Mudanzas televisivas: cuando cambiar de cadena no impide el éxito
El regreso de ‘El Rosco’ a Telecinco reabre la tradición de los programas que se reinventaron tras saltar de un canal a otro
En televisión hay programas que funcionan. Y luego están los que se convierten en patrimonio popular.Pasapalabrapertenece a esa segunda categoría. Por eso, el anuncio de hace unas semanas del regreso de El Rosco a Telecinco, reabre una de las tradiciones más peculiares de la pequeña pantalla: la de los formatos que cambian de cadena y siguen compitiendo por la audiencia como si nada.
El caso de Pasapalabraes probablemente el mejor ejemplo. El concurso aterrizó en Antena 3 en el año 2000, pasó después a Telecinco –donde alcanzó una enorme popularidad con Christian Gálvez– y regresó a Antena 3 en 2020 con Roberto Leal. Allí recuperó músculo hasta convertirse en uno de los pilares de la cadena en cuanto a audiencias. Ahora, tras una resolución judicial sobre los derechos de El Rosco, Mediaset prepara su regreso parcial a Telecinco.
Mediaset prepara un nuevo programa con 'El Rosco'
Pero mucho antes de esa batalla legal, otros programas ya demostraron que cambiar de canal no necesariamente significa perder su identidad o su audiencia. La ruleta de la suerte, por ejemplo, tuvo una primera etapa en Telecinco antes de consolidarse en Antena 3, donde lleva años dominando los mediodías.
Roberto Leal se pronuncia tras la sentencia contra 'El Rosco': "'Pasapalabra' es mucho más que esa prueba"
Algo parecido ocurrió conOperación Triunfo.El talent musical nació en 2001 en TVE, donde se convirtió en todo un fenómeno de masas. Tras pasar sin pena ni gloria por la cadena principal de Mediaset, se reinventó y consiguió acercarse al público más joven en Amazon Prime Video.
Pero la lista de programas no se queda ahí. Caiga Quien Caiga fue cambiando de cadena y tono según la etapa; El Juego de la Oca saltó entre cadenas en los noventa; Quién quiere ser millonario tuvo distintas versiones –la última con Juanra Bonet y concursantes famosos en LaSexta–; incluso formatos como La Voz que se multiplicó en Antena 3, con ediciones junior o senior, tras su estreno en Telecinco.
El éxito de El Hormiguero
Otros programas han pasado a ser todo un referente en su segunda vida televisiva. Uno de los mejores ejemplos de ello es El Hormiguero. El espacio de Pablo Motos nació en la radio y en 2006 llegó a la parrilla televisiva gracias a una jovencísima Cuatro. Aunque comenzó como un formato semanal, su frescura lo llevó a convertirse en un espacio diario en el canal. En 2011, por “divergencias económicas” entre su productora y Mediaset, salió de la cadena y acabó aterrizando en Antena 3, donde ha pasado a ser el rival a batir del prime time.
Todas estas ‘mudanzas’ confirman una realidad cada vez más evidente. En televisión, los formatos funcionan como marcas capaces de reinventarse, cambiando de canal o no, y seguir conectando con el público incluso décadas después de su estreno.
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