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    <title><![CDATA[Deia - Jose Uriarte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.deia.eus/tags/jose-uriarte/]]></link>
    <description><![CDATA[Deia - Jose Uriarte]]></description>
    <language><![CDATA[es-es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright Deia]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo que Nico Williams quiera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/rojo-sobre-blanco/2024/07/12/nico-williams-quiera-uriarte-rahm-8470385.html]]></link>
      <description><![CDATA[A las circunstancias que desde hace semanas rodean a Nico Williams se añadió otro factor: las palabras pronunciadas por Jon Uriarte en tono de desaprobación hacia la Federación Española de Fútbol por no haber protegido suficientemente al jugador. Una reacción que transmite justo lo contrario de lo que pretende. En vez de fortaleza y confianza en que todo permanecerá como está, esto es, que el chaval continuará en el Athletic, sugiere incertidumbre; temor a que detrás de la intensa rumorología pudiera esconderse una posibilidad fundada de cambio de aires.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José L. Artetxe]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/rojo-sobre-blanco/2024/07/12/nico-williams-quiera-uriarte-rahm-8470385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jul 2024 06:22:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que Nico Williams quiera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nico Williams,Jon Rahm,Jose Uriarte,Unai Simón]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Se arma, se monta...]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/07/24/arma-monta-5847152.html]]></link>
      <description><![CDATA[ANUNCIA su dimisión la vicesecretaria socialista y se arma la de San Quintín, que es una batalla de las tropas hispanas en el siglo XVI y una obra de Pérez Galdós estrenada en el XIX en el Teatro de la Comedia. O sea, un arrebato de Sánchez quien, tras el desastre andaluz, coloca la cabeza de Lastra en una pica de las de los tercios de Flandes; o una decisión de Adriana, quien antepone la salud en su embarazo a una posición política y, como la Duquesa de Trastámara en el enredo, decide iniciar otra vida. Anuncia su dimisión la fiscal general y se monta la de Dios es Cristo, como en el primer concilio ecuménico, el de Nicea, que salió de las meninges del obispo Osorio de Córdoba para determinar si el hijo era el padre. O sea, Sánchez sacrifica en el altar de la reforma del Poder Judicial a Delgado, cuestionada por la mayoría conservadora de los fiscales tras aguantar carros (su origen ministerial) y carretas (su relación con Villarejo) dos años; o Dolores, tras serle estirpado un quiste en las vértebras, opta por dejar un cargo que le sentaba como a un cristo unas pistolas. Pero nombradas ambas por aquel primer Sánchez el mismo día –el 7 de junio de 2018 les hizo portavoz en el Congreso y ministra de Justicia–, que las dos anunciaran su dimisión en 24 horas de un julio incendiado, no dejaba dudas. Y que este Sánchez de ahora sitúe en primera fila a Patxi López, entre otros, solo lo confirma: algo se (des)monta. l]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jose Uriarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/07/24/arma-monta-5847152.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2022 05:32:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Se arma, se monta...]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Fiscal General,teatro,comedia,Jose Uriarte]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Sánchez y el estiércol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/07/17/sanchez-estiercol-5823690.html]]></link>
      <description><![CDATA[NO es por jorobar ni por torcer la sonrisilla del populacho, pero cuando el debate no es tal, la nación tampoco y estando el Estado así, que dibuja la línea del encefalograma plano, el peatón debe calibrar las medidas con el tiento de los interrogantes. Que de anuncios van llenas las televisiones. Así que saquen la calculadora y el polígrafo cuando Sánchez anuncia 7.000 millones en impuestos a banca y energéticas en dos años. La calculadora, para sumar y restar: solo las dos energéticas más conocidas por estos lares y los dos principales bancos ganaron el pasado año más de 15.000 millones y el total de las empresas del IBEX obtuvieron en 2021 el mayor beneficio de la historia de las cotizadas, 64.021 millones. Una nimiedad que, por cierto, se mejorará en 2022 según cifras provisionales. El polígrafo, para evitar la demagogia y que la política sea la habilidad de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con la excusa de proteger a unos de otros; es decir, para preguntar cómo y cuándo van a llegar esos siete mil millones a los ciudadanos, no sea que estos los acaben pagando. Porque no se trata de que el Estado ingrese más, lo que ya hace con la inflación, sino de que esos ingresos palíen las muchas dificultades de unos ciudadanos con más oficios que beneficios. Dicho con palabras de Sir Francis Bacon, lord canciller británico además de filósofo, el dinero es como el estiércol: solo es bueno si se esparce. l]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jose Uriarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/07/17/sanchez-estiercol-5823690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Jul 2022 06:15:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sánchez y el estiércol]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[energéticas,bancos,Dinero,banca,Jose Uriarte]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un mundo por combustión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/26/mundo-combustion-5735520.html]]></link>
      <description><![CDATA[S verano, ya no nos cocemos en el puchero global y, tras los hervores de la pasada semana, tratamos ahora de adivinar rayos de sol en la app del móvil, olvidado que si salen lo harán de entre las nubes. No, el tiempo no se ha vuelto loco, tampoco el planeta, somos algunos bípedos que lo ocupamos los empeñados en trastornarlo con nuestra demencia, esquizofrénicos todos, desde el inquilino del Kremlin a un vecino del sexto. Cuando nuestros dedos clican la digitalización universal y nos transformamos milésima de segundo a milésima de segundo en un mero cúmulo de datos; cuando tratan de introducirnos en la virtualidad, que es apariencia porque ni siquiera existe, y al diccionario me remito; cuando la inteligencia que se despliega es ajena, adulterada la propia por la capacidad de producir artificios que la suplen en el empleo del raciocinio; resulta que cada vez más somos apenas ínfimos repuestos del engranaje que mueve el mundo, esa enorme maquinaria ruidosa que todavía funciona por combustión, la nuestra, igual que se quemaba carbón en los albores de la revolución industrial allá por el XVIII, hace casi tres siglos. Sí, el funcionamiento del mundo chirría, las fuerzas que lo mueven ensucian. O, más exacto, nuestro funcionamiento rechina y las fuerzas que nos mueven lo pringan todo. Y como si de una vieja pieza usada se tratara, lo humano va adquiriendo aspecto de residuo. l]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jose Uriarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/26/mundo-combustion-5735520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jun 2022 22:39:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un mundo por combustión]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Apps,el tiempo,Jose Uriarte,Kremlin,verano]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Monorquidia parlamentaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/19/monorquidia-parlamentaria-5734404.html]]></link>
      <description><![CDATA[S evidente que quien definió como monarquía parlamentaria el sistema político salido de aquella bulimia de libertades que fue el régimen cometió un craso error de orden, seguramente por falta de costumbre tras cuatro décadas sin alternativa al impuesto. No cayó en que la transición del franquismo a esto que nos ocupa a la fuerza -o, a ver si se entiende, a las fuerzas que nos ocupan- instauraba en realidad el revés de la definición: un parlamentarismo monárquico. ¿O no lo es si la mayoría en Congreso y Senado la conforman desde entonces fuerzas políticas uniformadas como guardia real y que tienen como principio y fin, más allá de sus principios y fines incluso, la defensa de la corona? Y eso que son los que se dicen herederos de quienes finiquitaron la monarquía en 1931 para instaurar la República y los legatarios de quienes acabaron con la República en 1939 para no reinstaurar la monarquía sino instalar al de la monorquidia en su dictadura. Ambos al alimón, que en lo taurino es sujetar el capote entre dos para dar un pase al toro, hicieron el martes -víspera del 45º aniversario de las primeras elecciones del 15 de junio de 1977- barrera con la Mesa del Congreso frente a la propuesta del PNV para eliminar la inviolabilidad del rey, quien como un autócrata seguirá sin poder ser juzgado. Mera física del desplazamiento, el régimen salido del régimen aún hoy carga más de un lado, el derecho. l]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jose Uriarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/19/monorquidia-parlamentaria-5734404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jun 2022 23:22:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Monorquidia parlamentaria]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[elecciones,franquismo,Jose Uriarte,Mesa del Congreso,PNV]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Enferm-edad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/12/enferm-edad-5734393.html]]></link>
      <description><![CDATA[UE la edad media de los médicos de Osakidetza, como la de los profesores, ertzainas, pescateros, comerciantes, periodistas... se acerca a la que da derecho a la jubilación es innegable por aquello de que nuestros padres alcanzaron en la segunda mitad del pasado siglo un grado de bienestar que les indujo a perpetuar la especie y tratar de mejorarla, aunque a la vista está que solo lograron lo primero. Y basta leer las últimas cuatro letras de enfermedad para convenir en que ese envejecimiento conlleva un incremento de necesidades sociosanitarias. Otra cosa es convertirlo en noticia: una simple suma determina que si en 2017, hace un lustro, la edad media de la plantilla de Osakidetza era de 52 años, hoy se acercará a 57. Ni el senolítico más avanzado detiene el paso del tiempo. Pero tampoco hace falta ser Einstein para calcular que si el 30% de los facultativos de Atención Primaria (sobre 500 de 1.718) está cerca de la jubilación y al año se incorporan 80 nuevos médicos de familia, en 5 años se habrán cubierto 400 plazas y el déficit sería de un centenar, 20 al año, lo que no parece una dolencia inabordable para una organización de 27.000 personas que se lleva un tercio del presupuesto del gobierno. Así que convendría no firmar la receta de Voltaire sobre la medicina, &quot;el arte de entretener al enfermo mientras la naturaleza cura la enfermedad&quot;, y afinar la comunicación del diagnóstico para no hacer lo que ningún doctor debe: confundir o alarmar al paciente. l]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jose Uriarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/12/enferm-edad-5734393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jun 2022 23:49:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Enferm-edad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Edad Media,Envejecimiento,Jose Uriarte,Osakidetza,padres]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Este sí que es un trasvase]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/05/trasvase-5734365.html]]></link>
      <description><![CDATA[ON González, lo de la entrada fue tan falso como las que vendieron a los hooligans del Liverpool para la final de la Champions, solo que al revés. Estos pensaban que iban a entrar y no entraron, y los del &quot;de entrada, no&quot; pensaron que no iban a entrar y entraron. Les entraron más bien, aunque por entonces Epi y Blas ya explicaban en Barrio Sésamo el dentro-fuera, fuera-dentro. Cuarenta años después -el Estado español es como una epidemia, todo va por cuarentenas...- bien entrados y no muy fuera de una guerra, otro socialista acabado en ez, que en euskera significa no, Sánchez, lleva el atlántico norte a la meseta central (este sí es un trasvase y no el del Tajo): Madrid, capital OTAN. Que debe ser en el escenario de la geoestrategia internacional lo que el Capitán Tan en los Chiripitifláuticos de Valentina y Locomotoro cuando el &quot;centinela de Occidente&quot; ya había recibido por primera vez en el Estado a un tal Eisenhower. O sea, como ahora a Biden pero con guardia mora. Treinta y siete millones de euros, 37, más de un millón por cada uno de los treinta jefes de gobierno de la cita, es el gasto presupuestado de la cumbre atlántica en la capital mesetaria. Pagado &quot;a pachas&quot;, como dicen por allí, sale a casi 2€ por contribuyente, café para todos, que unos días después de las andaluzas -si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la cumbre- Sánchez reúna a Occidente en la feria madrileña, hace nada hospital de campaña, dicho esto sin mayor afán de malmeter. l]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jose Uriarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/05/trasvase-5734365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jun 2022 22:22:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Este sí que es un trasvase]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Jose Uriarte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hegel XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/29/hegel-xxi-5746785.html]]></link>
      <description><![CDATA[A realidad obliga a reinterpretar a Hegel. Quizá, vistas las imágenes vergonzantes que dejó el anterior fin de semana en Sanxenxo, se podría recuperar aquella frase suya de que &quot;el pueblo es la parte del Estado que no sabe lo que quiere&quot; pero sus ideas sobre la verdad, tan manipulada dos siglos después, o la libertad, que él ya limitó al pensamiento... y ni pensar libremente nos dejan, parecen consumirse, sin que nadie ponga el grito en el cielo, víctimas del virus de la obsolescencia y esa urgencia absoluta por todo lo que ignora lo trascendente. Así, la ley, que debe conjugar verdad y libertad entre otras virtudes, no es ley, sino interpretación, un papel que se representa y permite a un tribunal decidir algo y lo contrario por el mero hecho de que cambien dos de los magistrados que lo componen y con ellos la inclinación ideológica de la sala, incluso sobre un asunto que afecta a la verdad de unos hechos y a la libertad de unas personas. Así, la economía, ciencia que estudia los métodos eficaces para satisfacer las necesidades humanas, no es tal, sino usura, y quienes trenzaron la soga del ahorcado e hipotecaron el ahorro de las familias en su vivienda pueden anunciar, sin sonrojarse en el recuerdo del rescate bancario, que ese piso será en nada trueque de pensión porque ésta, cotizada al tiempo que la hipoteca, no llegará a suficiente. Así que sí, en este siglo XXI hay que reinterpretar a Hegel: ni siquiera sabemos que las otras partes del Estado sí saben lo que quieren. l]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jose Uriarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/29/hegel-xxi-5746785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 May 2022 23:11:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hegel XXI]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Jose Uriarte]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Volvió el caimán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/22/volvio-caiman-1694071.html]]></link>
      <description><![CDATA[L aligatórido dio nombre a un paraíso fiscal de tres islas en el que Corinna Larsen tuvo una empresa de nombre Gulf Development Initiative (GDI), es decir, Iniciativa para el Desarrollo del Golfo; y entiéndanlo como quieran. También protagonizó aquella cumbia del colombiano José María Peñaranda que el franquismo censuró por subversiva en los años 50 porque la gente interpretaba que el reptil no era otro que Franco; acertadamente, dicho sea de paso: el caimán o yacaré tenía su principal hábitat en la Sudamérica de los dictadores. Cuando aquel saurio se fue, muy tarde pero se fue, Juan Carlos heredó la condición y con ella, como el antecesor, hizo lo que le dio la gana acumulando planes de desarrollo por casi 40 años... hasta un trompazo entre elefantes. Finalmente, para mantener la línea sucesoria del Estado, tuvo que irse de Golfo y pasar en Abu Dabi 22 meses a la espera de que Anticorrupción encontrara tiempo y modos para archivar las indagaciones que, no se olvide, solo se habían abierto obligadas por una investigación (que el sr. Bolaños llamaría &quot;externa&quot;) de la Fiscalía suiza. El jueves, en un avión matriculado en Aruba, hasta hace poco otro paraíso fiscal, volvió como si nada a sus  costumbres y amistades en aguas de Sanxenxo y sus regatas. Y su vuelta, con aval real y oprobio del gobierno, incluye prácticas de blanqueamiento que ni los front men (testaferros) del archipiélago tocayo del reptil del que les hablaba; quienes suelen cobrar su comisión por adelantado. l]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jose Uriarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/22/volvio-caiman-1694071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 May 2022 00:08:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Volvió el caimán]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Jose Uriarte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Euskara duena...]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/15/euskara-duena-1694043.html]]></link>
      <description><![CDATA[ZENA badu, bada. Si tiene nombre, es. Lo que se nombra, existe. Y lo que no tiene nombre, no existe; lo que no se nombra, lo que se ignora, acaba por no existir. Tal vez la polémica esconda el interés de que así sea, de que no sea. Pero es, tiene nombre: euskera, lengua propia, que no propiedad, de los vascos. Euskara duena euskaldun da. Al igual que el inglés hace anglófonos, no ingleses; el francés, francófonos, no franceses, y el español, el castellano, hispanos, no castellanos ni españoles, como bien saben tantos vascos; el euskera hace euskaldunes, euskara duenak, los que tienen el euskera. Sí, hay casi tres millones de formas de ser, sentirse, vasco. Entre ellas, diferentes en quienes tienen el euskera como lengua materna o distintas en quienes, como Laura Garrido, han ido o van aprendiendo la lengua vasca, la &quot;lengua de los vascos&quot; que dijo Humboldt hace dos siglos. Y sí, entre las maneras de sentir, sentirse, vasco también se halla la de quienes gritan &quot;bai&quot; en respuesta a la pregunta que cantaba Oskorri -&quot;Ez al dakizu euskara dela euskaldun egiten gaituena?&quot;- en su Euskal Herrian euskaraz; quien se reafirma vasco en el euskera y comparte la frase de Egibar -&quot;euskara da euskaldun egiten gaituena&quot;- sin pretender excluir otras formas de ser vasco. El problema de quien azuza la polémica radica en aquello que dijo el poeta inglés Samuel Johnson, quien ya se interesó por &quot;the language of Biscay&quot; casi un siglo antes que Humboldt: &quot;En el idioma está el árbol genealógico de una nación&quot;. Hizkuntza badu, bada. l]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jose Uriarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/15/euskara-duena-1694043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 May 2022 22:51:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Euskara duena...]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Jose Uriarte]]></media:keywords>
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