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    <title><![CDATA[Deia - Mesa de redacción]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/]]></link>
    <description><![CDATA[Deia - Mesa de redacción]]></description>
    <language><![CDATA[es-es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright Deia]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Paredes y calles de todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/02/paredes-calles-perros-metro-bilbao-korrika-10896106.html]]></link>
      <description><![CDATA[Como cada uno es de su ama y de su aita, los conceptos se diluyen casi siempre en las prioridades individuales, incluidos los que, sobre el papel, denotan un carácter colectivo, de comunidad, el motor del desarrollo humano. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/02/paredes-calles-perros-metro-bilbao-korrika-10896106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 05:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paredes y calles de todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[perros,Korrika,Metro Bilbao]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Compartir un origen común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/28/compartir-origen-comun-10994436.html]]></link>
      <description><![CDATA[Hay días en el calendario que no necesitan explicación. En Igorre, el día de los quintos se ha convertido en uno de ellos. Basta con que llegue para que, casi sin darnos cuenta, volvamos a ser quienes fuimos. Es un día de fiesta, pero también de reencuentro. Ese día vuelven las caras conocidas, aquellas con las que compartimos aulas, noches largas y primeras veces. Nos reconocemos en las arrugas nuevas y en las risas de siempre. Este año la música volvió a hacer de hilo invisible entre generaciones. El grupo Gauargi puso banda sonora a una noche en la que sonaron canciones de hoy, de ayer y de antes de ayer. Y, entre todas ellas, hubo una que, como un resorte, nos llevó a otro tiempo: Behin batean Loiolan. Bastaba con que empezaran los primeros acordes para que algo se activara. Era, entonces, el momento de buscar al chico que te gustaba, de cruzar miradas y de esperar –con más nervios que certeza– que se acercara a pedirte un baile. La mayoría de las veces la historia terminaba bailando con una amiga. Lo importante era ese instante suspendido, esa mezcla de ilusión y vértigo. Hoy, visto con distancia, todo aquello parece casi ingenuo. “Si fuera ahora, ya no esperaría”, pensaba mientras sonaba la canción. La experiencia nos ha enseñado a no dejar pasar ciertas oportunidades. Y, sin embargo, en medio de todo ese cambio, hay algo que permanece. El día de quintos sigue siendo ese lugar donde, por unas horas, todo encaja. Donde más allá de lo que hemos cambiado, seguimos compartiendo un origen común. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Atutxa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/28/compartir-origen-comun-10994436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 05:23:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Compartir un origen común]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Quintos,Historia,aulas,fiesta]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Presaren ondorioak]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/25/presaren-ondorioak-10984119.html]]></link>
      <description><![CDATA[Azkenaldian bururik gabe bezala nabil, eta egia esan, ez da metafora huts bat. Goizak kaosa dira. Bi alabak jantzi, motxilak prestatu, etxeko atea itxi eta korrika irten, helburu bakarrarekin: eskolara garaiz iritsi eta azkenik A8a gurutzatu lanera joateko. Bidean, badirudi nire burua atzean uzten dudala. Ostegunean, esaterako, giltzak galdu nituen. Spoiler: nik neuk ezkutatu nizkion neure buruari. Etxeko atea itxi, giltzak galtzen poltsikoan sartu, eta gero, Bilbora iritsi nintzenean traba egiten zidatela pentsatuz, txaketaren poltsikora pasatu nituela gogoratzen dut. Hortik aurrera, misterio hutsa. Egun osoa bulegoan eman nuen, eraikinetik atera gabe. Arratsaldean, kotxea hartu, etxera iritsi eta eskua patrikara sartu nuenean… ezer ez. Ez zeuden. CSI Bilbo aktibatu nuen: lankide bati deitu nion eta nire mahaian, lurrean, komunetan, garajean... bilatu zuen, atezainari ere galdetu zion… dena miatu zuen. Alferrik. Beraz, amore eman eta amak utzitako giltzak hartuta joan nintzen etxera. Hurrengo egunean, beste saiakera bat: kafetegian galdetu nuen, atezainari… ez zeuden. Nire tokian eseri nintzen eta, etsita, egarria sartu zitzaidan. Tiradera ireki nuen… eta voilà: han zeuden giltzak, niri barre egiten ariko balira bezala. Nork sartu ditu hor? Noiz? Agian arazoa ez da nire memoria, zein abiaduratan bizi naizen baizik. Egunak irentsi egiten gaitu, eta gu geu ere desagertu egiten gara. Pausatzea, arnasa hartzea eta egiten dugunari benetan begiratzea falta zaigu. Bestela, edozein egunetan, gure burua tiradera batean aurkituko dugu. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/25/presaren-ondorioak-10984119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 05:00:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Presaren ondorioak]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[memoria]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Elene, sonrisa bajo la lluvia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/24/elene-sonrisa-lluvia-10979636.html]]></link>
      <description><![CDATA[A veces, la ignorancia es un velo que solo se desgarra con una historia con nombre propio. Reconozco que, hasta encontrarme con el relato de Elene, la fibrosis quística era para mí apenas un término médico difuso, una sombra lejana. Elene es una joven de Bizkaia que convive con esta patología desde su infancia y que posee un don revolucionario: su sonrisa. En todas sus fotos, esa expresión luminosa desafía la lógica de una enfermedad que, históricamente, ha intentado robar el aliento.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/24/elene-sonrisa-lluvia-10979636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 05:00:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Elene, sonrisa bajo la lluvia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,hospital,pacientes,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Romper 
desde dentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/23/romper-10975902.html]]></link>
      <description><![CDATA[La mejor estrategia para romper algo es desde dentro. Nunca falla. No hay nada como una buena implosión cuando se trata de reducir a escombros lo que sea: una casa, una banda musical o un gobierno. La receta también es válida para la estructura que sostiene la protección social de un país. En ese frente hay que ubicar sin ir más lejos la entrada de Vox en el ejecutivo extremeño. Que la comunidad más pobre –con perdón por el adverbio y el adjetivo– de España vote de forma mayoritaria a la derecha –la pésima y la peor– es todo un síntoma del hundimiento del sistema. Los náufragos renuncian a los salvavidas que ven pasar porque intuyen que flotan por efecto de la densidad, sin aire. Vox aprovecha la marea alta para empotrarse en las administraciones y desgastarlas. Se empieza por la prioridad nacional en el acceso a los servicios públicos y se termina por convencer a los mileuristas de que lo mejor es no pagar impuestos y costearse cada uno la Sanidad y la Educación. Esa droga siempre ha sido del gusto del Partido Popular, al nivel de lo de destruir presuntamentamente discos duros y documentos con clasificiación B. Lo triste es que el mensaje cala incluso en los lugares más insospechados. Y en plena campaña de la Renta, con la sensibilidad a flor de piel, a veces toca tomarse una cerveza con alguien con sueldo hors categorie, cliente de la sanidad y educación privadas, y que se queja por pagar a Hacienda solo por las carreteras. El panal zumba cada día con más fuerza y las avispas están entre nosotros. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/23/romper-10975902.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 05:01:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Romper 
desde dentro]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Educación,sanidad,Comunidad,ejecutivo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Certezas y realidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/22/certezas-realidades-10970910.html]]></link>
      <description><![CDATA[Vivimos en un mundo complejo, atravesado por múltiples planos de realidad que se afirman, chocan y se contradicen de manera continua. Parece que la teoría del gato de Schrödinger cuaja hasta volverse tangible. El célebre experimento mental propuesto por Erwin Schrödinger en 1935 plantea que un gato encerrado en una caja puede estar vivo y muerto a la vez –en superposición– hasta que un observador la abre y obliga al sistema a definirse. Paradojas de la mecánica cuántica. Pero hoy las paradojas y contradicciones parecen alcanzar niveles absurdos. Tenemos, por ejemplo, la convicción de que Trump es un lunático que, en un mundo “normal”, nunca habría llegado a la presidencia de Estados Unidos. La realidad, sin embargo, dice otra cosa. También tenemos la certeza de que el discurso del Papa contra la guerra es éticamente irreprochable, justo y acorde con principios que cualquier religión estaría dispuesta a suscribir. La realidad, en cambio, muestra que Trump acusa a León XIV de ser “liberal” y que los ultraortodoxos judíos están muy lejos de aceptar la palabra papal. Tenemos igualmente la certeza de que los partidos a la izquierda del PSOE deben forjar nuevas alianzas para afrontar las próximas elecciones sin malgastar votos. La realidad vuelve a desmentirlo: están todavía muy lejos de siquiera intentarlo. Y también persiste la certeza de que el ‘Guernica’ de Picasso puede, debe y tiene que exhibirse en tierra vasca. La realidad, por el contrario, indica que se juega con cartas marcadas y que se encomienda la decisión a quienes son, al mismo tiempo, juez y parte. Pero aquí se impondrán nuestras certezas. El ‘Guernica’ vendrá. Por convicción. Es la realidad. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.L. Hurtado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/22/certezas-realidades-10970910.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 05:24:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Certezas y realidades]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Guernica,Trump,Estados Unidos,Presidencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema no se resuelve]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/21/problema-resuelve-10965654.html]]></link>
      <description><![CDATA[Hay frases que no deberían pronunciarse nunca. Y, sin embargo, una madre afirma que tiene miedo de su hijo. No se trata de una preocupación difusa, sino de miedo real: a convivir con él, a lo que pueda hacer, incluso a no poder proteger a terceros. El testimonio de Mertxe Mercader, la amatxu de Arkaitz Fernández, el joven de Portugalete con problemas psiquiátricos me impactó. Un testimonio que rompe una idea básica: el hogar como espacio seguro. Cuando se llega a ese punto, el problema viene de lejos. Es la confluencia de tres factores: enfermedad mental, adicción y falta de recursos intermedios. Cuando ese equilibrio falla, la carga recae en las familias. La pregunta es evidente: ¿puede resolverse en pocos días una situación que ni siquiera se ha controlado en un entorno especializado? Pero la cuestión de fondo es qué ocurre después. Entre el ingreso psiquiátrico y la vida autónoma apenas hay alternativas. O supervisión intensiva o ausencia de recursos, con familias sin herramientas suficientes. Ahí es donde el sistema muestra sus límites. Las personas con enfermedad mental no tienen por qué ser peligrosas, pero no se pueden ignorar casos en los que existe pérdida de control, a menudo agravada por el consumo de drogas. El joven ha pasado su primer fin de semana en la cárcel después de que un juez ordenase su prisión por causas pendientes. El recorrido —de la convivencia imposible al ingreso psiquiátrico y, finalmente, a prisión— no resuelve el problema. Lo único que hace es cambiar el escenario. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Atutxa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/21/problema-resuelve-10965654.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 05:23:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El problema no se resuelve]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Prisión,Enfermedad mental,Consumo de Drogas,hogar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marleyren
lo kanta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/18/marleyren-kanta-10954234.html]]></link>
      <description><![CDATA[Batukadan ezagutu nuen Raquel, neska alaia, sentibera eta beti besteei laguntzeko gogoz. Duela gutxi idatzi zidan: Andrea, Bartzelonan duen lagun bat, ama izan berri zen eta gogorra egiten zitzaion egunerokoa. Nire zenbakia partekatzeko baimena eskatu zidan, kontatzen zionak asko gogorarazten baitzion nire istorioa. Eta horrela hasi nintzen Andrearekin hizketan. Inguruan jende asko duen arren, Andrearen bakardadea zaratatsua da: epaiketarik gabe kexatzeko lekurik eza, alabarenganako maitasuna zalantzan jarriko ote dioten beldurra. Ama izatea zaila da, eta hala ere, neke hau distiraz estaltzen dugu. Azken solasaldian, haurraren loarekin zeukaten borroka ekarri zidan. Orduan gogoratu nintzen Junek hamar hilabete zituenean asko kostatzen zitzaigula lokartzea. Egun batean balkoira atera nintzen freskotasun bila, eta auzoko batek musika oso altu zuen: Bob Marley. Hondamendia iruditu zitzaidan, baina June bi abestitan lokartu zen. Hurrengo egunean errepikatu genuen, eta magia berriz. Urte luzez lagundu ziguten kantu horiek. Andreari kontatu nion pasadizoa, esperantza pixka batekin, berari ere funtzionatuko ziolako. Hurrengo egunean argazki bat bidali zidan: hamar minututan lo. Eta hurrengoan ere bai. Urrutitik lagundu diodan ezezagun horren poza neure egin dut. Behar duguna agian hori da: emakumeon arteko sarea, epairik gabeko hitza, arnasa hartzeko baimena. Ama izan berri direnak zaindu ditzagun, eta geure buruak ere bai. Kexatzeko eskubidea ez da maitasunaren kontrakoa. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/18/marleyren-kanta-10954234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 05:00:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Marleyren
lo kanta]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[magia,Bob Marley]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los encantos de la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/17/encantos-ia-10949578.html]]></link>
      <description><![CDATA[A la inteligencia artificial ya le hemos puesto nombres cariñosos: “txati”, “linda”, “pichurrita”. Nos acompaña para buscar información, escribir correos, traducir textos o incluso darnos consejos laborales. Lo que antes pedíamos a Google, ahora lo conversamos con una máquina que responde con voz amable y razonamientos convincentes. Y sí, puede mejorar la vida profesional, e incluso personal, si se usa con cabeza.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/17/encantos-ia-10949578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 05:01:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los encantos de la IA]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Google,ejecutivo,Historia,Correos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos colas, 
dos caras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/16/colas-caras-10944958.html]]></link>
      <description><![CDATA[Ayer, mientras unas personas hacían cola en los consulados de Bilbao para pedir el certificado de penales de cara a su regularización, otras hacían la cola virtual y ágil (casi etérea), ante el ordenador para darle el clic al borrador de la Renta lo antes posible. Entre ambas dimensiones, Cáritas y la Diócesis de Bilbao solicitó al Gobierno español que garantice un proceso accesible, lejos de la imagen de reparto de cupón de racionamiento que se está generando, por el lado del tiempo de espera y por el de la dignidad de los migrantes. Pocos días después de realizar el viaje más largo de la historia –406.800 kilómetros de la Tierra a la Luna– la realidad de cada día pone en su sitio a la humanidad. Hay también miles de kilómetros entre el número 1 de la lista Forbes y la familia que oye las bombas cada vez más cerca o la que vive en la más absoluta pobreza sin necesidad de que un sátrapa le monte una guerra a las puertas de casa. Las desigualdades se producen del mismo modo dentro de nuestras ciudades e incluso nuestros barrios. En este sentido, Cáritas advirtió ayer de que el 41% de los migrantes está en situación de exclusión social, una cifra cinco veces superior a la de la población local. En Euskadi hay algo más de 315.000 personas desplazados desde otros países en busca de oportunidades, el porcentaje de los que viven en el filo es muy elevado. Necesitan regularizar su situación para tener trabajo y acceder a cuestiones tan básicas como la Sanidad o la Educación. Y para muchos son la cara oculta de la sociedad.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/16/colas-caras-10944958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 05:00:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dos colas, 
dos caras]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[migrantes,Cáritas,Bilbao,Renta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/15/democracia-10940901.html]]></link>
      <description><![CDATA[Es un buen día para decirlo. Una Tercera República en el Estado español podría defenderse no como una ruptura con la actual democracia, sino como una oportunidad para profundizar en los valores democráticos. La jefatura del Estado debe surgir de la voluntad ciudadana y no de la herencia. En una democracia madura, muchos consideramos más coherente que la máxima representación institucional sea elegida con criterios de responsabilidad pública, transparencia y ejemplaridad. La Monarquía española no es precisamente modelo de tales características. No obstante, plantear la llegada de una nueva república solo tiene sentido si preserva lo mejor del sistema actual. Las libertades, el pluralismo político, la integración europea y el progreso social son innegociables, a pesar de los actuales vaivenes políticos donde la confrontación es el pan de cada día. Cualquier cambio institucional no debe poner en riesgo los logros conseguidos. Por eso, una propuesta republicana razonable debe ser reformista y plenamente democrática, alejada de aventuras rupturistas o polarizadoras. Además, la estabilidad económica es prioritaria. Una transición hacia una república solo sería defendible si garantiza seguridad jurídica, respeto a la propiedad, continuidad de compromisos internacionales, disciplina presupuestaria y permanencia en la UE y el euro. Se trata de modernizar las instituciones. El ideal republicano debe asumir más igualdad, más rendición de cuentas y la misma voluntad de estabilidad, prosperidad y convivencia que exige cualquier democracia avanzada. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.L. Hurtado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/15/democracia-10940901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 05:09:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Más democracia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[democracia,transparencia,Responsabilidad,Herencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mirando  a la Luna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/14/mirando-luna-10935957.html]]></link>
      <description><![CDATA[La humanidad ya está de vuelta en la órbita lunar. La NASA lo ha vuelto a hacer con la misión Artemis II, recuperando un viaje que llevaba más de medio siglo sin repetirse. Esta vez, además, no se trata solo de ir y volver: el objetivo es claro, quedarse. El relato es difícil de cuestionar. Avance tecnológico, cooperación internacional y una tripulación que simboliza una sociedad más diversa. Diez días de misión para ensayar lo que algún día será una base permanente en la Luna. Historia en directo. Y, sin embargo, algo no me cuadra. Porque mientras celebramos este salto al espacio, aquí abajo el mundo sigue atrapado en sus viejos problemas. Conflictos que no cesan, discursos que elevan la tensión internacional –como los de Donald Trump– y un planeta que da señales cada vez más claras de agotamiento. No hace falta mirar muy lejos: el cambio climático ya forma parte de lo cotidiano. Incendios, sequías, temperaturas extremas. Y, aun así, seguimos actuando como si hubiera un plan B. Quizá por eso la imagen de la Luna vuelve a generar una sensación ambigua. Por un lado, admiración. Por otro, desconcierto. Me pregunto si estamos avanzando o simplemente escapando hacia adelante. ¿Qué sentido tiene proyectar una vida fuera de la Tierra cuando no terminamos de cuidar la que ya tenemos? No se trata de elegir entre la Tierra y la Luna. Se trata de entender qué hacemos con cada paso que damos y si es la dirección correcta. La duda es si, en el camino, hemos dejado de mirar donde realmente importa. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Atutxa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/14/mirando-luna-10935957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 05:01:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mirando  a la Luna]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[la Luna,la Tierra,Historia,cooperación internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Silencio, Bruno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/11/silencio-bruno-10926066.html]]></link>
      <description><![CDATA[Gure etxean bada azken aldian maiz errepikatzen den esaldi bat: “Silencio, Bruno”. Ez da agindu soil bat, ezta haurra isilarazteko trikimailu erraz bat ere; barne ahotsaren zarata isilarazteko modu bat da, beldurrari eta zalantzari izena jartzeko keinu txiki bat. Luca filmean entzun genuen lehen aldiz: han, protagonistaren lagunak, Albertok, gauzak beti gaizki aterako direla xuxurlatzen dion barruko ahots ezkorra esaldi horrekin isilarazteko esaten dio Lucari. Nire alaba zaharrenak, Junek, askotan amore ematen du hasi aurretik. Bere barneko ahotsak, orain Bruno deitzen diogunak, esaten dio ez duela lortuko, ez dela nahikoa, hobe dela saiatu ere ez egitea. Orduan, nik begietara begiratu eta xuxurlatzen diot: “Silencio, Bruno”. Batzuetan, segundo batez bada ere, zerbait aldatzen da: gorputzak aurrera egiten du eta bihotzak gogoak sortutako beldurrari irabazten dio. Ez da beti gertatzen. Batzuetan Brunok irabazten du, ozenago hitz egiten duelako edo beldurrak pisu handiagoa duelako, baina egia da ere, errepikatze hutsak indarra duela. Eta ohartu naiz, ia konturatu gabe, neure buruari ere esaten hasi naizela. Izan ere, alabaren keinuetan nire isla ikusten dut; bere beldurretan, nireak. Agian bada garaia denok geure barrura begiratu eta esaldi hori gureganatzeko: “Silencio, Bruno”. Ez beldurrik gabe bizitzeko, baizik eta beldurrarekin ere aurrera egiteko, ausardiaz nahi duguna egiteko. Azkenean, bizitza ez da isiltzen gaituen ahotsarena, isiltzen garenean entzuten hasten garen ahotsarena baizik. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Cortés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/11/silencio-bruno-10926066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 05:00:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Silencio, Bruno]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[silencio,bruno]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dependencia digital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/10/dependencia-digital-10921494.html]]></link>
      <description><![CDATA[El apagón digital de 2025 dejó una imagen difícil de olvidar: hospitales funcionando a medio gas, agendas suspendidas y profesionales reorganizando la atención para garantizar lo urgente. Aun así, la respuesta fue eficaz dentro de la excepcionalidad. Pero aquel episodio abrió una pregunta de fondo que sigue vigente.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olga Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/10/dependencia-digital-10921494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 05:00:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dependencia digital]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Dependencia,gas,hospitales,imagen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bodrios en 
los tribunales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/09/bodrios-tribunales-10917271.html]]></link>
      <description><![CDATA[SI la corrupción política es el cáncer de España, el ritmo caribeño de la Justicia es la terapia que frena la metástasis social del problema, hace que el ciudadano acuda a votar desmemoriado, tal vez pensando que el escándalo forma parte del pasado, que se solucionó por efecto infalible de la evolución biológica. Y de repente la Semana de Pascua se convierte en una película de Berlanga, podría ser la precuela de Todos a la cárcel. Por un lado está el juicio de la trama Kitchen y por otro el del presunto enriquecimiento ilícito de altos cargos ministeriales por la compra de mascarillas durante la pandemia. El Partido Popular está señalado por la primera causa y el Socialista, por la otra. Los protagonistas que se sientan en el banquillo son el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, su número dos, Francisco Martínez, y el excomisario José Manuel Villarejo, en la Audiencia Nacional. El Supremo juzga a José Luis Ábalos –el motor de la moción de censura contra el gobierno corrupto de Mariano Rajoy–, el inclasificable Koldo García y el arrepentido Víctor de Aldama. La actividad en ambos tribunales promete: ya se habla de prostitución, sobres con dinero en metálico sin control y libretitas con apuntes de pagos en negro a dirigentes de partido. El caso es que todo suena tan viejo como rancio, agua pasada que no mueve molino hoy pero que tampoco lo hizo cuando estallaron los escándalos. Es un film de mala calidad, puede que un éxito de taquilla, pero que no tendrá incidencia en un electorado acostumbrado al despropósito. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Diez Mon]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/09/bodrios-tribunales-10917271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 05:44:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Bodrios en 
los tribunales]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[tribunales,España,cáncer,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una cuestión de ética]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/08/cuestion-etica-10912386.html]]></link>
      <description><![CDATA[Una vez más, reafirmo mi teoría de que, si Ayuso no existiera, habría que inventarla. Y una vez más me declaro ayusista convencido, rendido a sus pies. Sin ella no tendría esas largas conversaciones de café en las que trato siempre de convencer a las facciones antiayusistas de que el personaje es recurrente en la política española: inadmisible pero histriónico, caótico pero al que se le puede dar el cariño que se le da a una marioneta. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha protagonizado una larguísima lista de crisis y polémicas que la convierten, de forma sorprendente, en casi la única opción del PP para arrinconar a Sánchez. A bote pronto, rememoro la crisis de Los Pocholos o la que la enfrentó a Pablo Casado, y que forzó un viraje a la derecha de los populares, ya que terminó favoreciendo la llegada de Feijóo al liderazgo del partido. Con todo, la crisis más prolongada y de mayor impacto fue la gestión de las residencias de mayores durante el covid, un asunto que todavía está empezando en los juzgados y que parece muy difícil de digerir, sin incidir en demasía en las investigaciones judiciales a su pareja por presunto fraude fiscal. Así que no pilla por sorpresa su última andanada relacionada con el ‘Guernica’ y la posibilidad de su traslado a Euskadi. Dice Ayuso que es una pretensión ciega, absurda y cateta. Ciegas y absurdas son las huestes que vitorean sus aguerridos y teledirigidos mensajes. El ‘Guernica’ debe volver a Euskadi por ética y por justicia, con independencia de la opinión de Urtasun, de quien esperábamos más. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.L. Hurtado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/mesa-de-redaccion/2026/04/08/cuestion-etica-10912386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 05:03:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una cuestión de ética]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[ética,crisis,Euskadi,Guernica]]></media:keywords>
    </item>
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