelera, de restauración y de facilidad en las comunicaciones y transportes, entre ellas la calidad de los servicios aeroportuarios.

Fuentes de la dirección del aeropuerto no supieron indicar cuántos vuelos extras se esperan en La Paloma con motivo de la Final Four ya que indicaron que "hasta hace pocos días se desconocía quiénes iban a ser los equipos finalistas".

Aún así eran conscientes de que se pueden generar problemas a partir del próximo día 15, cuando está previsto que lleguen los primeros chárteres. "Esperemos que los aterrizajes sean escalonados y en horas valle operativas para poder atenderles lo mejor posible", aseguraron desde la dirección del aeródromo.

Desde el sindicato CSIF, impulsor de la huelga indefinida en la plantilla de la empresa Dimaim Systems, contratada por Aena para la gestión y el mantenimiento de las pasarelas que conectan directamente el edificio terminal con los aeronaves, indicaron ayer que "la organización del evento espera que unos 10.000 aficionados lleguen a través del Aeropuerto de Bilbao".

Negociación frustrada

La reunión que mantuvieron ayer la empresa y la representación sindical de la plantilla acabó sin acuerdo alguno y "demostrando que la dirección no tienen ninguna intención de negociar", aseguraron fuentes del CSIF. Su pesimismo lo razonaron al afirmar que "nos han ofrecido un incremento salarial de 9,5 euros brutos al mes en concepto de disponibilidad, lo que no llega ni al 0,1% de subida. Esa oferta es una tomadura de pelo y prueba de que no quieren solucionar el problema".

La versión de la empresa es distinta, según dejó patente ayer por la tarde en un comunicado. Indicaron como los salarios de la plantilla "están más de un 5% por encima de las condiciones que marca el convenio al que están adscritos" y que en julio de 2018 "se aceptaron por ambas partes unas mejoras salariales añadidas, que ante la inminente firma del nuevo convenio de handling, los trabajadores decidieron no llevar a efecto".

Especifican además que "los trabajadores gozan de otros beneficios, como un menor número de horas mensuales trabajadas". Desde Dimaim Systems aseguran que "se ha hecho el último esfuerzo, estableciendo un 3% de subida, que ha sido rechazada por los representantes de los trabajadores, que piden más de un 14%".

El encuentro, forzado por la dirección del aeropuerto y su comité de empresa, es el primero que se celebra tras casi tres semanas de paro y sin contacto previo entre las partes. José Manuel Lorenzo, delegado de CC.OO. en el comité de Aena y presente en el encuentro, avaló la distancia existente entre las partes y se asombró de "cómo no está abierta una mesa de negociación desde hace días". Y parece que el escenario va a seguir así. De hecho, no hay reunión negociadora futura aunque, eso sí, ambas partes coincidieron en lamentar los inconvenientes que causa el conflicto laboral.