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    <title><![CDATA[Deia - Asier Diez Mon]]></title>
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    <description><![CDATA[Deia - Asier Diez Mon]]></description>
    <language><![CDATA[es-es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright Deia]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Las empresas vascas seguirán exportando a Reino Unido pase lo que pase"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/actualidad/2020/12/13/empresas-vascas-seguiran-exportando-reino-2020375.html]]></link>
      <description><![CDATA[- La oficina de Spri, Basque Trade &amp; Investment, en Londres es la punta de lanza de Euskadi ante el Brexit. El horizonte es complejo, pero Fano considera que la actividad comercial de las empresas favorecerá un escenario muy dinámico a pesar de los aranceles.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Una entrevista de Asier Diez Mon / Fotografía de O. M. Bernal]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Dec 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Las empresas vascas seguirán exportando a Reino Unido pase lo que pase"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Asier Diez Mon,Brexit,Empresas vascas,Euskadi,Reino Unido]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Trabajar menos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/columnistas/2020/12/07/trabajar-1972365.html]]></link>
      <description><![CDATA[N medio de la que está cayendo, el vicepresidente enésimo, Pablo Iglesias, ha puesto en escena la jornada de cuatro días laborales: Al tajo de lunes a jueves y puente cada semana de viernes a domingo. La idea, que como casi siempre viene del norte, es seductora, porque sobre el papel el trabajador seguiría cobrando lo mismo. ¿Cómo es posible trabajar menos y ganar igual? La clave está en la productividad. La OCDE elabora cada año un ránking del rendimiento de los trabajadores en cada país. La fórmula es sencilla, hasta simplista, se divide el Producto Interior Bruto entre los trabajadores. De este modo, España ronda los 55 dólares por hora trabajada, un dólar por debajo de la media de la Unión Europea, pero ligeramente por encima del conjunto de los países desarrollados. Sin embargo, la comparación con países como Irlanda o Luxemburgo (cerca de los 99 dólares) es sonrojante. La cuenta, con todo, tiene trampa porque en las economías que tienen un alto componente turístico, como ocurre en el Estado, un importante contenido de la generación de riqueza se basa en actividades en las que el tiempo de trabajo no tiene relación directa con el valor de la producción. Es posible que haya empresas que aumentando la productividad de sus plantillas logren sacar adelante en cuatro días la tarea de cinco y puedan cerrar el viernes, con el ahorro en gastos ordinarios consiguiente, pero sospecho que la generalidad impedirá que esa distribución del tiempo de trabajo sea la norma.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Dec 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trabajar menos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Asier Diez Mon,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Prueba de supervivencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/07/11/prueba-supervivencia-5798582.html]]></link>
      <description><![CDATA[A estas alturas del verano, esté de vacaciones o no, el personal mira de reojo el calendario, ese otoño en el que podría asomar una recesión o no. De momento, sin indicios claros en un sentido o en otro, cada mensajero va a lo suyo. Dice el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, que no nos dejemos aguar la fiesta y que disfrutemos del verano. Se ve que él lo va a hacer. De hecho siempre luce un look que invita a la juerga. Todo lo contrario que Antonio Garamendi, pegado a su traje oscuro de funerario dispuesto a rebajar las expectativas de subida de sueldo de la peña desde el púlpito de la CEOE. Ambos viven en cierto modo alejados de la realidad, de las empresas en las que se cocinan los acuerdos casi siempre sazonados con grandes dosis de sentido común y capacidad de adaptación a las circunstancias de cada centro de trabajo. A los dos podremos verlos en agosto dándose una alegría en una terraza del mediterráneo. Y a decir verdad, tal y como ha arrancado el estío, con los comercios y los restaurantes a rebosar, todo apunta a que en general todos disfrutaremos de algún dispendio. Eso no quiere decir que no haya una preocupación colectiva por lo que puede venir. Lo que ocurre es que ya no le tenemos miedo a nada. Tras la crisis más larga y profunda de la historia, llegó una pandemia inédita y sin tiempo para recuperarnos una guerra a las puertas de Europa. Así que disfrutar de este verano es otro ejercicio de superviviencia. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/07/11/prueba-supervivencia-5798582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jul 2022 04:30:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Prueba de supervivencia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[UGT,Otoño,Asier Diez Mon]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Más de lo mismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/27/mas-de-lo-mismo-5736043.html]]></link>
      <description><![CDATA[PUNTABA hace siete días que hay margen para que el Gobierno español ponga sobre la mesa más ases para frenar el precio de la luz, pero no ha tardado ni una semana en ofrecer al electorado el sacrificio del IVA, que baja en la electricidad hasta el 5%. Así, en caliente, se trata de podar el impuesto por la mitad. En frío, los porcentajes, cuando son tan bajos, son poco edificantes por grande que sea el recorte. La propia ministra lo ha reconocido: la operación no alcanza siquiera la categoría de parche. Ojo, que el PP lleva meses exigiendo ese movimiento y ahora recuerda en Bruselas el copyright de la idea, aunque sabe que el efecto real es mínimo. Se ha convertido el Ejecutivo central en una ventanilla de ayudas y cuidados paliativos que no entra a resolver el problema en origen. Es cierto que el reto es enorme y que según se acerca la convocatoria de elecciones generales las diferencias entre los dos polos del Gobierno son más palpables, pero un observador imparcial subrayaría el contraste entre la capacidad de adaptación del conjunto de los ciudadanos desde que el covid llamó a la puerta hace más de dos años y la rigidez con la que el gabinete de Pedro Sánchez ha afrontado el envite. Sin embargo, ambas reacciones están ligadas al instinto de supervivencia. Por ejemplo, tiene mucho sentido la demanda de Euskadi: que las comunidades gestionen los fondos UE y los adapten a su realidad, pero ¿quiere dejar Sánchez ese imán de votos en manos del PP allí donde gobierna?]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jun 2022 22:34:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Más de lo mismo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Asier Diez Mon,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Excepcionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/20/excepcionales-5734407.html]]></link>
      <description><![CDATA[A ola de calor nos ha dado un baño de realidad: no hay recetas mágicas para frenar la escalada del precio de la luz. A decir verdad, nos teníamos que haber caído del caballo cuando se aplicó la tijera sobre los impuestos y poco o nada cambió. Ahora, después de varios meses de espera hasta que la Comisión Europea ha dado el visto bueno, la entrada en vigor del tope del gas ha coincidido con un mayor consumo eléctrico a causa de las altas temperaturas y el efecto ha sido mínimo. ¿Mala suerte? Quizás. Pero tampoco hay que descartar un mala planificación. Y, en fin, que da la impresión de que el apellido Transición Ecológica le queda un poco grande a un Ministerio que de partida no parece tener cintura para gestionar el momento actual. Así que uno no puede dejar de imaginarse a los técnicos de Bruselas analizando una y otra vez el plan, la Excepción Ibérica, en busca de claves como un egiptólogo descifrando un jeroglífico. Intentado entender cómo pretenden España y Portugal bajar significativamente el precio de la luz con esa estrategia y sacando un conclusión: “Estos ibéricos son realmente excepcionales”. En un contexto de altos precios de la energía en toda Europa, la isla energética que es la Península tiene un plus de penalización. Por ello, la única solución real es mejorar las interconexiones con Francia. Y resulta que la próxima, el cable submarino por el Golfo de Bizkaia, no entrará en servicio hasta 2027. Hay cinco años por delante para que los cerebros ministeriales sigan lanzando planes.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/20/excepcionales-5734407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jun 2022 22:55:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Excepcionales]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Asier Diez Mon,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Hasta la saciedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/13/saciedad-5734394.html]]></link>
      <description><![CDATA[O hay argumento fiscal más manido que el que defienden los sindicatos en relación al Impuesto sobre Sociedades. Es de libro: si una empresa gana dinero, que deje una buena parte en Hacienda. Por lo general se pone el listón en el 25%. Hablando siempre, claro, de grandes compañías, no de Tuercas Gómez. Se plantea en definitiva que aquel que gane 100 millones de euros, deje 25 millones en el bote de la administración para que el maná caiga sobre las familias. Esa demanda, que así planteada tiene toda su lógica, obvia algunas cuestiones básicas. Por ejemplo, que además de Sociedades las compañías también pagan las cotizaciones de Seguridad Social y el IRPF de los trabajadores. Es cierto que los convenios colectivos fijan un salario bruto y que son las empresas las que asumen los costes laborales. Tanto como que ese dinero va a parar a las arcas públicas. También ocurre que las compañías dedican parte de sus beneficios a inversiones que generan nuevas oportunidades de negocio, más empleo y, vaya, más dinero para la caja de hacienda. Y desde luego no se tiene en cuenta que cuando un empresario lanza un proyecto, entre otras cosas pero sobre todo, está pensando en llevarse a su casa un buen pellizco. Hay discursos que empachan hasta saciar cualquier estómago y además solo llevan a generar ruido. La suerte es que esos mensajes forman parte del escaparate de la economía. Los sindicatos saben de sobra qué es lo que se cuece en cada empresa]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jun 2022 23:23:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hasta la saciedad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Asier Diez Mon,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Soberanías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/06/06/soberanias-5734367.html]]></link>
      <description><![CDATA[l líder de los socialistas vascos, Eneko Andueza, intenta ser el principal bastión de la oposición estando dentro del Gobierno vasco. Ojo, que la esquizofrenia es muy puñetera. En su último cara a cara con el lehendakari, Andueza ha advertido a Urkullu de que eso de la soberanía es de otro siglo. Ya se sabe que detrás de esos sentimientos vienen enganchados vagones con riesgos bélicos pero todos los planteamientos políticos tienen cabida en una democracia. Y, si se siguen los canales legales, debería poder hablarse de todo. Se ve en cambio que, a pesar de ser un concepto trasnochado para el partido del presidente del Ejecutivo central, la soberanía española prevalece y además tiene instrumentos para enterrar otras aspiraciones. Da igual que años más tarde un tribunal europeo anule una condena si la rebelión se ha sofocado. Algunos hemos asumido que es imposible realizar solos el viaje. Pero la estrategia no es más España, es más Europa. Menos nacionalismo español y más independencia por ejemplo para gestionar los fondos europeos en función de las necesidades de cada uno. Que la digitalización de un txiringuito playero en el sur no se lleve el dinero para renovar la maquinaria en una fábrica del norte. Por qué seguir amarrados a un barco mediano si se puede seguir la estela del transatlántico. Estados como el español no quieren renunciar a su soberanía. Prevalece la política, el debate identitario, y lo importante queda en un segundo plano.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jun 2022 22:41:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Soberanías]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Asier Diez Mon,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ejemplos a no seguir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/30/ejemplos-seguir-5746496.html]]></link>
      <description><![CDATA[AY que respirar aliviados porque dentro del catálogo de usos y costumbres exportados desde Estados Unidos no haya llegado una corriente impulsada desde el lobby de las armas para levantar las restricciones. ¿Qué sabía un vasco hace 30 años de centros comerciales o de comida rápida? Ocurre con las armas, sobre todo las automáticas, que siempre parece que se utilizan contra las personas equivocadas. Y cuando son niños se descarga un electroshock colectivo, que, como todo lo que tiene naturaleza global, afecta a las personas en diferentes medidas y algunas ni les llega. Así que no es extraño que dramas como el de Uvalde no generen un debate interno en el país para poner fin a la barra libre del disparate balístico. Al contrario, lo normal es que un expresidente, que antes y después es un bocazas, recete más armas. Y que, en cambio, el entrenador de un equipo de baloncesto demuestre un sentido común de sobresaliente. No es que haya que esperar mucho de los políticos y poco de los deportistas, en general y en particular en Estados Unidos. Lo que pasa es que sorprende la coherencia que expresa el personaje público que no tiene responsabilidades de gestión y la incongruencia que suena de la voz de quien tuvo en sus manos el botón rojo nuclear. Tal vez sea un síntoma de la inmadurez de la sociedad en la que tanto nos fijamos y vemos como una referencia a seguir.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/30/ejemplos-seguir-5746496.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 May 2022 22:35:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ejemplos a no seguir]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Asier Diez Mon,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conexiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/09/conexiones-1694017.html]]></link>
      <description><![CDATA[ESDE el más absoluto desconocimiento de la materia, una reflexión sobre la obsesión de digitalizar el mundo educativo. Precisamente por mi destreza por debajo del nivel usuario en el diseño de sistemas de formación acostumbro a tener una opinión plana, casi de rebaño de ovejas, al respecto. Sin embargo, no me cabe ninguna duda de que no hay modelo educativo bueno si no hay buenos profesores que lo desarrollen. Y en esa tarea de bajar a pie de aula las líneas generales del sistema los buenos profesionales adaptan los objetivos a las necesidades y capacidades de los alumnos. De modo que las leyes educativas son básicamente el agua que espera en el embalse a que le llegue el momento de fluir por las tuberías hasta cada centro escolar, donde el profesorado debe gestionar el caudal. Para que el sistema funcione es necesario que el agua del embalse esté depurada, que las tuberías estén en estado óptimo y que las personas responsables de cada aula controlen con acierto el grifo. Y junto a todo ello es necesario que los recursos económicos sean suficientes y estén bien dirigidos y gestionados. En ese ámbito tengo dudas sobre si uno de los focos principales de gasto ha de ser extender el uso de ordenadores en las aulas. ¿Necesita un nativo digital más horas de pantalla al día? ¿Deben estar los niños de hoy todavía más conectados a los dispositivos electrónicos? ¿No sería más lógico conectarlos más a los libros para que en el futuro no tengan que ser migrantes analógicos?]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/09/conexiones-1694017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 May 2022 22:25:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Conexiones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Asier Diez Mon,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por el camino de Musk]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/02/camino-musk-1697378.html]]></link>
      <description><![CDATA[OMO todo lo que rodea a Elon Musk, la compra de Twitter tiene varios puntos de locura en la escala Richter de la sismología empresarial. Musk se hace con el control de la red social porque puede hacerlo y le apetece: &quot;Supera esto, @JeffBezos&quot;. Aburrido de proezas espaciales, el magnate traslada la partida al tablero digital, que es lo espiritual de esta época y le sitúa en niveles celestiales a ojos de sus admiradores. Tiene Musk un ejercito de acólitos que suspiran por seguir sus pasos. Entre ellos adolescentes que creen sin mácula de duda que estudiar, formarse de cara al futuro, no es la fórmula del éxito. Según los dogmas de esta fe, hay que cubrir efectivamente las etapas del sistema educativo y acabar una carrera, pero siempre con la atención puesta en las oportunidades que surjan a los lados del camino. Esos golpes de suerte, ideas brillantes o criptoinversiones, son las que elevan al personal a la élite y le permiten tener una casa de millones de euros con un garaje lleno de coches de lujo. Ojalá esa visión del mundo llene Euskadi de emprendedores y de negocios de éxito. Si Musk tiene esa influencia en nuestros hijos, podemos dejar con tranquilidad que siga entretenido jugando a lo suyo, en la Champions de la economía. Que compre Coca Cola o Rusia entera para darse guantazos con Putin si le apetece. Ocurre que Musk parece avanzar por un camino de vanidad digno de la pluma de Proust y todo podría acabar con un emperador al frente de la economía mundial.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/05/02/camino-musk-1697378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 May 2022 22:15:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Por el camino de Musk]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Asier Diez Mon,Mesa de Redacción]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Fines constitucionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/04/25/fines-constitucionales-1700008.html]]></link>
      <description><![CDATA[A trama de espionaje ha rescatado la Semana de Pascua, siempre rácana en noticias, del pozo del tedio. Con permiso de la presunción de inocencia, parece claro que el gobierno de Mariano Rajoy pulsó el botón de Pegasus y que, seguramente por inercia, el software siguió activo durante el inicio del ciclo de Pedro Sánchez. Quién sabe si hasta el momento en que a fuerza de recibir apoyos de los espiados el líder socialista empezó a confiar en ellos. O a constatar que sus enemigos reales eran los del carné del PP o de Vox y no tenía argumentos para ponerlos a los pies del caballo de vigilancia israelí. Viene con cola el tema, más en el plano político que en el judicial, donde, a tenor del relato que transmite la prensa afín a los socialistas, el Centro Nacional de Inteligencia contaba con los permisos pertinentes. Bebiendo de esas fuentes algunos nos hemos enterado de que hay en el CNI una Unidad de Defensa de los Principios Constitucionales. La denominación es tan retorcida en el ámbito lingüístico que desaconseja el acrónimo, pero también tiene su aquel en lo relativo a la semántica, porque es una puerta abierta al espionaje de todo lo que se interprete como una “amenaza a la integridad territorial de España”. Un coladero que permite vigilar cualquier movimiento que se salga, incluso promoviendo el diálogo, del tiesto, centrándolo todo en la rigidez de unos principios que son un dique para la finalidad de una Constitución: garantizar que todos los ciudadanos están cómodos en ella.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2022/04/25/fines-constitucionales-1700008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Apr 2022 22:11:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Fines constitucionales]]></media:title>
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