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    <title><![CDATA[Deia - En esencia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.deia.eus/tags/en-esencia/]]></link>
    <description><![CDATA[Deia - En esencia]]></description>
    <language><![CDATA[es-es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright Deia]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Es mi economía, estúpido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/01/24/economia-estupido-9193448.html]]></link>
      <description><![CDATA[Nadie había entendido tan bien, hasta la llegada de Donald Trump a la política, el famoso eslogan creado -quizá sin proponérselo- por un responsable de campaña de Bill Clinton en 1992: “Es la economía, estúpido”. En su toma de posesión el pasado día 20, Trump proclamó: “La edad de oro de los Estados Unidos empieza ahora mismo”. Sabe de lo que habla. No solo es multimillonario, sino que se ha rodeado de ultramillonarios para gobernar el país más poderoso y rico del mundo. La fortuna que acumulan los miembros de su gobierno y altos cargos se acerca, según algunos cálculos -probablemente cortos-, a los 500.000 millones de dólares, cantidad que dejaría en ridícula la riqueza de la mayoría de países y con la que sí, se podría comprar Groenlandia o conquistar Marte. Lo que ha hecho Trump es trasladar el concepto de economía de aquel eslogan que ni Clinton supo concretar al beneficio personal y la avaricia de los suyos: “Es mi negocio, estúpido”, podría decir. Así que, sí, es “la edad de oro” para Trump, la Casa Blanca es su Eldorado, empieza la nueva fiebre del oro, una reinterpretación del capitalismo más salvaje. Por de pronto, el magnate es más magnate tras haber creado su propia criptomoneda, la memecoin -el nombre lo dice todo-, cuya capitalización superó los 14.000 millones de dólares en 48 horas -sí, el tiempo en el que prometió acabar con la guerra de Ucrania, pero el negocio antes que la devoción-, y espera ganar mucho más con otros proyectos junto a los tecnomagnates, empezando por Elon Musk, rendidos a sus pies. Hasta ahora, la “edad dorada” en EE.UU. era considerada la década entre 1870 y 1890, la época tras la reconstrucción después de la Guerra de Secesión en la que el país disfrutó, sí, de una extraordinaria expansión económica pero que dejó en la cuneta y la miseria a amplias capas sociales. Esta nueva “edad de oro” trumpista amenaza con exacerbar el enriquecimiento de los obscenamente ultrarricos y ahondar el empobrecimiento de los más necesitados, desamparados, miserables y desheredados de la tierra.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Santaren]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jan 2025 06:25:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Es mi economía, estúpido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trump,Familia Trump,Trumpismo,Estados Unidos,Elon Musk,En esencia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Desesperación estéril]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/columnistas/2025/01/22/desesperacion-esteril-9184436.html]]></link>
      <description><![CDATA[Henry de Montherlant, escritor francés, se suicidó el jueves 21 de septiembre de 1972 en su domicilio de París. Para ello se tragó una cápsula de cianuro y se disparó un tiro en la boca, por miedo que el veneno no hiciera efecto. En una de sus obras, uno de sus personajes dice lo siguiente: “No tengo nada que hacer en una época en la que se castiga el honor, en la que se castiga la generosidad, en la que todo lo que es grande es menospreciado y escarnecido, en la que por todas partes, en primera fila, veo a la escoria, en la que por todas partes está asegurado el triunfo de los más estúpidos y abyectos”.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Krakenberger]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jan 2025 07:05:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desesperación estéril]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trump,Elon Musk,Jeff Bezos,Estados Unidos,En esencia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Desmadre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/madrilgogortetik/2025/06/07/desmadre-9731624.html]]></link>
      <description><![CDATA[Situación fuera de control. Desprecios de Ayuso a la convivencia. Motín rebelde de los barones del PP donde no procede. Alucinante opereta de la fontanería burlesca del PSOE. Un Gobierno agazapado y sin pulso. Un presidente inauditamente mudo. Una oposición ultramontana y rabiosa echada a la calle. El descorazonador desmadre político en un país, sin embargo, con récord de empleo. En esencia, una doliente daga contra la afección política en medio de una comprensible perplejidad por tan pestilente retrato de situación que no tiene visos de mejora. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Mari Gastaca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/madrilgogortetik/2025/06/07/desmadre-9731624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jun 2025 06:36:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desmadre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[En esencia,convivencia,Fontanería,Mayoría absoluta]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Para siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/04/03/para-siempre-9475981.html]]></link>
      <description><![CDATA[En mi patológica vida sufrí varios trombos, hasta que un fantástico hematólogo creyó que aquello era anormal, no porque yo lo fuera sino por razones médico-estadísticas. Tras las analíticas descubrió un defecto genético y me recetó pastillas, señalándome muy simpático que tanto la tara como la medicina eran para siempre, y añadió, como yo, que soy funcionario. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Javier Tellería]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/04/03/para-siempre-9475981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Apr 2025 05:45:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Para siempre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Funcionarios,EH Bildu,Sindicatos,En esencia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Tiempos convulsos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/04/02/tiempos-convulsos-9471809.html]]></link>
      <description><![CDATA[Malcriados somos, y como tales, no apreciamos lo que tenemos. Hoy la mayor parte de la gente aquí ya no sabe de primera mano lo que es una dictadura. La democracia, por mejorable que sea, a escala mundial, es valiosa y excepcional. El autoritarismo puede venir envuelto de varias tonalidades políticas, pero todas sus formas tienen en común que reservan el respeto de los derechos humanos a unos en perjuicio de otros.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Krakenberger]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/04/02/tiempos-convulsos-9471809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Apr 2025 05:55:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tiempos convulsos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[En esencia,democracia,Autoritarismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Color y calor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/04/01/color-calor-9466836.html]]></link>
      <description><![CDATA[Lo peta estos días en la red el vídeo de una andaluza que cuenta cómo ha aprendido euskera en pocos años y se acaba de sacar el EGA. Rezuma satisfacción personal y enseña el camino a otras y otros con ocho y hasta dieciséis apellidos de aquí. Con todo, no sé si está justificado tanto asombro. El camino recorrido por la sevillana –ongietorri, mi niña– es el mismo que han recorrido en este último medio siglos otras decenas de miles de personas, con orígenes directos o no en esta tierra. No es casualidad que el tema central de Kutsidazubidea, Ixabel, de Joxean Sagastizabal, la novela más leída en euskera de la historia, lo constituyan precisamente las divertidas peripecias de un joven durante el proceso de aprendizaje del idioma. La obra en cuestión acaba de ser reeditada tras vender más de 100.000 ejemplares, y se ha convertido en película, serie de televisión y obra de teatro. Parecido camino lleva Miñan, la crónica del periplo migratorio del joven guineano Ibrahima Balde, desde el corazón africano hasta Europa, contada por intermediación de la pluma de Amets Arzallus. Tras convertirse en un éxito editorial en lengua vasca no sé cuál de sus traducciones llegó a las manos del papa Francisco, quien recomendó vivamente su lectura. Su versión teatral recorre estos días Euskal Herria y ha sido vista ya en el Gayarre y en otra decena de localidades navarras. En todas estas representaciones, el espectador se emociona con la dureza de la historia y la calidad del montaje, pero también con la excelencia lingüística de los actores, nacidos todos aquí –Sambou Diaby, concretamente, en Pamplona– pero cuya tez revela orígenes más allá del Estrecho. No solo nuestras calles, también el euskera va ganando color y calor, afortunadamente para la lengua y para quienes se acercan a ella. Mientras, Jagoba Arrasate sigue haciendo de las suyas, ahora en Mallorca, a favor del catalán amenazado por la tenaza PP-Vox.  ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Aingeru Epaltza]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Apr 2025 05:53:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Color y calor]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Euskera,En esencia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Halley]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/03/31/halley-9462212.html]]></link>
      <description><![CDATA[El viernes pasado asistí en el Civivox Iturrama al estreno en Pamplona de un monólogo increíble, lleno de poesía, humor y amor, a cargo de Julio Montañana. Era parte de las celebraciones del día mundial del teatro, que en los tiempos que vivimos necesita ser más reivindicado y querido que nunca, porque cuando la realidad se convierte en una mala representación de gente mezquina y ladrona hay que ir a encontrarse con ese otro mundo veraz y lúcido delante de un escenario. Julio hace en su obra un recorrido plagado de ciencia de los cometas y del amor por la vida; una reflexión joven y agridulce sobre la condición humana y el paso del tiempo. Me conmovió tanto que cuando me acerqué a felicitarle al autor me quedé entre lagrimones sin poder agradecérselo debidamente. Por eso se lo escribo en esta columna, ya me perdonarán. Él se declara enamorado de la magia que se encuentra por ahí: en los cometas, en un concurso de televisión, en un encuentro casual, en un cruce de miradas o de manos. Hasta en la basura espacial. El cometa de Halley, ese sabio que predijo cuándo volvería pero murió antes de que pasaran los 75 años que tarda en dar una órbita en torno al Sol, es una medida de la vida humana. Lo comentó hace mucho Mark Twain, que había nacido en 1835 con un paso del cometa y se fue con el siguiente en 1910. Yo sé que no alcanzaré a verlo cuando vuelva por aquí en 2061, aunque en su órbita anterior, en 1986, el Halley marcó el comienzo de mi carrera profesional, mi primer libro.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Armentia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/03/31/halley-9462212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Mar 2025 05:51:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Halley]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Humor,En esencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/03/27/colores-9447294.html]]></link>
      <description><![CDATA[Tenía tarde nostálgica hortera, puse música y sonó Colours de Donovan, canción que me gustaba de joven y que hoy me resulta empalagosa. La canción no ha cambiado, luego yo he permutado, seguramente en algo más amargo.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Javier Tellería]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/03/27/colores-9447294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Mar 2025 06:35:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Colores]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Colores,En esencia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¡Bruselas nos quiere precavidos!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/03/26/bruselas-quiere-precavidos-9442997.html]]></link>
      <description><![CDATA[La Comisión Europea, siempre preocupada por nuestra seguridad, ha lanzado una recomendación que bien podría haber salido de una película de supervivencia: los hogares europeos deberían almacenar suministros de emergencia por si llega una crisis climática o, ya puestos, una guerra. Porque claro, nada dice “tranquilidad” como tener una despensa llena de latas de sardinas y papel higiénico por si se desata el apocalipsis.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Tato]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/03/26/bruselas-quiere-precavidos-9442997.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Mar 2025 06:00:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Bruselas nos quiere precavidos!]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Bruselas,crisis,Comisión Europea,seguridad,En esencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[(In)felicidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/03/25/in-felicidad-9437632.html]]></link>
      <description><![CDATA[La ONU acaba de publicar, como hace todos los años, su ránking sobre el reparto de la felicidad en el mundo. No te llama la atención que de los 20 primeros países de la lista, 14 sean europeos. Tienen razón quienes sostienen que el viejo continente es el mejor lugar del mundo para vivir. En comparación con casi todos los otros lugares, nuestra situación es envidiable en cuanto a bienestar, protección social, avances en el campo de la igualdad o reconocimiento general de derecho y libertades. Luego, las cosas no son tan bonitas cuando pasamos a la letra pequeña. También aquí las conquistas sociales llevan años ralentizadas, la desigualdad económica aumenta y las libertades públicas cada vez prevalecen menos ante estados y corporaciones. Por no hablar de esa Europa insolidaria con la inmigración y predadora con los países del sur mundial, que hace la vista gorda ante déspotas y asesinos en nombre de la economía y la geoestrategia. Eso también forma parte del modelo de vida europeo que ahora nos llaman a defender con más gasto militar. Otros datos del estudio del organismo internacional simplemente te ponen mal cuerpo. Por ejemplo, que Israel sea en este 2025 el octavo país más feliz del mundo, por delante de Luxembugo, Suiza o Canadá. Se diría que el hecho de considerarte el pueblo elegido por Dios pesa mucho en el momento de medir tu dicha terrena, más allá de una vida armada hasta los dientes construida a base de machacar sistemáticamente a tus vecinos y a buena parte de tu propia población. A ver a qué puesto escala el país judío los próximos años, cuando culmine en Gaza la limpieza étnica que parece va a suceder a la actual matanza. Porque esa desbordante felicidad incide claramente en la desdicha de otros. No es casualidad que el Líbano sea de los últimos países del ránking mundial. Detrás solo tiene a Sierra Leona y Afganistán, el último de la lista, por méritos propios y ajenos. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aingeru Epaltza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/03/25/in-felicidad-9437632.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Mar 2025 06:00:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[(In)felicidad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Felicidad,ONU,En esencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué primavera...]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/03/24/primavera-9434095.html]]></link>
      <description><![CDATA[Me asomo a la contraportada de este periódico un poco como en aquellos trenes antiguos, donde el último vagón permitía ver en retaguardia las vías por las que habías pasado, el paisaje que queda atrás. En la cabecera estaba Buster Keaton cuando era maquinista de La General, yo no: eso me permite permanecer ajeno a las vicisitudes de la actualidad (en el caso de la película que el año que viene cumplirá un siglo era la guerra de secesión, el amor imposible o el deber). Desde el vagón de cola la realidad se ve diferente, uno escribe a toro pasado, por así decirlo. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Armentia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2025/03/24/primavera-9434095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Mar 2025 06:58:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Qué primavera...]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[trenes,amor,películas,En esencia]]></media:keywords>
    </item>
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