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    <title><![CDATA[Deia - Igor Barrenetxea Marañon]]></title>
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    <description><![CDATA[Deia - Igor Barrenetxea Marañon]]></description>
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      <title><![CDATA[El patio trasero de Europa: el Sahel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/25/patio-trasero-europa-sahel-5734644.html]]></link>
      <description><![CDATA[NTES de que toda una suerte de noticias calamitosas empañase nuestras vidas recientes, la pandemia y sus distintas olas (2020-2021), o la guerra en Ucrania (2022), la zona del Sahel se había convertido en un foco de enorme preocupación en el marco internacional. Tras el fin del Estado Islámico y el haber desarticulado muchas redes de Al-Qaeda en Europa, la atención se fijaba en una región de difícil, por no decir imposible, control, por parte de sus gobiernos de turno, en la que prendía la mecha de corrientes yihadistas que no han dejado de causar violencia, terror y desplazados por todas partes: El Sahel. En otras palabras, la realidad yihadista no ha desaparecido, ni mucho menos, se ha limitado a desplazarse y concentrarse en ciertas regiones (aunque sigue teniendo fuerte presencia en Irak y Siria), donde se mueve a sus anchas. El Anuario del Terrorismo yihadista 2021, del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), recogía en su informe anual 2.139 atentados durante ese año. Su balance amargo, 9.603 víctimas mortales y cientos de miles de desplazados. La debilidad estructural de muchos de estos estados africanos, democracias de nombre, pero que sufren constantes golpes de Estado, solo acrecienta la máxima preocupación sobre el futuro de la vasta región, evaluándose hasta la posibilidad de que el yihadismo se convierta en una amenaza, de seguir así las cosas, estilo Estado Islámico. En Burkina Faso, sin ir más lejos, ha provocado ya la friolera de 25.000 muertos y más de cuatro millones de desplazados (1.199 fallecidos solo en 2021). Lo único cierto es que cuanto más se enquiste la violencia, más inestabilidad provocará y más será su grado de afección.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jun 2022 23:41:53 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La (infame) seriedad de los dictadores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/20/infame-seriedad-dictadores-1694301.html]]></link>
      <description><![CDATA[UCHO es lo que se ha escrito, y seguirá escribiéndose, sobre dos figuras tan terroríficas como emblemáticas del siglo XX, Hitler y Stalin; ambos siguen provocando tanta fascinación como rechazo, incluso hay quien todavía las admira (los menos, pero los hay). Se les consideraba personalidades fuertes y carismáticas que se tomaban muy en serio su responsabilidad al frente de sus respectivos estados; incorruptibles e irreductibles en sus convicciones, inquebrantables en su forma de ser y de actuar. Hicieron resurgir a Alemania y a la URSS de profundas crisis internas y/o las llevaron a una cima jamás vista, en direcciones muy distintas, eso sí, y con consecuencias igual de funestas. Los historiadores no nos podemos dejar llevar por sus magnético y perversos caracteres y épocas. Sin embargo, siempre nos choca ver a Hitler sonreír o bromear. Nos cuesta observar a Stalin con el gesto relajado. Los dictadores solían rodearse de niños a los que abrazaban o saludaban demostrando, de esta manera, su ternura, simpatía y humanidad, aunque tras ellos, prevaleciera la idea de hombre serio y carismático.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 May 2022 22:33:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La (infame) seriedad de los dictadores]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[crisis,Igor Barrenetxea Marañon,Tribuna abierta,Urss]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Vox y el bombardeo de Gernika]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/04/14/vox-bombardeo-gernika-1706498.html]]></link>
      <description><![CDATA[GUAL soy corto de entendederas, pero algo no cuadra en las propuestas de Vox a la hora de enfrentarnos al pasado cuando no es capaz de aceptar ni reconocer lo asumido por todos a nivel universal. Me refiero a su archiconocida propuesta de ley de concordia, en sustitución de las leyes o decretos sobre memoria histórica, y su reacción airada contra el uso tan pertinente que llevó a cabo el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, sobre el bombardeo de Gernika.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Apr 2022 22:26:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vox y el bombardeo de Gernika]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Gernika,Igor Barrenetxea Marañon,Tribuna abierta,VOX,Zelenski]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Resistir... y vencer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/03/29/resistir-vencer-1720519.html]]></link>
      <description><![CDATA[ISTAS las imágenes y la devastación que la guerra en Ucrania está provocando, uno se pregunta si no habría sido más aconsejable permitir que los blindados rusos alcanzaran sus objetivos iniciales. Imponer su paz, lo que hubiera supuesto, eso seguro, el recorte de Ucrania -aunque sea ya un hecho-, y la imposición de una serie de compromisos a los que el Gobierno de Kiev -Zelenski o cualquier otro-, tendría que haberse doblegado. Entonces, Putin no podría haber esgrimido que en el Donbás se estaba produciendo un genocidio ni que el país estaba gobernado por neonazi borrachos, ni, por descontado, estaríamos metidos en este infierno. Especular sobre ello, a estas alturas, podría no tener sentido, sino fuera por entender un poco más las idiosincrasias humanas y el carácter tan letal y destructivo que está teniendo el conflicto.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Mar 2022 22:37:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Resistir... y vencer]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañon,Ucrania,Vladimir Putin]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Sahel y la inestabilidad internacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/02/25/sahel-inestabilidad-internacional-1734758.html]]></link>
      <description><![CDATA[A situación en el este de Europa se ha convertido a lo largo de estas semanas en una enorme fuente de preocupación. Tristemente lo impensable ha sucedido: la guerra ha llamado a nuestra puerta en Ucrania. La pandemia, todavía acechante, parece ser un convidado de piedra, cuando hace unas pocas semanas era el tema central de nuestras máximas preocupaciones cotidianas. Pero un conflicto... por lejano que nos parezca geográficamente, es un acto más impredecible, temible y siempre devastador. El renacer de una nueva Guerra Fría, con otras características diferentes a las anteriores, más parece una realidad que una hipótesis de futuro.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Feb 2022 22:24:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Sahel y la inestabilidad internacional]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Palestina: recuento de víctimas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/01/18/palestina-recuento-victimas-1742635.html]]></link>
      <description><![CDATA[ADA vez que me pongo a explicar en mis clases un tema como el conflicto israelí-palestino surge la dificultad de saber cómo enfocarlo sin caer en partidismos o maniqueísmos. En determinar quiénes son los buenos y los malos de una película que parece repetirse de forma cíclica año tras año con cada brote de violencia. Sin embargo, nos guste o no verlo de esta manera, hay un máximo responsable: Israel. Es un Estado reconocido a nivel internacional y debería velar por que se respeten los derechos humanos, fundamentalmente, en parte la más maltratada, la palestina. Eso no elude el valorar de forma negativa y crítica a Hamás ni a la Yihad Islámica, dos organizaciones de diferente signo, cuya fuerte presencia en la Franja de Gaza determina, en buena medida los ciclos de violencia. Pero, ¿cuáles son las políticas de Israel para apaciguar esos ánimos, para entablar puentes y rebajar la tensión entre ambos pueblos? Veamos. Como balance de 2021, la organización israelí B&#039;Tselem publicaba un informe aclaratorio a este respecto.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Jan 2022 22:32:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Palestina: recuento de víctimas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañon,Palestina,Tribuna abierta]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El conflicto del Donbás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/12/29/conflicto-donbas-1751172.html]]></link>
      <description><![CDATA[OS tambores de guerra llaman a la puerta de Europa en el peor momento posible. La situación en las regiones separatistas ucranianas de Lugansk y Donetsk, de mayoría rusa, han hecho saltar todas las alarmas. Rusia ha movilizado a un nutrido contingente de tropas en su frontera y el temor a una invasión preocupa y mucho a Europa y Estados Unidos. Los recelos sobre las intenciones del Kremlin a este respecto son más que evidentes. ¿Qué excusa implementará Putin para lanzar una operación de salvación a sus amigos del otro lado de la frontera? ¿Es suficiente con que los separatistas sean de origen ruso para considerarlos como parte de Rusia y provocar otro baño de sangre? Más preocupante aún, ¿seguirá Putin la misma dialéctica que practicó Hitler en Europa, en los años 30, cuando exigió reincorporar todos los territorios de minoría alemana al Tercer Reich? Son otros tiempos, desde luego. Putin no es Hitler, pero eso no evita pensar que sus intereses se contraponen con los de Ucrania, quien mira más a Europa que a Rusia, un giro en su política que no ha sido aceptado por el Kremlin.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Dec 2021 22:36:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañon,Tribuna abierta]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Sahara Occidental y  la inacción de Occidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/12/01/sahara-occidental-inaccion-occidente-1785982.html]]></link>
      <description><![CDATA[N el marco de los sempiternos conflictos provocados por los efectos tan dañinos que tuvo la intervención de Europa en otros países, uno de los que más nos llaman la atención es el del Sahara, donde Marruecos sigue en sus trece de considerarlo como parte de su territorio soberano. Con motivo del aniversario de la Marcha Verde, el monarca alauí, Mohamed VI, en la noche del pasado sábado 7 de noviembre, afirmaba en televisión que la soberanía sobre el territorio, antigua colonia española, era de &quot;una verdad inmutable&quot;, y así debe reconocerse en el ámbito internacional sin ningún género de dudas. Para que su estrategia sea completa, ha interpelado a todos los países que tienen relaciones comerciales con Marruecos para que reconozcan este hecho... Sin embargo, es imposible de creer que sea una verdad tan manifiesta cuando la ONU mantiene sobre el terreno un grupo operativo Minurso (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental), con el fin de preparar el terreno para proceder a un referéndum, de acuerdo a la resolución 690 del Consejo de Seguridad de la ONU, fechada el 29 de abril de 1991. De esta manera, está claro que el Sahara no es reconocido como territorio natural marroquí y hay que entenderlo como parte del proceso de descolonización que se dio tardíamente en África. Mucho se ha escrito sobre la cuestión y mucho se escribirá, para desgracia del pueblo saharaui que no ve que los gestos de solidaridad de algunos países sean suficientes si en el Consejo de Seguridad de la ONU no se toman medidas concretas para frenar una irremediable política colonizadora por parte de las autoridades de Rabat.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Dec 2021 22:44:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Sahara Occidental y  la inacción de Occidente]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El error afgano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/07/21/error-afgano-1942592.html]]></link>
      <description><![CDATA[STÁ claro que tenía que llegar el día en el que las fuerzas de Estados Unidos tendrían que retirarse de Afganistán. Y aunque hay bases militares del gigante norteamericano repartidas por medio mundo, puntas de lanza para posibles operaciones de intervención, la de Bagram, en Kabul, no lo era, salvo para defender la capital afgana. Su cierre implica el final de una época.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Igor Barrenetxea Marañón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/07/21/error-afgano-1942592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jul 2021 22:12:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El error afgano]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Afganistán,Igor Barrenetxea Marañon]]></media:keywords>
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