DMAX recuerda el accidente nuclear de Chernóbil

A partir de las 22.00 dedica su programación histórica del mes a analizar las causas y efectos de este suceso

25.04.2020 | 11:14
Prypiat, la ciudad fantasma más famosa.

"Un incendio cerca de Chernóbil". Con esta información amanecía hace tan solo unos días en los que parecía que retrocedíamos al 26 de abril de 1986, día en el que uno de los reactores de la central nuclear de Chernóbil explotó provocando la mayor catástrofe nuclear de la historia. En esta ocasión, un incendio forestal producido en la zona de la central siniestrada hace 34 años ha levantado nuevamente las alarmas porque la radiación que se escapó entonces y se acumuló en el suelo de la zona se ha multiplicado estos días debido al fuego. Para rememorar el suceso de los años 80, hoy a partir de las 22.00, DMAX regresa al lugar y dedica su programación especial histórica del mes a conocer lo que rodeó a este accidente y averiguar en qué situación está la zona más de treinta años después del desastre medioambiental más grave de la historia.

Con documentales como Chernóbil: 30 años después, Chernóbil tras el desastre, La vida después de Chernóbil y un episodio especial de la serie Fuera de Control, DMAX invita a la audiencia a adentrarse en las abandonadas poblaciones cercanas y analizar las consecuencias de este desastre medioambiental que sigue amenazando a millones de personas.

El reportaje Chernóbil: 30 años después visita Prypiat, localidad de 50.000 habitantes en la que residían los trabajadores de Chernóbil y sus familias, a 18 kilómetros de la central, para mostrar las estampas que ofrece la ciudad fantasma más famosa del mundo en donde la naturaleza ha tomado la iniciativa en un paisaje totalmente contaminado. Como un museo desierto en el que el que la radiación ha congelado el tiempo, esconde conmovedoras escenas que rinden homenaje a los días en los que la vida transcurría tranquilamente, en las escuelas, los comercios e, incluso, en un pequeño parque de atracciones local, que ahora sucumbe al empuje del óxido y la vegetación. Hoy en día, gran parte de esta zona de exclusión sigue siendo una zona muerta, plagada de maquinaria oxidada, edificios huecos y maleza salvaje. Aunque los niveles de radiación han ido disminuyendo gradualmente, aún siguen siendo altos.