<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Deia - Carmen Torres Ripa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.deia.eus/tags/carmen-torres-ripa/]]></link>
    <description><![CDATA[Deia - Carmen Torres Ripa]]></description>
    <language><![CDATA[es-es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright Deia]]></copyright>
    <ttl>60</ttl>
    <atom:link href="http://www.deia.eus/rss/tag/1020814/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El eterno principio del Padre Scheifler, por Carmen Torres Ripa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/cultura/2021/09/27/eterno-principio-padre-scheifler-carmen-1916626.html]]></link>
      <description><![CDATA[el tiempo, además de sabiduría, puso al Padre Scheifler en un lugar destacado de mi memoria porque en los momentos tristes y alegres él estuvo cerca.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/cultura/2021/09/27/eterno-principio-padre-scheifler-carmen-1916626.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Sep 2021 23:10:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/514d37c1-5ba0-471f-876b-0ee9182d1baa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2750" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/514d37c1-5ba0-471f-876b-0ee9182d1baa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2750" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El eterno principio del Padre Scheifler, por Carmen Torres Ripa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/514d37c1-5ba0-471f-876b-0ee9182d1baa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hija, ya serás capaz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/columnistas/2020/03/06/hija-seras-capaz-4721101.html]]></link>
      <description><![CDATA[EN la Edad Media, un grupo de mujeres libres se organizaron a sí mismas. Había solteras, casadas -con sus maridos en las cruzadas- y viudas. Hacían lo que les daba la gana. El movimiento empezó en Flandes. Estas mujeres, se llamaron beguinas, tenían su casa particular con jardín. Si gozaban de buena posición social les acompañaban sus servidores. Se organizaron en las afueras de las ciudades, con casitas preciosas jugando al corro en torno a una campa grande llena de lirios. Pintaban, escribían, bordaban, incluso cuidaban a los enfermos -dicen que las primeras enfermeras de la historia fueron beguinas- sin pertenecer a una congregación religiosa. La Iglesia vio que las beguinas y sus beguinatos (el conjunto de viviendas) iban alcanzando poder y, para controlarlas, les obligaron a tener un templo en medio del campo de lirios, una abadesa e incluso votos, pero no aceptar el voto de pobreza. La Iglesia tuvo miedo de cómo destacaban las beguinas y, poco a poco, las hizo desaparecer.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen  Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/columnistas/2020/03/06/hija-seras-capaz-4721101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/b5040e2c-256d-4c0c-b3b8-21bb56979890_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5027" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/b5040e2c-256d-4c0c-b3b8-21bb56979890_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5027" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Hija, ya serás capaz]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://estaticosgn-cdn.deia.eus/clip/b5040e2c-256d-4c0c-b3b8-21bb56979890_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por favor, no sea pesado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/29/favor-sea-pesado-5740606.html]]></link>
      <description><![CDATA[S fundamental escribir sobre cosas que duelen y aíslan para que no nos sintamos solos”. Esta frase de la escritora Maggie O´Farrell, ha conseguido, en un segundo, que no sienta deseos de leer ninguna historia de esta narradora que, aunque tenga fama, su corazón va desacompasado. Estas dos líneas -tan inteligente y que seguro tardó mucho en verbalizarlas- no dejan de ser una solemne inoportunidad. ¿Estoy triste? Pues aguanta y no seas pesado. ¿Se me va a pasar si pego mi tristeza a todo bicho viviente? No. Lo único que conseguiré es embadurnarles más con mis agudos e inteligentes embrollos de cabeza.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Torres Ripa, Carmen Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/29/favor-sea-pesado-5740606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jun 2022 22:28:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Por favor, no sea pesado]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una sorpresa real al día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/30/sorpresa-real-dia-5768676.html]]></link>
      <description><![CDATA[OS acontecimientos se comen unos a otros y así crecen. Parece imposible que puedan pasar más cosas, pero siguen pasando, como la lava del volcán de la Palma que vimos impotentes crecer sin poder pararla. La visita del rey emérito nos ha dejado una estela dudosa. Desde el coche miraba a todos con ojos acuosos y le mirábamos con pena. Realmente era un abuelo, disminuido, torpe que, aparentemente, pedía un poco de cariño y volver a ver su tierra. Pero en el fondo de los corazones -biempensantes y mal pensantes- se albergaban las dudas. Siendo tan majo, por qué no agachaba la cabeza en un acto de humildad y nos pedía perdón a todos por sus continuos errores. Los últimos años de su reinado fueron una pesadilla. Mal que bien se nos habían olvidado, pero las efusiones de amor patrio de los gallegos, nos han dejado un poco fuera de lugar. Nuestros interrogantes han quedado en el aire sin cerrar y, quizás, lo único destacable, fue la ternura de ir a ver a su nieto jugar un partido. Él solo en las gradas parecía la oveja perdida del rebaño.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/30/sorpresa-real-dia-5768676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 May 2022 22:34:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una sorpresa real al día]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ese escudo protector]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/04/30/escudo-protector-1707867.html]]></link>
      <description><![CDATA[UERER es poder&quot; fue durante muchos años mi lema de vida. Incluso lo llevaba grabado en un anillo. Han pasado los años y todo lo que quieres no puedes conseguirlo. Si quieres, puedes, te deja deprimida. Estos días he leído un artículo interesante en una revista femenina. No viene a cuento repetirlo, pero la esencia es esa frustración que te queda en el no llegar. San Agustín -me sorprende que le cite tanto con lo machista que era- habla con Dios y le dice: &quot;Me has hecho de tierra y de una tierra difícil de cultivar&quot;. Cierto, y pese a la aridez del terreno, nos esforzamos; plantamos flores, regamos los tallos, pero -a pesar de quererlo-, los brotes no dependen de nosotros. Este año, los capullos de mis camelias no han florecido. Ignoro qué he hecho mal, pero están al borde de la muerte. He comprado hortensias y las miro cada despertar, temerosa de que me digan adiós sin motivo. Hablo con las flores y no me escuchan. Siguen su caprichoso ciclo vital.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/04/30/escudo-protector-1707867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Apr 2022 22:11:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ese escudo protector]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El periódico no estaba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/04/10/periodico-1716849.html]]></link>
      <description><![CDATA[E permanecido un rato en el quiosco de periódicos. Había montones, más o menos altos, con distintas manchetas. Algunos, no los he comprado nunca. Natxo, el dueño del establecimiento, me mira esperando que elija. He sonreído con tristeza y le he dicho:]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/04/10/periodico-1716849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Apr 2022 22:22:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El periódico no estaba]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Goool!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/03/12/goool-1725612.html]]></link>
      <description><![CDATA[I tío Adrián era pausado, sereno, hablaba lo justo, con una voz elegante a medio tono. Creo que fue el más sensato de mis tíos. Pero el fútbol le volvía loco. Cambiaba su mesura en locura. Gritaba, chillaba, se mareaba de excitación... Otro hombre. Reñía al árbitro y trataba de inútil a quien fallara un penalti. Un día le dio un amago de infarto en Lasesarre, cuando perdió el Baracaldo. Desde entonces, el médico le prohibió ir al campo y ver los partidos importantes de la liga por televisión.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/03/12/goool-1725612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2022 22:31:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Goool!]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No a la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/03/05/guerra-1731025.html]]></link>
      <description><![CDATA[ E nuevo estamos en guerra. Pero ¿cuándo hemos tenido paz? Ahora es Ucrania, antes ha sido Afganistán, Yemen, Siria, miles de aldeas y pueblos de África y Asia. Siempre hay guerra, siempre hay volcanes que se enfadan con la tierra y, siempre, nos olvidamos de los que están (siguen estando) debajo del volcán. No se han solucionado sus problemas, pero somos olvidadizos y nos ponemos al frente de un nuevo proyecto que no va a ningún sitio. &quot;No a la guerra&quot;. Cuántas veces hemos dicho las mismas palabras. Cuántas veces hemos ido a manifestaciones pidiendo paz, reivindicaciones feministas, libertad en el amor. Cuántas veces hemos pedido ayuda para los refugiados. Cuántas veces nos creemos profetas en una tierra de nadie. Cuántas veces hemos criticado a los políticos. Cuántas veces hemos gritado contra la corrupción. Cuántas veces... Miles de veces. No sé qué podemos hacer, porque juntos hemos hecho este mundo distorsionado donde gritamos paz y miramos, por encima del hombro, a todos los indigentes que van aumentando en nuestra vida cotidiana.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/03/05/guerra-1731025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Mar 2022 22:41:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No a la guerra]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Konpartitu]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/02/26/konpartitu-1726557.html]]></link>
      <description><![CDATA[ E invitaron a un concierto fascinante. Cristina López era una catalana que cantaba flamenco, como si las notas salieran de la garganta de un ruiseñor. Un ruiseñor que se ha perdido en una ciudad añorando el bosque. Ni en Triana o el Sacromonte había oído un quejido tan bello que llegaba del más allá. Alfonso Aroca le acompañaba al piano. No le acompañaba, se escapaba de la sala donde estábamos reunidos y convirtió el piano en una guitarra desgarrada. Sonaba a ratos a flamenco, no era flamenco; a jazz, no era jazz; a zortziko, no era zortziko; a... no sé calificarlo. El piano de Alfonso Aroca recorría los vestigios del andaluzí, se escondía en la Alhambra, cruzaba los fandangos de Huelva, las alegrías de Cádiz, la elegancia de los tangos de Sevilla hasta los tangos de Lérida, pasando por el País Vasco. La txalaparta convertida en teclas, la guitarra de Paco de Lucía y el sonido ronco de Camarón de la Isla junto a Enrique Morante y las bulerías de Rancapino. Un Lole y Manuel de color, un grove de marimba resucitado. Nunca había estado en un concierto semejante, en un Bilbao que anochecía sin disfrutar esos sonidos mágicos que subían y bajaban como un piano embrujado. Alguien dijo que Alfonso Aroca era famoso, con muchos premios internacionales, que había transformado el piano, la música clásica y el cante jondo. Me sentía sumergida en un vaivén de sensaciones, que iban de Nueva Orleans al aquelarre misterioso de guitarras de bailes gitanos alrededor de una fogata. Casi todo el tiempo tuve los ojos cerrados, intentando retener la belleza de aquel instante que no quería que terminara.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/02/26/konpartitu-1726557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Feb 2022 22:31:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Konpartitu]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser periodista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/01/29/periodista-1737725.html]]></link>
      <description><![CDATA[UANDO escribo este artículo es 24 de enero, festividad de nosotros, los periodistas. Anoche, viendo en TV una entrevista a Iñaki Gabilondo, se me]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/01/29/periodista-1737725.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jan 2022 22:37:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ser periodista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sabe usted francés? 2022, el año de la felicidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/01/15/frances-2022-ano-felicidad-1742633.html]]></link>
      <description><![CDATA[OS perfumes me enloquecen. Según asegura la publicidad, con alguno puedes levitar, una simple gota puede ocasionar un desbarajuste emocional en un caballero que se lance en picado en busca de la estela; el perfume es la forma intensa del recuerdo; hace hablar en el silencio; es como el amor, solo un poco nunca es suficiente; solo vives una vez, te puedes permitir ser sorprendente; el perfume de un hombre es la droga de una mujer; tú perfume, hueles al amor de mi vida; es una dulce promesa que hace aparecer lágrimas en los ojos; es abrir un tapón y ver salir estrellas porque la vida es bella; el perfume de una mujer dice más de ella que su letra; en todo corazón duerme un sueño y después de las mujeres, las flores son lo más hermoso que Dios ha dado al mundo...]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/01/15/frances-2022-ano-felicidad-1742633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Jan 2022 22:33:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Sabe usted francés? 2022, el año de la felicidad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Carmen Torres Ripa]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
