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    <title><![CDATA[Deia - Joserra Cirarda]]></title>
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    <description><![CDATA[Deia - Joserra Cirarda]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright Deia]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Qué está pasando?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2020/11/06/pasando-2024536.html]]></link>
      <dc:creator><![CDATA[Joserra Cirarda]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Nov 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Joserra Cirarda]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Conciencia y consciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2020/07/24/conciencia-consciencia-4690175.html]]></link>
      <description><![CDATA[L coronavirus continúa entre nosotros. Las primeras previsiones, cuando era un perfecto desconocido, aventuraban que el calor haría estragos en su desconocida composición. Sin embargo, la llegada del verano no provocó el bajón en los contagios. El covid-19, esa enfermedad que distingue entre jóvenes y veteranos, remonta su colección de nuevos positivos cada día, amparado por las fiestas-no fiestas y por la típica relajación de usos y costumbres en el periodo estival. Si en la década de los 80 del siglo pasado, la aparición del sida conllevó una toma de conciencia entre drogadictos, que comenzaron a no compartir jeringuillas, y en el resto de la población, que hizo suyo el lema Póntelo, pónselo para evitar contagios en relaciones sexuales esporádicas, ahora también deberíamos concienciarnos de que el uso de la mascarilla y la distancia social son dos maneras de protegernos y proteger a nuestros semejantes de la propagación del Sars-COV-2. Y para tomar conciencia deberemos ser conscientes. Conscientes de que no somos ni intocables ni inmortales. Que cualquier persona de nuestro círculo cercano, o nosotros mismos, puede ser, podemos ser, portadora asintomática. Y cualquiera, enfermo nada imaginario. Pedir a los jóvenes, y no tan jóvenes, que eviten frecuentar los lugares de ocio nocturno es como poner puertas al campo. Solo la responsabilidad individual, adquirida con conciencia y consciencia, nos hará fuertes ante el coronavirus.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joserra Cirarda]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conciencia y consciencia]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El trabajo es salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/07/30/trabajo-salud-1940332.html]]></link>
      <description><![CDATA[RABAJA, niño, trabaja, no pienses que sin dinero vivirás. Junta el esfuerzo y el ahorro, ábrete paso y ya verás cómo la vida te depara buenos momentos, te alzarás sobre los pobres y mezquinos que no han sabido descollar&quot;. José Agustín Goytisolo hizo una buena definición de lo que significa trabajar. Eso sí, con su punto de mala uva y cinismo. Lo mismo que ese adagio que asegura que el trabajo es salud. Aunque este es cierto. Te mantiene con la mente activa. Te levantas de la cama pensando qué te deparará el día. Repasas lo que hiciste la víspera e intentas no repetir errores o vicios para terminar la jornada de la mejor de las maneras. El trabajo te enseña a diario. Desde el primer día hasta el último. Y en él encuentras maestros del oficio y de la vida. Gente que te asesora sobre la forma de hacer más efectivo tu esfuerzo y que te da lecciones de ética y moral que no olvidas nunca. Lo malo es que los mejores siempre se van antes de tiempo. El trabajo también te da algo más que compañeros. Te da amigos. Personas en las que puedes confiar, de las que sabes que nunca te van a fallar. Y te enseña que no hay nadie imprescindible. Que tu trabajo, por muy especial que sea, lo puede hacer cualquiera de los que te rodean. Y precisamente por eso hay que acudir cada día a la cita con la ilusión del debutante y la experiencia del veterano para conseguir el cóctel perfecto. Fue bonito mientras duró.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joserra Cirarda]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jul 2021 22:30:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El trabajo es salud]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Joserra Cirarda,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Macabro récord olímpico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/07/23/macabro-record-olimpico-1941788.html]]></link>
      <description><![CDATA[OY tendrá lugar la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio que debieron haberse celebrado el año pasado, pero que la pandemia de covid-19 obligó a posponer. Los doce meses de retraso parecían un periodo suficiente para controlar al SARS-CoV-2. Sin embargo, no ha sido así. La variante delta del coronavirus ha vuelto a disparar las alarmas y los casos a nivel mundial. La situación en Japón es tan delicada como en el resto del mundo, así que los deportistas competirán en recintos sin público y con más temor a un posible contagio que a una derrota inesperada. Y eso que son unos privilegiados, que viven en una burbuja aislada del resto del mundo y son controlados a diario para evitar brotes en la villa olímpica. El director general de la Organización Mundial de la Salud, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya lo advirtió en la última sesión del Comité Olímpico Internacional. En los 17 días que separan la fecha de hoy del próximo 8 de agosto, cuando la llama olímpica se apague en el pebetero, habrán muerto en el mundo por covid-19 más de 100.000 personas. En la antigua Grecia, cuando tenían lugar los Juegos Olímpicos, las ciudades-estado interrumpían sus conflictos bélicos. Pero el coronavirus no entiende de treguas ni de fronteras. No distingue entre jóvenes y viejos. Solo entiende de muerte. Intentemos que no establezca un macabro récord olímpico.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joserra Cirarda]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jul 2021 22:16:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Macabro récord olímpico]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Covid-19,Joserra Cirarda,Tokio]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Ni aprenden ni aprendemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/07/16/aprenden-aprendemos-1944139.html]]></link>
      <description><![CDATA[PRENDER: Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia. Esa es la definición que la Real Academia de la Lengua da a la palabra proveniente del latín apprehendêre. Pero ni el estudio ni la experiencia parecen servir a esta sociedad para ser razonables ante el covid. No aprenden los políticos cuando se limitan a recomendar y recordar obviedades manoseadas desde el principio de la pandemia, lo que agota a una ciudadanía ya de por sí cansada. No aprenden los juristas cuando promulgan, quince meses después, que el estado de alarma fue inconstitucional, ni cuando dictan sentencias contradictorias sobre las diferentes limitaciones impuestas por las distintas comunidades autónomas, lo que confunde al personal que no sabe a qué atenerse. Y no aprendemos los ciudadanos de a pie, que aprovechamos la mínima ocasión para relajar nuestras costumbres, por creer que estar vacunados nos va a librar de todo peligro o por pensar que la juventud es el antídoto para ahuyentar al coronavirus. Ni una cosa ni otra. Que tire la primera piedra el que esté libre de culpa. El que no se haya reunido en torno a una mesa con más de seis acompañantes. La que se pone la mascarilla siempre que tiene a alguien a menos de metro y medio. El que se lava las manos con hidrogel a cada momento. No nos valen recomendaciones. Solo entendemos el palo y la zanahoria. Algunos ya deberían haberlo aprendido.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joserra Cirarda]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jul 2021 22:17:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ni aprenden ni aprendemos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Joserra Cirarda,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Rodeados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/07/09/rodeados-1945405.html]]></link>
      <description><![CDATA[STAMOS rodeados. Por gente que vota a Vox, un partido que pone en la diana al editor de una publicación que critica al partido ultraderechista. &quot;Se llama Ricardo Rodrigo Amar y es presidente de RBA, grupo que edita El Jueves. Su revista difunde odio contra millones de españoles a diario. Es posible que muchos de ellos le empiecen a exigir responsabilidades cuando le vean salir de su despacho de la Diagonal de Barcelona&quot;, colgó el partido de Abascal en su cuenta de Twitter. Por gente como los magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid Valentín Sanz, Tania García y Eduardo de Urbano, que justificaron los carteles de propaganda que Vox utilizó en las autonómicas madrileñas con los menas como reclamo, ya que para estos jueces &quot;los menas son un evidente problema social y político&quot;. Por religiosos como el obispo de Canarias, José Mazuelos, quien asegura que con la ley de eutanasia &quot;vienen con una ley que dice que hago con mi vida lo que me dé la gana, pero tienes que venir tú a matarme&quot;; o el arzobispo de Granada, quien sostiene que &quot;quien nace hombre, siempre será hombre&quot;. Por cargos políticos, como la subdelegada del Gobierno en Galicia, quien calificó de &quot;hecho puntual&quot; el asesinato de Samuel Luiz en A Coruña el pasado fin de semana al grito de &quot;maricón&quot;. Acusaciones, sentencias y declaraciones que demuestran en qué manos estamos.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joserra Cirarda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/07/09/rodeados-1945405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jul 2021 22:11:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Rodeados]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Joserra Cirarda,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Vacaciones de casi todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/07/02/vacaciones-1947300.html]]></link>
      <description><![CDATA[L año ha cruzado su ecuador particular. Entrado en julio camina hacia su final mientras buena parte de la población inicia sus vacaciones o las ve a la vuelta de la esquina. Unas vacaciones que se presentan más atrevidas que las vividas el año pasado. Es cierto que sigue habiendo restricciones, pero ahora se puede viajar al extranjero o a otra comunidad autónoma sin tantos requisitos como había que cumplir hace doce meses. Es cierto que aún hay que disponer del certificado covid para cruzar las fronteras, pero las ganas de volver a salir la demuestran las 150.000 personas vascas que ya lo han retirado. Otros, menos aventureros, buscarán el sol que no asoma por aquí en el Mediterráneo o en Andalucía. Habrá quienes prefieran regresar a esa segunda residencia en el pueblo de la familia. También quienes opten por buscar en la montaña la tranquilidad que no se goza en una gran urbe. Y quienes, como el mítico Etxebeste, se queden en su residencia habitual y busquen esos pequeños placeres de aparcar sin agobios o encontrar una mesa vacía en una terraza sin tener que dar vueltas y más vueltas. Verano para todos los gustos. Pero todos esos veraneantes deberán tener un punto en común. Ninguno podrá relajarse ante el coronavirus. Queda demostrado que el bicho no duerme y que espera cualquier distracción para atacar. Hay que coger vacaciones de todo, pero no de la lucha contra el covid.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joserra Cirarda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/07/02/vacaciones-1947300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jul 2021 23:19:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vacaciones de casi todo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Joserra Cirarda,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Indultos e insultos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/06/25/indultos-insultos-1948853.html]]></link>
      <description><![CDATA[S mentar la bicha y la derecha española sufre un hervor en la sangre que le lleva a despotricar contra todo. Ya no son como sus predecesores de hace noventa años. Aquellos que decían preferir &quot;una España rota antes que una España roja&quot;. Estos se quedaron con las enseñanzas y los lemas de Franco y quieren una, grande y libre. Los indultos a los presos del proçes han vuelto a abrir la caja de los truenos en el partido que encabeza Pablo Casado, quien ha recuperado su traca de insultos contra el presidente español, Pedro Sánchez. &quot;Pero, ¿usted quién se cree que es?&quot;, le espetó el líder del PP a su homónimo del PSOE en el último pleno de control al Gobierno, como si los 120 escaños con los que cuenta la formación gubernamental no tuvieran el mismo valor que los 89 de los populares. Mentiroso, traidor, Frankenstein, Drácula.. fueron algunos de los epítetos que recibió el jefe del Ejecutivo español de manos de un Casado que también le acusó de &quot;arrancar el velo y la espada&quot; a la justicia &quot;para clavársela por la espalda&quot;. Todo para luego exigir la dimisión de Sánchez y el sometimiento a un referéndum a nivel estatal sobre los indultos. Claro que Casado solicita esa dimisión porque sabe que si presenta una moción de censura contra Sánchez no la ganaría nunca. Y pide un referéndum estatal porque su partido solo tiene tres parlamentarios en Catalunya. Ha perdido el apoyo de la Iglesia y la patronal. Pero son los otros los que están equivocados.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joserra Cirarda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/06/25/indultos-insultos-1948853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jun 2021 23:03:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Indultos e insultos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Joserra Cirarda,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Compañeras inseparables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/06/18/companeras-inseparables-1950727.html]]></link>
      <description><![CDATA[AN sido compañeras en nuestras vidas durante los últimos doce meses. Reciben numerosos nombres: mascarilla, embozo, máscara, antifaz, barbijo, cubrebocas, tapabocas, nasobuco... Las hay de todos los colores y materiales. Blancas, negras, azules claras, con estampados de leopardo, con motivos deportivos, con logos de marcas de lujo, con escudos de clubes y asociaciones diversas, con imágenes de grupos de música, con gestos que podríamos hacer cualquiera de nosotros. Las hay quirúrgicas, FFP2 y hasta FFP3, aunque estas están muy cuestionadas por su agresividad con el que está en contacto con su portador. También existen de tela, algunas de las cuales tienen en su interior una faltriquera para añadirles un filtro protector, que en muchos casos no es más que un salvaslip reconvertido. La mayoría se la coloca pasando sus gomas por detrás de las orejas. Hay quien se pone un suplemento plástico en la parte posterior de la cabeza, donde sujeta las gomas. Y hay quien ideó una peculiar forma de anclarla a las gafas. Su uso nos ha convertido a todos en forajidos sospechosos. Y al que no la usaba, en amenaza viviente para el resto de la humanidad. Pero ha llegado el momento, o está &quot;cerca&quot;, de desprendernos de ellas. Y entonces deberemos de tener cuidado. No de contagiarnos, sino de que se nos escapen gestos de desprecio o desaprobación que ahora queda camuflados tras el artilugio.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joserra Cirarda]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jun 2021 23:00:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Compañeras inseparables]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Joserra Cirarda]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Reírse de todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/06/11/reirse-1952206.html]]></link>
      <description><![CDATA[MIRAD al futuro con optimismo. Como si supiéramos dónde hay que mirar, dónde está el futuro y dónde está el optimismo. El mundo, millones de años después, sigue donde estaba. Nada ha cambiado. Los poderosos nos controlan desde sus burbujas inalcanzables. Nos muestran lo que podemos soñar, pero todos sabemos que esas quimeras son metas inalcanzables. Alguien dijo: &quot;No esperes un golpe de suerte&quot;. Fue la mejor de las lecciones que nos pudieron dar. Nada de la camisa del hombre feliz ni de las hierbas que el pobre arrojó. La cruda realidad. Esa que dice que no conseguiremos nunca más de lo que nos merezcamos. Y a veces ni eso. Que nunca nos recompensarán en la medida que creamos justa. Que nunca tendremos nada más que lo que hayamos logrado con el sudor de nuestra frente (¿o era con el sudor del de enfrente?) Solo nos queda el humor. Y a veces ni eso. Cuando ves que la vida de uno de tus seres queridos llega a su fin, cuando compruebas que todo, o casi todo, por lo que habías luchado se desmorona, cuando sientes que no te valoran en la medida de tus posibilidades, entonces es cuando tienes que abrir esa espita que te libera. Esa que deja a los que te rodean con una mueca en su rostro porque no entienden lo que dices. Cuando te acuerdas de Yevgueni Yevtushenko y piensas: Y desea que, en el último instante, cuando al cerrarse huya la vida de tus ojos, tras la pared ría la gente, ría la gente a pesar de todo.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Joserra Cirarda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/06/11/reirse-1952206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jun 2021 07:24:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Reírse de todo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Joserra Cirarda,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Que se apliquen el cuento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/05/28/apliquen-cuento-1954266.html]]></link>
      <description><![CDATA[UEDO vanagloriarme, pese a mi avanzada edad, de que en mi infancia nunca tuve que cantar el Cara al sol antes de entrar en clase ni tengo una foto sentado delante de un mapa de España. Sí que es verdad que, antes de entrar en clase, nos alineaban en el patio con el brazo extendido para guardar las distancias entre compañeros; que subíamos las escaleras hacia el aula en perfectas filas indias, que antes de cada clase, en las que había un retrato de Franco y otro del Papa correspondiente, los profesores rezaban una oración que los alumnos coreábamos, y que, como en buen colegio religioso, tuvimos misa y rosario diario hasta los 14 años. Es lo que tiene no haber cursado ni EGB ni BUP. Eso sí, tampoco hice Preu ni reválida alguna. Viene esto a cuento porque una moción de Vox en el Ayuntamiento de Murcia me ha retrotraído en el tiempo. Y es que el partido ultraconservador quiere que en todos los centros escolares de la ciudad los alumnos comiencen el día escuchando el himno de España y que todas y cada una de las aulas de los colegios tengan su correspondiente bandera de España. No quiero ni pensar si esa brillante idea hubiera sido ideada en Euskadi, cambiando el himno español por el Gora ta gora y la rojigualda por la ikurriña. &quot;Adoctrinamiento&quot;, &quot;lavado de cerebro&quot;, &quot;racistas&quot;... serían algunas de las expresiones que saldrían de su bancada. Pues que se apliquen el cuento.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joserra Cirarda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/05/28/apliquen-cuento-1954266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 May 2021 23:01:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Que se apliquen el cuento]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Joserra Cirarda,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
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