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    <title><![CDATA[Deia - Santiago Cervera]]></title>
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    <description><![CDATA[Deia - Santiago Cervera]]></description>
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      <title><![CDATA[Inflación, vuelve el ogro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/10/10/inflacion-vuelve-ogro-1911829.html]]></link>
      <description><![CDATA[LGUNOS  expertos en comportamientos electorales, como Donald Stokes y Anthony Downs, tienen establecido desde hace tiempo que las dos variables de carácter económico que más influyen en la decisión de voto son el paro y la inflación. Mucho menos, el déficit público. Lo sabe el morador de Moncloa, que esta semana ofrecía, cual cacique en casino de provincia, los 400 euros de regalo a quienes cumplan 18 años a pesar de que España tiene sus cuentas públicas absolutamente descoyuntadas. El futurible de quién pagará la fiesta importa poco a tantos millones de personas cuyo afán principal es disponer de un puesto de trabajo y que su sueldo les llegue para vivir sin sobresaltos. El problema de la inflación ya está entre nosotros, y se nota en la cesta de la compra. Los precios subieron en septiembre un 4% respecto al año pasado, su mayor repunte desde el mismo mes de 2008, en plena crisis financiera. El indicador adelantado dado a conocer por el Instituto Nacional de Estadística profundiza en la tendencia iniciada en marzo de este año. La inflación acumula siete meses consecutivos de subida aparentemente por la recuperación del consumo, la escasez de algunos suministros y la subida del precio de la luz y los combustibles. Lo que muchos economistas se preguntan es si estamos ante un efecto pasajero, o es una tendencia que se va a consolidar. Políticamente tiene mucha relevancia poder responder a esta pregunta. Venimos de unos cuantos años en los que los precios han crecido de manera muy moderada a pesar de los vaivenes del petróleo. La percepción de inflación no existe en muchas personas, que es ahora cuando se están encontrando con ella -en el supermercado, en las facturas que llegan, en cualquier compra que hagan-, y se comienzan a preguntar qué está pasando para que su dinero cunda menos. Pero además, el Banco Central Europeo tiene en sus estatutos, como primer cometido, controlar la inflación en la zona euro mediante su política de tipos de interés. De manera que si esta se mantiene en una tasa de, pongamos, un 3% durante un año entero, irremediablemente tendrá que subirlos, y eso sería letal para España, con la morterada de más de 1,42 billones de euros que tenemos apuntada como deuda pública. Iríamos de cabeza a un nuevo zapaterazo, el mayor recorte en prestaciones públicas que se ha conocido en nuestra historia, por obra y gracia, sí, de un gobierno socialista.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Cervera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Oct 2021 22:20:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Inflación, vuelve el ogro]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Santiago Cervera]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Ministro de Consumo, o algo así]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/09/20/ministro-consumo-o-1932296.html]]></link>
      <description><![CDATA[OY a reconocer que, por una vez y sin que sirva de antecedente, deposité cierta confianza en un comunista. Alberto Garzón llegó a diputado por Málaga en 2011, dentro de aquella Izquierda Unida que dirigía Cayo Lara, veterano miembro del PCE nacido en Argamasilla de Alba y de profesión agricultor. A los pocos meses de que el mitificado 15-M ocupara plazas, la vetusta organización izquierdista pensó que necesitaban a alguien que pareciera extraído del movimiento callejero para recuperar algo de pulso electoral, y ahí es donde encontraron a Garzón. Joven, dogmático dispensador de rotundos argumentos simplones, y formado en una universidad que no parecía haberle ayudado a emplear el pensamiento crítico. Debutó en el escaño en aquellas elecciones que ganó el PP, y cogió la medida de la tribuna como jinete libre, sin otra obligación que zumbar al que gobernaba. Exhibía la brocha gorda y las toneladas de engrudo doctrinal que caracterizan a su casa política, marxismo precariamente apuntalado en la era de Internet. Toda su base argumental era una versión actualizada de la lucha de clases, ese mundo en el que los buenos son siempre preteridos en la sociedad y en cambio los malos se apoderan codiciosos de lo que no les pertenece. Unos pocos años después llegó al escenario político Podemos, novedoso y rompedor, y a Alberto Garzón y a toda su organización se le achicó hasta el límite el espacio político disponible. Sin oxígeno, lo mejor es buscar otra pecera. El &quot;pacto de los botellines&quot;, una escena que por su exaltada cutrez lo representaba todo, rubricó la entrega de las históricas siglas de Anguita a los de Iglesias. El premio de consolación fue que Garzón mantuvo escaño hasta hoy, e incluso acabó siendo ministro de Consumo.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/09/20/ministro-consumo-o-1932296.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Sep 2021 23:01:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ministro de Consumo, o algo así]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Santiago Cervera]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Panoramas tras la retirada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/08/29/panoramas-retirada-1938286.html]]></link>
      <description><![CDATA[S indigesto el espectáculo de tantos políticos locales, representantes de municipios y comunidades, ofreciendo sus territorios para acoger a las mujeres afganas. Lo mismo la vicealcaldesa madrileña Villacís -la más perfecta representante del faranduleo en ese estrato-, que la presidenta balear Armengol, o la alcaldesa catalana Colau. No van a la zaga iniciativas como #YoAcojo; qué bonito lo de poner un hashtag y mostrar tan profunda aflicción y tanta cercanía humana por lo que está sucediendo allá en medio de Asia. O esos manifiestos, a la par empalagosos y pretenciosos. Teniendo en cuenta que en Afganistán la población femenina la componen unos 25 millones de mujeres y niñas, parece claro que la mejor manera de evitar que sufran la criminalidad de los talibanes y sean de nuevo embutidas en un burka hubiera sido quedarse allá. Esto de aparentar que estamos tan profundamente concernidos en la tranquilidad de nuestro espacio occidental de libertades, como pose política o como pátina de pretendida solidaridad, es una contribución más al infantilismo con el que aquí se despacha todo. Se quedan tranquilas las conciencias, se emplea un ratito veraniego para embriagarse con la emoción de saberse cercano al drama, y a otra cosa. Las gentes que vean a tantos líderes sociales proclamar tan franca solidaridad tendrán una razón para escabullirse, sin contraer la obligación de pensar por qué pasan algunas cosas. Ya tenemos a nuestros representantes narcotizando nuestra conciencia civil, no hace falta intentar entender qué tipo de valores culturales y democráticos serían los necesarios para que el combate contra la infamia sea eficaz. Como cínico es lo de hablar sólo de las mujeres, y no de todos los afganos. Los talibanes también son reconocidos por la costumbre de castrar a sus enemigos, algunos de los cuales son colgados del cuello con los testículos en la boca.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/08/29/panoramas-retirada-1938286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Aug 2021 22:21:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Panoramas tras la retirada]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Santiago Cervera]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Narcos España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2020/10/02/narcos-espana-4677012.html]]></link>
      <description><![CDATA[RISIS sanitaria, crisis económica y crisis institucional. Y dentro de esta última, la de la justicia. La semana nos ha deparado fotografías de la escapada a Roma de Baltasar Garzón, el prevaricador cuando juez, y Dolores Delgado, la fiscal general del Estado. Las imágenes confirman lo que era un secreto a voces: la relación de pareja que mantienen desde hace años y que como cualquiera puede imaginar no solo se expresa en la alcoba o en los restaurantes de Trastevere. Es, también, una unión de poder, de mando sobre la justicia del país. Escuchábamos hace meses esas grabaciones de una comida en las que ambos compartían francachela con Villarejo, machoalfa del hampa policial. Garzón se refería a Delgado como &quot;la que bebe de mi copa&quot;. Delgado, tras saborearla -la de cristal- hablaba con displicencia del que fue su compañero de Consejo de Ministros, Grande Marlaska, al que calificó como &quot;maricón&quot;. También se explayaba relatando que descubrió a compañeros de magistratura, jueces y fiscales, solazándose con menores en un viaje institucional a Cartagena de Indias. Asentía cuando Villarejo contaba cómo metía putas en la vida de algunos de sus investigados y atestiguaba que esa herramienta de investigación, la &quot;información vaginal&quot;, tenía &quot;éxito asegurado&quot;. Toda esa ristra de comentarios define a la tipa, pero sobre todo define el estado de impudicia en el que se desempeña la política española. No le costó el puesto, siguió siendo la ministra de Justicia y notario mayor del Reino ex officio. Un concejal de pedanía se hubiera tenido que marchar a su casa si se le atribuyeran tales deposiciones. Ella mantuvo despacho ministerial incólume e incluso ha sido nombrada jefa de los fiscales. Una chunga, a la que solo alguien que fuera a la vez un chulo y un amoral podría elevar hasta esa altura institucional dentro del poder judicial. Que ahora haya decidido mostrar su entente con Garzón -es imposible irse a Roma sin que te encuentres con españoles- es la vindicación del poder factual de la pareja. El que fuera juez de la Audiencia Nacional es, a su vez, otro epítome de la podredumbre de la justicia española. Comenzó como estrella, el que subía las escaleras de su juzgado de dos en dos, el que se plantaba en Hernani en helicóptero para dirigir (?) un operativo contra ETA ante las cámaras de televisión, el de los autos que parecían novelas épicas. Se metió con el GAL, para acabar de número dos de González en lista electoral. Y como también aparecía de vez en cuando por Cambados, otra vez en helicóptero, para incautar la merca de Sito Miñanco, el único puesto que acabó pillando en el gobierno fue el de delegado del Gobierno contra las Drogas. Yo le pude escuchar en alguna comparecencia que tuvo ante mí en el Senado, aflautada la voz y plúmbeo el folio que leía. Volvió a la magistratura y la emprendió contra quien no le había nombrado ministro. Tomó una excedencia para hacer unos cursos en Nueva York, organizados por su propia hija, para los que solicitó patrocinio a Botín, banquero al que mandó una atenta carta con el encabezado &quot;Querido Emilio&quot;. A su vuelta encontró un nuevo filón para su ego-trip en el caso Gürtel, el de la financiación delictiva del PP. Fiel a su estilo, el juez sietemachos decidió grabar las conversaciones de los acusados con sus abogados, lo que constituye delito de prevaricación. Una sentencia del Supremo le inhabilitó y le atribuyó de manera firme esa condición de prevaricador. En efecto, hoy es el prevaricador de cabecera de La Sexta, cadena en la que colabora con sus opiniones porque, como es sabido, no todos los prevaricadores son lo mismo. Garzón ha continuado la carrera profesional emprendida hace décadas orientada a mantener el mayor poder posible sobre la justicia española -la que bebe de su copa le acompaña- y de paso hacerse millonario. El exdelegado del Gobierno contra la Droga es hoy abogado del empresario colombiano Álex Saab, al que algunos consideran testaferro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y que ha sido relacionado con el narco. También asesoró en la defensa del general Hugo Carvajal, exjefe de los servicios de Inteligencia de Venezuela reclamado por EE.UU. igualmente por narcotráfico. Sabe Garzón dónde está el dinero, y también lo sabe Lola. La objetiva descripción del asunto es esta: la fiscal general del Estado de España es pareja de un abogado de narcos. A Garzón lo vimos en la serie Fariña brincar desde el helicóptero en la ría de Arousa. Ojala Netflix le haga aparecer en una próxima Narcos España. * Médico]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Cervera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Oct 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Narcos España]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Santiago Cervera]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Tapar la corrupción con más corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2020/09/17/tapar-corrupcion-corrupcion-4680006.html]]></link>
      <description><![CDATA[RA el año 2013 cuando se descubre que Luis Bárcenas tenía una cuenta en Suiza. Al mando del Partido Popular, una María Dolores de Cospedal que exhibía ese autoritarismo ridículo de quienes quieren aparentar mucho poderío aún siendo muy limitados. La primera intención de la señora fue, como en ella es habitual, tratar de cauterizar la herida a base de agasajar al tesorero, a pesar de que no le podía ni ver (mucho gallo para tan poco corral). Fue cuando le prometió mantener un desorbitado sueldo, coche y secretaria... y le dijo que se quedase lejos de Génova. Fue el momento del &quot;finiquito en diferido&quot;, epítome de la incompetencia y nulidad absoluta de aquella secretaria general de un partido, el PP, que ya estrenaba su segundo año en La Moncloa. Pero Barcenas por una parte no se fiaba y por otra se sabía metido en un lío. De manera que urdió la que podríamos denominar Estrategia Sansón: si caigo yo, que caigan los pilares del templo.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Cervera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Sep 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tapar la corrupción con más corrupción]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Luis Bárcenas,Partido Popular,PP,Santiago Cervera]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La parte política de la crisis sanitaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2020/03/17/parte-politica-crisis-sanitaria-4718713.html]]></link>
      <description><![CDATA[N el mundillo sanitario español hay una constante desazón al ver los ministros del ramo que son nombrados, también por la alta rotación del puesto. José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy hicieron en momentos distintos la misma cosa: elegir para el importante cometido a sus respectivas secretarias de organización en cada partido. También Rajoy y Pedro Sánchez repitieron patrón cuando tomaron como comodín ese asiento ministerial en la tesitura de tener que dar entrada en el gobierno a alguien de procedencia catalana, ora Montserrat Dolors, ora Salvador Illa. Quede claro que para ser titular de Sanidad no hace falta ser médico, ni mucho menos. Uno de los que peor desempeño tuvo y más jeta exhibió fue aquel Bernat Soria tan preocupado por sus negocios y sus manipulaciones de embriones y tan inútil en todo lo demás. Para ser un buen ministro de Sanidad hace falta, eso sí, tener mucho sentido común y capacidad para aprender rápido del entorno técnico y profesional. Con esta pauta de actuación, Illa lo está haciendo razonablemente bien en el tema del coronavirus. En las intervenciones públicas que ha tenido ha argumentado con solvencia y sin deslices semánticos, señal de que ha empleado muchas horas en estudiar un asunto que le ha caído en suerte cuando menos se esperaba y del que seguro no tenía ni idea hace apenas ocho semanas. El único error apreciable lo comete el actual ministro al hablar de las &quot;autoridades sanitarias&quot; para referirse a otros, cuando él lo es más que nadie: la primera y principal autoridad sanitaria. En esa virtud le corresponde tomar algunas decisiones graves.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Cervera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La parte política de la crisis sanitaria]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Santiago Cervera]]></media:keywords>
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