Problemática

Pisos turísticos, fuente de conflictos

Aunque el pasado ejercicio los datos de facturación han sido negativos debido a la crisis sanitaria, el auge de este tipo de alojamiento sigue en tendencia ascendente, por lo que resulta fundamental disponer de una reglamentación clara sobre las soluciones a los problemas que pueda ocasionar a las comunidades de propietarios

30.04.2021 | 08:38
Los pisos turísticos deben tener un número de registro del órgano autonómico competente.

EXISTE una gran tendencia hoy en día por utilizar recursos online que faciliten a los usuarios acceder al mercado inmobiliario, con información sobre viviendas nuevas, de alquiler y también, turísticas. En este último apartado, viviendas vacacionales, de alquiler por días o pisos turísticos, las plataformas de anuncios han crecido de manera sorprendente.

Mediante estas apps los usuarios se sirven a la hora de mostrar, alquilar y hospedar a otras personas que van entrando y saliendo de la vivienda en función de las reservas realizadas.

No obstante, los datos del último no han sido buenos debido a la crisis sanitaria. Así, la mayor plataforma mundial de alquileres de pisos turísticos Airbnb sufrió de manera considerable el impacto de la pandemia de coronavirus el año pasado. La compañía cerró el pasado ejercicio con 4.600 millones de dólares de pérdidas (3.800 millones de euros). Pero a pesar de este varapalo, la firma mira con optimismo este 2021, y prevé que se va a experimentar un "rebote significativo" de los viajes.

Pero no ha sido el único palo para el área relacionado con la vivienda vacacional, ya que según diversos estudios, los pisos turísticos constituyen una incesante fuente de problemas entre los miembros de las comunidades.

No hay duda de que la mayoría de los problemas son debido de convivencia y por tanto, dependen en gran medida del tipo de usuarios que alquilen los pisos turísticos.

Según se desprende del informe Ocupación ilegal y viviendas de uso turístico, elaborado por la aseguradora Mutua de Propietarios con la colaboración del Consejo General del Colegios de Administradores de Fincas de España (CGCAFE), que ha analizado los problemas más graves que afectan a sus colegiados a la hora de gestionar fincas, el 61% de los Administradores de Fincas asegura haber sufrido casos de ocupación ilegal, y uno de cada tres admite haber tenido conflictos en la comunidad con las viviendas de uso turístico.

De acuerdo con el citado informe, los ruidos y la falta de respeto a las normas de convivencia son los dos principales elementos de queja que tienen los propietarios sobre las viviendas de uso turístico.

Suciedad, inseguridad y actos vandálicos les siguen también como elementos negativos de la presencia de este tipo de viviendas en las comunidades.

Por estos motivos, un 72% de los propietarios de las comunidades de propietarios manifiesta su preocupación sobre la posibilidad de que se destinen viviendas del edificio a uso turístico, de acuerdo con la opinión de los Administradores de Fincas colegiados.

Sin embargo, los propietarios de las viviendas destinadas al uso turístico lo tienen claro. Las conclusiones del mismo informe apuntan a que un 84% de las personas consultadas considera que el piso turístico es mucho o bastante más rentable que el alquiler tradicional.

Por otro parte, sus defensores destacan la seguridad del cobro de los alquileres de viviendas de uso turístico frente a los alquileres tradicionales. En concreto, un 75% lo consideran mucho o bastante más seguro. "Es un hecho que los propietarios prefieren el alquiler turístico no solo por ser más rentable, sino por ser más seguro al no verse expuesto el arrendador al drama de los impagos que se producen en viviendas de uso residencial destinadas al alquiler y a las cargas inherentes a cualquier reclamación judicial en esta materia -plazos y costes, fundamentalmente-", asegura Salvador Díez Lloris, presidente del CGCAFE.

En este aspecto, aunque los Administradores de Fincas colegiados consideran positiva la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal que establece un acuerdo de las 3/5 partes, para poder limitar o condicionar la actividad de los pisos turísticos, y la posibilidad de exigir a los titulares de estas viviendas una mayor contribución económica en los gastos generales del edificio, lamentan que se haya perdido "una nueva oportunidad de regular los pisos turísticos como una actividad económica, con unos requisitos más exigentes para ejercer esta actividad y con una regulación más homogénea en todo el Estado que termine con las contradictorias y dispares regulaciones de viviendas de uso turístico en las diferentes comunidades autónomas", según afirma el presidente de CGCAFE.

Categorías


En cuanto a la normativa legal, los llamados pisos turísticos se tienen que acoger a algunas de las categorías turísticas que regulan las leyes autonómicas. Normalmente, se acogen a la categoría de vivienda de uso turístico, que permite que pisos o viviendas de cualquier tipo se pasen a la categoría turística cumpliendo unos mínimos requisitos.

Para ello, el propietario del piso debe enviar toda la documentación pertinente para que el organismo turístico de su Comunidad Autónoma registre dicho piso oficialmente como vivienda de uso turístico.

Es decir, si un piso turístico es legal, debe tener al menos un número de registro del órgano autonómico competente, que debe ser público y mostrarse en todas las plataformas de anuncios (airbnb, booking, etc.), aunque en ocasiones, en las plataformas donde se anuncian no figuran.

En este sentido, cabe destacar que dichas plataformas digitales no garantizan en ningún momento que los apartamentos que anuncian sean legales. De hecho, sería muy complicado que lo pudiesen hacer, pues la legalidad de un apartamento turístico depende de normativas autonómicas y municipales que cambian según donde se ubique el alojamiento.

Pero aún hay más complejidad, si se tiene en cuenta que hay viviendas que sí tienen licencia turística, es decir, están registradas correctamente en el organismo turístico de la Comunidad Autónoma, pero son ilegales según el Ayuntamiento correspondiente, ya que también existen localidades que tienen una normativa municipal específica al respecto, como es el caso de Bilbao.

Esta situación se está dando principalmente en capitales donde la masificación del turismo ha provocado el surgimiento de numerosos pisos turísticos, sobre todo en los cascos antiguos.

Pero al margen de la normativa, el cliente debe saber que el hecho de alojarse en un piso turístico legal representa ciertas garantías como, por ejemplo, que la vivienda está amueblada; que tenga calefacción; que disponga de un teléfono 24 horas para atender las incidencias que puedan surgir; que existan hojas de reclamación; o que el propietario tenga contratado un Seguro de Responsabilidad Civil que cubre los riesgos de las personas usuarias del establecimiento por daños corporales, daños materiales y los perjuicios económicos causados que se deriven del desarrollo de su actividad.

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