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    <title><![CDATA[Deia - Ander Gurrutxaga Abad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.deia.eus/tags/ander-gurrutxaga-abad/]]></link>
    <description><![CDATA[Deia - Ander Gurrutxaga Abad]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright Deia]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Llegará el día después... y ¿entonces?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2021/02/01/llegara-dia-despues-1980944.html]]></link>
      <description><![CDATA[L recuerdo del cierre es reiterado con un afán casi obsesivo. Los medios de comunicación lo recuerdan día sí y día también; hay algo parecido al cierre comunicativo, como si no se pudiese hablar de otra cosa que no sea el covid-19, incluso cuando se cruza con otros acontecimientos. Los medios hablan del virus; sea en la toma de posesión del presidente Biden, en el fin de la etapa política de Donald Trump, en el fútbol... de los laboratorios farmacéuticos y las vacunas, aun en las elecciones políticas, las caídas económicas... Los viajes se acaban, el turismo se va de vacaciones forzadas, la industria hostelera se mueve como el acordeón, la estructura productiva no produce como lo hizo hasta el año 2019, la deuda pública sufre el impacto con efectos incalculables, abren y cierran aulas escolares con naturalidad... como si fuese &quot;el pan nuestro de cada día&quot;.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ander Gurrutxaga Abad]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Feb 2021 22:53:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Llegará el día después... y ¿entonces?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ander Gurrutxaga Abad,Tribuna abierta]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Los peligros de ser joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2020/12/03/peligros-joven-2019082.html]]></link>
      <description><![CDATA[L premio Nobel de economía Angus Deaton y su esposa Anne Case, han publicado recientemente el libro Muertes por Desesperación y el Futuro del Capitalismo. Es un texto para los que buscan y no se conforman con respuestas fáciles ante algunos dilemas del momento. En las primeras páginas avanzan algunas opiniones atrevidas: &quot;los que no aprueban los exámenes y no pasan a formar parte de la élite cosmopolita no consiguen vivir en las ciudades prósperas, de rápido crecimiento y alta tecnología, y se les asignan puestos de trabajo amenazados por la globalización y los robots. A veces, la élite puede ser arrogante respecto a sus logros, que atribuyen a su propio mérito, y despectiva respecto a quienes no tienen un título, que tuvieron una oportunidad pero la desperdiciaron. A quienes tienen una formación menor, se les subestima e incluso se les falta al respeto, se favorece que piensen en sí mismos como perdedores, y pueden llegar a sentir que el sistema está manipulado en su contra&quot;.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ander Gurrutxaga Abad]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Dec 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los peligros de ser joven]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ander Gurrutxaga Abad,Tribuna abierta]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[¿Sabemos qué sabemos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2020/11/05/sabemos-que-sabemos-4670226.html]]></link>
      <description><![CDATA[A experiencia de los acontecimientos del experimento que vivimos dice que los recursos económicos invertidos para tratar la pandemia nunca son suficientes. Se cita la inversión económica en hospitales, logística, rastreadores e incluso en conocimiento común, pero septiembre y octubre demuestran, otra vez, que las inversiones no son suficientes. El efecto pandemia ocupa espacio mediático, promueve recetas inmediatas y alaba la experiencia ciudadana, pero esta se queda ensimismada, espera que la pandemia tenga suficientes rehenes como para darse por satisfecha. Las llamadas al ágora, por ejemplo, en el mes de agosto son noticias de verano; se confía en el carácter catártico del sol y la vida al aire libre. El virus, se cree, tiene que suspender su poder destructor y esperar, como todos, que lleguen mejores tiempos.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ander Gurrutxaga Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2020/11/05/sabemos-que-sabemos-4670226.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Nov 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Sabemos qué sabemos?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ander Gurrutxaga Abad,Tribuna abierta]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Desde el balcón: cinco capítulos de covid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2020/10/14/balcon-cinco-capitulos-covid-4674540.html]]></link>
      <description><![CDATA[EL covid-19 llegó sin saber cómo, se instaló en nuestras vidas, puso patas arriba la sociedad, desarticuló la vida cotidiana, sometió a la economía, el sistema productivo y a la socialidad a su escrutinio radical. Las recomendaciones para manejar los efectos fueron: no estar con muchos, mantener distancia física, ponerse mascarilla -fiel compañera del atuendo personal-, ir a todos los sitios con ella, ni hacer ni estar de fiesta, la vida nocturna fuera de la agenda personal y la economía, mirarla con cuidado. Las redes sociales y las vías telemáticas debían transformarse -aún más- en los instrumentos por donde transitan los vínculos sociales que eran y son el soporte para estar en contacto y reconocerse con los otros.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Ander Gurrutxaga Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2020/10/14/balcon-cinco-capitulos-covid-4674540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2020 09:02:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desde el balcón: cinco capítulos de covid]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ander Gurrutxaga Abad,Covid-19,Tribuna abierta]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Ser y estar seguros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/2020/03/26/seguros-4716745.html]]></link>
      <description><![CDATA[E fascinan las historias con final feliz, ayudan a subir el ánimo, se aprende que pese a las penalidades hay momentos y giros que devuelven el argumento al cierre esperado. Es una forma, hay otras, de crear seguridad. Las pandemias no figuran en este catálogo, tienen un lugar en la historia: la &quot;gripe española&quot;, antes fue la &quot;peste negra&quot;, más cercanas el ébola, el SARS, la gripe aviar... Las dudas sobre la enfermedad estaban, la epidemia global formaba parte del catálogo de lo posible, pero no de lo probable: cuando se la citaba casi, casi, se la derivaba al apartado de literatura de catástrofes.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ander Gurrutxaga Abad]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ser y estar seguros]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ander Gurrutxaga Abad]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Salud y ofertas democráticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/tribuna-abierta/2020/02/13/salud-ofertas-democraticas-4725663.html]]></link>
      <description><![CDATA[EN otros casos, sea por acoso o por falta de oportunidades el estado de salud diría que es &quot;reservado&quot;. David Runciman (2018) en el libro Así termina la democracia informa que &quot;está pasando una crisis de madurez&quot;. Corrobora el autor que no es como otras que atravesó en el pasado, cuando era más joven. Apunta a tres diferencias fundamentales, &quot; la violencia política no es la que llegó a ser en generaciones anteriores, ni en cuanto a escala ni en cuanto a carácter. Las democracias occidentales son hoy sociedades fundamentalmente pacíficas. La amenaza de catástrofe ha cambiado. Nuestros miedos nos inmovilizan. En tercer lugar, la revolución de las tecnologías de la información ha modificado por completo los términos en los que la democracia está obligada a operar&quot;. La perspectiva de D. Runciman (2018) es &quot;alentadora&quot;; &quot; la democracia por la que muchos se han acostumbrado a sentir cierto desagrado y desconfianza sigue siendo un lugar cómodo y familiar en el que permanecer, comparado con la perspectiva de lo desconocido&quot;. La conclusión del politólogo inglés es clara y la sintetiza en cuatro ideas, &quot; la democracia occidental madura ha dejado atrás su apogeo. Ya no está en la plenitud de la vida. Al mismo tiempo, no podemos obsesionarnos con la muerte: no nos lo podemos permitir. La muerte no es lo que era. Las mejoras artificiales, los retrasos y los arreglos técnicos pueden mantenerla mecánicamente con vida de forma casi indefinida. El punto fuerte de la democracia sigue siendo su capacidad para desagregar problemas y hacerlos así manejables. La democracia y nosotros no somos la misma cosa. No hay alternativas mejores en el momento presente, pero eso no significa que no exista ninguna alternativa. La historia de la democracia no terminará en un único punto final&quot;. La conclusión es clarificadora, aunque muy poco épica, &quot; la democracia occidental -dice- sobrevivirá a su crisis de madurez. Con suerte, saldrá un poco escarmentada de ella, pero es improbable que la devuelve a su juventud. En cualquier caso, este no es el final de la democracia; pero así es como termina&quot;.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Por Ander Gurrutxaga Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/tribuna-abierta/2020/02/13/salud-ofertas-democraticas-4725663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2020 02:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Salud y ofertas democráticas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ander Gurrutxaga Abad]]></media:keywords>
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