<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Deia - Rincones perdidos en la memoria]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.deia.eus/tags/rincones-perdidos-en-la-memoria/]]></link>
    <description><![CDATA[Deia - Rincones perdidos en la memoria]]></description>
    <language><![CDATA[es-es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright Deia]]></copyright>
    <ttl>60</ttl>
    <atom:link href="http://www.deia.eus/rss/tag/1123080" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Un palacio de larga vida en Mungia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/03/15/palacio-urgoiti-larga-vida-mungia-10822425.html]]></link>
      <description><![CDATA[En las afueras de Mungia, en la comarca de Uribe, se alza hoy un edificio que parece haber permanecido siempre allí, dominando las suaves colinas y los prados cercanos al aeropuerto de Bilbao. Sin embargo, la historia del Palacio Urgoiti es mucho más compleja y singular. Es, en cierto modo, una historia de resistencia patrimonial: un palacio desmontado piedra a piedra, guardado durante décadas y reconstruido tres siglos después por los descendientes de la misma familia que lo levantó.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/03/15/palacio-urgoiti-larga-vida-mungia-10822425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 15:00:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/e485b0db-6c86-49a8-b9ad-7a7843321d20_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2110869" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/e485b0db-6c86-49a8-b9ad-7a7843321d20_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2110869" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Un palacio de larga vida en Mungia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/e485b0db-6c86-49a8-b9ad-7a7843321d20_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Política,Adán,Rincones perdidos en la memoria,Palacios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bilbao habló con París]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/03/08/bilbao-hablo-paris-sede-mutua-universal-10795250.html]]></link>
      <description><![CDATA[Allá en el corazón de Bilbao, en la esquina acogedora de la calle Elcano con Licenciado Poza, hay una casa que mira al norte con ojos de mansarda y corazón de historia. Allí, al filo del Ensanche que un día fue tierra y prado y ahora es trama urbana, se alza el palacete que Juan Luis Ybarra Arregui encargó construir en el año 1900. Juan Luis era un hombre de importancia, un caballero, que se decía entonces. Trabajaba como procurador, pero lo dejó para dedicarse al mundo empresarial e industrial. Perteneció al cuerpo auxiliar de Voluntarios de Bilbao y a la Sociedad de Tiro de Pichón de Lamiako: vamos, de lo más distinguido de la sociedad bilbaina. Nació en Bilbao el 24 de mayo de 1849, heredero de una de las sagas más firmes de la burguesía vizcaina, la familia Ybarra: comerciantes de hierro, hombres de minas, de ríos de acero y de dinero que corría como agua bajo los puentes del Nervión. Su casa —no la única, pero sí una de las más delicadas— fue el fruto de la voluntad de alguien que miraba hacia Europa con los ojos abiertos de quien desea abrazar la modernidad sin renunciar al suelo de su origen. Encargó el proyecto al arquitecto bilbaíno Severino Achúcarro, que había aprendido en Francia y que encontró en aquel encargo una excusa para dialogar con el París del Beaux Arts sin salir de Abando.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/03/08/bilbao-hablo-paris-sede-mutua-universal-10795250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 16:00:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/f354b6ff-f745-4072-bcfb-a4cf299540bd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="569148" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/f354b6ff-f745-4072-bcfb-a4cf299540bd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="569148" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Bilbao habló con París]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/f354b6ff-f745-4072-bcfb-a4cf299540bd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bilbao,París,Historia,ojos,Rincones perdidos en la memoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Allí donde corre la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/03/01/taberna-corre-vida-bilbao-hosteleria-10763365.html]]></link>
      <description><![CDATA[Anada que cualquiera de ustedes tengan cierta edad recordarán aquella canción de Gabinete Caligari que decía algo así como “Bares, qué lugares tan gratos para conversar. No hay como el calor del amor en un bar...”.  Este es un alegato de los viejos bares, de esos lugares calentitos que tenían, para no poca gente, el calorcito de casa. A esta estirpe pertenece, como si fuese uno de los últimos samuráis, la taberna Basaras, una leyenda enclavada a la altura del número 2 de la calle pelota. Tan a gusto está en esa calle que lleva más de ochenta años sin moverse de ella. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/03/01/taberna-corre-vida-bilbao-hosteleria-10763365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 15:00:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/8eb128dc-c0f3-423d-bf85-26ee71ed06bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1096108" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/8eb128dc-c0f3-423d-bf85-26ee71ed06bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1096108" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Allí donde corre la vida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/8eb128dc-c0f3-423d-bf85-26ee71ed06bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bilbao,Rincones perdidos en la memoria,hostelería,Hosteleros,Bares de Bilbao]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bilbao en la intimidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/02/22/rincones-perdidos-memoria-bilbao-intimidad-10731857.html]]></link>
      <description><![CDATA[En Bilbao, entre el murmullo constante del tranvía que serpentea por Atxuri y el paso de generaciones que suben y bajan hacia el Casco Viejo, hay un lugar que parece casi un latido íntimo de la ciudad. No es la gran Plaza Nueva, ni ese ensanche que se abre con vanidad hacia la ría; la Plaza de la Encarnación es otra cosa: un espacio donde se cruzan historias, piedras centenarias y el bullicio cotidiano, como un libro desgastado que ha pasado siempre de mano en mano. Es Bilbao en la intimidad.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/02/22/rincones-perdidos-memoria-bilbao-intimidad-10731857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Feb 2026 15:30:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/4e5f0e3e-4795-4bee-9b66-f89b2ae5830d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="438258" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/4e5f0e3e-4795-4bee-9b66-f89b2ae5830d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="438258" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Bilbao en la intimidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/4e5f0e3e-4795-4bee-9b66-f89b2ae5830d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bilbao,Intimidad,el tiempo,Iglesia,Rincones perdidos en la memoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquel asfalto que soñó Bilbao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/02/15/circuito-bilbao-asfalto-sono-2005-10702531.html]]></link>
      <description><![CDATA[Se acuerdan de aquellos rugidos...? No, no les hablo de los leones de San Mamés sino de aquella historia de hace más de veinte años, cuando Bilbao se convirtió, por unos días en un circuito urbano. Recordemos lo que pasó. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/02/15/circuito-bilbao-asfalto-sono-2005-10702531.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 10:55:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/99efb17b-1d89-4059-82d2-2f4e8ba2e008_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1779497" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/99efb17b-1d89-4059-82d2-2f4e8ba2e008_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1779497" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Aquel asfalto que soñó Bilbao]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/99efb17b-1d89-4059-82d2-2f4e8ba2e008_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bilbao,Renault,imagen,Rincones perdidos en la memoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia de ‘Madriles’, un recuerdo a cachitos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/02/01/historia-madriles-recuerdo-cachitos-bilbao-10643786.html]]></link>
      <description><![CDATA[Se cree que la fecha justa de su llegada a este duro mundo fue un 26 de noviembre de 1910 en Madrid. Por eso, aunque su verdadero nombre era Enrique Iglesias (tiene guasa la cuestión: nada que ver con los antepasados del hijo de este Julio Iglesias de manos largas que hoy peregrina dándole fuego a su cosmopolita nombre...) todo el mundo que le conocía en Bilbao le llamaba Madriles. La ciudad le profesaba un inmenso cariño, por mucho que Madriles aplicase, como modo de vida, el vagabundeo bajo una desastrosa txapela que recordaba a los viejos tejados que van desastrándose con el paso del tiempo y las inclemencias del tiempo. Como quiera que el techo de Madriles era la bóveda celeste... ¿Qué otro futuro podía augurarse a su txapela?]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/02/01/historia-madriles-recuerdo-cachitos-bilbao-10643786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 11:44:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/1c3925d5-0520-4488-b20b-e0547ff66b9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="750818" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/1c3925d5-0520-4488-b20b-e0547ff66b9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="750818" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La historia de ‘Madriles’, un recuerdo a cachitos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/1c3925d5-0520-4488-b20b-e0547ff66b9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bilbao,Historia,arte,corazón,El Paso,Rincones perdidos en la memoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo de sobremesas en el restaurante Monterrey de Bilbao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/01/11/tiempo-sobremesas-cierra-restaurante-monterrey-bilbao-10560436.html]]></link>
      <description><![CDATA[Cuentan las crónicas que la saga comenzó a hacerse un nombre en Matxinbenta, una pedanía de Beasain, de donde algunos parientes salen hacia toda la geografía vasca (Bergara, Donostia...) y del norte de Castilla (Valladolid), instalándose como posaderos. La saga de un apellido que hizo leyenda, los Lasa. En los años duros un jovencísimo Dionisio llega a Bilbao, al hotel Torróntegui, centro del “buen vivir” en los difíciles años de la posguerra. Su hermano Luis, ya fallecido, trabajaba en las renombradas cocinas de la Universidad de Deusto. También Vicente, otro hermano, fue cocinero. La apertura del Monterrey en 1952 fue obra de Dionisio Lasa, con ese nombre de aires aztecas que homenajeaba a la tierra mexicana en la que uno de sus once hermanos abrió la primera Casa Vasca, y que puso en marcha en sociedad con Eduardo Echave, capitán de la marina mercante; le inicia en el camino de los negocios de hostelería.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/01/11/tiempo-sobremesas-cierra-restaurante-monterrey-bilbao-10560436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 15:00:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/fddf6d82-c760-47f5-9fa2-f43c915d126f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="99824" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/fddf6d82-c760-47f5-9fa2-f43c915d126f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="99824" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Tiempo de sobremesas en el restaurante Monterrey de Bilbao]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/fddf6d82-c760-47f5-9fa2-f43c915d126f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bilbao,hostelería,Rincones perdidos en la memoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia de los ‘santiaguitos’, un santuario de la garganta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/01/04/historia-santiaguitos-santuario-garganta-caramelos-bilbao-10537872.html]]></link>
      <description><![CDATA[Cuando la memoria se convierte en una montaña rusa que nos pasea, con vértigo, por las calles de la infancia, la boca se nos hace agua, nunca mejor dicho en la historia que hoy vengo a recordarles. Hay rincones en las ciudades que parecen respirar con un ritmo propio, como si cada ladrillo, cada baldosa del suelo, llevara inscrita una memoria indeleble. En Bilbao ese lugar existe y siempre ha existido cerca de la Catedral de Santiago, donde los pasos de miles de viajeros (una buena parte, hombres y mujeres camino a Santiago de Compostela...) bordearon durante generaciones la puerta del Ángel –que toma su nombre de un retablo dedicado al arcángel San Miguel que había en el claustro y que también fue llamada puerta de los peregrinos...– buscando sabor, alivio y la ternura dulce de unos caramelos que se llaman, precisamente, santiaguitos.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2026/01/04/historia-santiaguitos-santuario-garganta-caramelos-bilbao-10537872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jan 2026 17:00:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/ce35f27b-7bc5-4f6a-9dee-f8928d96a05f_16-9-aspect-ratio_default_0_x899y989.jpg" length="1486757" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/ce35f27b-7bc5-4f6a-9dee-f8928d96a05f_16-9-aspect-ratio_default_0_x899y989.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1486757" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La historia de los ‘santiaguitos’, un santuario de la garganta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/ce35f27b-7bc5-4f6a-9dee-f8928d96a05f_16-9-aspect-ratio_default_0_x899y989.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Siglo XX,Santiago,Peregrinos,Rincones perdidos en la memoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres vidas en un ‘cuerpo’ en el centro de Bilbao]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2025/12/28/tres-vidas-cuerpo-centro-bilbao-10518652.html]]></link>
      <description><![CDATA[Esta historia comienza en el último tercio del siglo XIX, aquel tiempo en el que Bilbao se encontraba en plena expansión. Les hablo de 1879, un año en el que la ciudad se encontraba en un proceso de transformación tras la última Guerra Carlista, impulsando el desarrollo industrial a lo largo de la ría. Eran días de trabajo duro y fastuosas celebraciones. ¿Quieren algún ejemplo? Pongamos por caso, la historia de la fiesta veneciana en la que se representó la boda del Dux con el mar Adriático. Al anochecer los personajes que representaban al dux y a su séquito se subieron a doce góndolas adornadas con farolillos y a un bucentauro (galera que llevaba en la proa un centauro montado sobre un buey) a las que se unieron otras embarcaciones con los representantes de los nobles venecianos, embajadores turcos y griegos y músicos. Bajaron a la ría, cuyas márgenes estaban iluminadas con miles de faroles y desembarcaron en Uribitarte, donde terminó el espectáculo con fuegos artificiales y la suelta de un globo aerostático. Para animar a participar en semejante regocijo (es así como se llamaban aquel tipo de fiestas en Bilbao por aquellas fechas....) se dio un gran premio a la góndola popular más fastuosa.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2025/12/28/tres-vidas-cuerpo-centro-bilbao-10518652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 15:00:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/07191b40-ca6e-40c5-b0c7-c5621c0045fc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1563267" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/07191b40-ca6e-40c5-b0c7-c5621c0045fc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1563267" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Tres vidas en un ‘cuerpo’ en el centro de Bilbao]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/07191b40-ca6e-40c5-b0c7-c5621c0045fc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bilbao,Mapfre,enseñanza,fiestas,Historia,Rincones perdidos en la memoria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La discoteca Garden y el restaurante Casa Vasca, dos almas gemelas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2025/12/21/discoteca-garden-restaurante-casa-vasca-almas-gemelas-10497195.html]]></link>
      <description><![CDATA[El sueño de Joaquín Sabina se complica en este Bilbao de los inviernos, donde el ocio se retira a los cuarteles de las lonjas, los pisos propios o los parques públicos. Se diría incluso que el Bilbao nocturno duerme entre sábanas, que la vida alegre languidece. ¿Cuál era el sueño de Joaquín Sabina...? Envejecer sin dignidad. “Seré uno de esos viejos ridículos que se tiñen el pelo y van a las discotecas a corretear jovencitas...”. No podrá hacerlo en la sala de fiestas Garden, uno de los legendarios locales del Bilbao de ayer que hoy yace entre tinieblas: el Bilbao tan dispar del Citroën, el Yoko, Distrito 9, el Variedades, allá en las Cortes, el Gaueko, el Oboe y un sinfín de garitos que cayeron en desgracia; el Bilbao de La Otxoa, sí. Pero antes, también el de Los Mitos, Los Velas, Los Cuervos, Mocedades o Radio Juventud, entre otros cientos que escribieron la historia de tres décadas, los setenta, ochenta y noventa. Tantos y tantos Bilbaos...]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2025/12/21/discoteca-garden-restaurante-casa-vasca-almas-gemelas-10497195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 15:00:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/16be1f10-15a6-473f-92a1-194c27147630_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="90317" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/16be1f10-15a6-473f-92a1-194c27147630_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="90317" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La discoteca Garden y el restaurante Casa Vasca, dos almas gemelas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/16be1f10-15a6-473f-92a1-194c27147630_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bilbao,fiestas,Rincones perdidos en la memoria,Discotecas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fundición, donde el arte sale a escena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2025/12/14/fundicion-arte-sale-escena-bilbao-10469838.html]]></link>
      <description><![CDATA[Permítanme que esta crónica se mezcla con los vientos de la nostalgia. En Deusto, donde ese otro viento del Nervión se cuela por las esquinas como un pianista borracho que busca todavía la última nota, La Fundición ha sido durante décadas una especie de santuario clandestino. Allí entraba uno con la misma ceremonia con que se entra en los viejos cines de verano: empujando una puerta pesada, confiando en que dentro la vida brillara un poco más que fuera. Y muchas veces era así.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jon Mujika]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/contando-historias/2025/12/14/fundicion-arte-sale-escena-bilbao-10469838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 12:26:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/a9383e64-5c48-4f54-a7ab-b9930faa44b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1268702" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/a9383e64-5c48-4f54-a7ab-b9930faa44b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1268702" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La Fundición, donde el arte sale a escena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/a9383e64-5c48-4f54-a7ab-b9930faa44b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escena,artes escénicas,Compañías,La Fundición,teatro,Rincones perdidos en la memoria]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
