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    <title><![CDATA[Deia - Editorial]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/editorial/]]></link>
    <description><![CDATA[Deia - Editorial]]></description>
    <language><![CDATA[es-es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright Deia]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La otra violencia soterrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2025/11/25/violencia-soterrada-10393612.html]]></link>
      <description><![CDATA[El día de hoy constituye no tanto una jornada reivindicativa como una de denuncia. La violencia machista se convierte en titular de prensa cuando alcanza el extremo de causar la muerte, pero existe una cadena soterrada previa de humillaciones, miedos y renuncias que acosa a decenas de miles de mujeres. En 2024, al menos 47 mujeres y 9 menores fueron asesinados en el Estado víctimas de crímenes machistas y actualmente hay en torno a 102.000 víctimas que precisan de protección policial.​Pero, como decíamos antes, los asesinatos son la última estación de un trayecto que empieza mucho antes y que encuentra terreno para desarrollarse en la vida laboral, en el marco familiar y social. Un estado de latente limitación que se materializa en la brecha salarial, en los techos profesionales por la condición de mujer o en fórmulas tan interiorizadas y coloquiales que pasan desapercibidas pero se traducen en crear situaciones de demérito profesional y personal. Ahí están las dificultades que hallan no pocas mujeres para expresar su criterio en el ámbito profesional, con interrupciones de sus exposiciones, y en el social, con desinterés por su aportación o la asignación sistemática de determinadas tareas y roles. Todo ello contribuye a crear el marco de una minoración e incluso sometimiento que rara vez se califica como violencia. ​Miles de mujeres se encuentran a diario sometidas a diferentes niveles de riesgo creciente que se han sucedido en muchos casos progresivamente. El sometimiento en las relaciones se practica desde el control de las comunicaciones, la exigencia de cumplimiento de determinadas pautas de comportamiento, alienación por chantaje emocional, renuncias a la independencia y el desarrollo profesional y ruptura de los círculos de amistades cortadas para eludir la irritación del que acabará siendo un agresor.​ Circunstancias todas ellas previas al primer bofetón, que puede incluso no materializarse si se obtiene el control por estas otras violencias: el control del dinero, la descalificación permanente, el desprecio en público disfrazado de broma... Una violencia soterrada que diseña una “normalidad” frente a la que no basta la reacción del poder público a la agresión física sino que precisa desactivar en el marco social la complicidad y desinterés que le abren camino. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Nov 2025 06:04:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La otra violencia soterrada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia,violencia de género,violencia machista,25-N]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ministra descalificada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/11/ministra-descalificada-11185475.html]]></link>
      <description><![CDATA[Los médicos del sector público mantienen en las calles un pulso especialmente sangrante para la ciudadanía por la afectación al servicio pero conviene no errar el tiro sobre quién es el destinatario de su indignación: el Ministerio de Sanidad. Aunque la ministra Mónica García pretenda proyectar a las comunidades autónomas la resoponsabilidad de resolver el problema que ella ha creado, la inmensa mayoría de las reivindicaciones estructurales chocan contra el muro de la normativa básica recién auspiciada por ella. La abolición legal de las guardias de 24 horas continuadas, el cómputo de las cotizaciones para una jubilación justa o el reconocimiento de su especificidad a través de un Estatuto propio no son competencias autonómicas. Frente a esta crisis, la titular de Sanidad ha optado por el peor de los caminos: la unilateralidad. Ha pergeñado una reforma del Estatuto Marco de espaldas a las comunidades autónomas, que son las instituciones que sostienen y gestionan el sistema en el día a día. Aún más grave es la irresponsabilidad de crear un conflicto sectorial sin precedentes al obviar de forma deliberada el desacuerdo con el colectivo médico. En un alarde de obcecación, la ministra ha impuesto un acuerdo parcial en el que ha dejado fuera a los sindicatos médicos. Ha preferido buscar el abrigo complaciente de los sindicatos generalistas, jugando al peligroso “divide y vencerás” entre los facultativos y el resto del personal.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/11/ministra-descalificada-11185475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 05:00:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ministra descalificada]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sindicatos,crisis,Comunidades autónomas,médicos]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Repensar las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/10/repensar-pensiones-11181306.html]]></link>
      <description><![CDATA[El informe sobre la situación y perspectiva de las pensiones en el Estado presentado ayer por la consultora KPMG puede servir para encarar necesidades que no cabe soslayar. Según sus datos, las últimas reformas han fracasado en incentivar el ahorro colectivo ligado a la vida laboral, en un contexto de creciente inquietud ciudadana sobre el futuro. La sostenibilidad del sistema no entiende de enfoques puramente ideológicos; requiere grandes dosis de pragmatismo que asuma la realidad económica y demográfica a la que nos enfrentamos, sin renunciar bajo ningún concepto al principio fundamental de la universalidad de los derechos sociales. En base a estos parámetros, la conveniencia de transitar hacia un sistema mixto que sepa combinar una red pública sólida con un modelo de ahorro colectivo verdaderamente eficaz parece oportuna. Sin embargo, los pasos dados hasta la fecha en nuestro entorno se han basado en enunciados voluntariosos que no han cuajado y han tenido más alcance en sectores económicos de mayor rendimiento –finanzas– o valor añadido –industria–. Es momento de atender a modelos vecinos de Estado del bienestar y aprender de sus experiencias. Sistemas como la capitalización colectiva de los Países Bajos, el mecanismo de ajuste automático sueco o la adscripción por defecto (auto-enrolment) británica, enseñan que la sostenibilidad tiene vías de aseguramiento con medidas estructurales.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/10/repensar-pensiones-11181306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 05:00:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Repensar las pensiones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[pensiones,ahorro,Sostenibilidad,laboral]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Más allá del preservativo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/09/preservativo-11176307.html]]></link>
      <description><![CDATA[Más de tres décadas después de la campaña de difusión del uso del preservativo –el célebre “Póntelo, pónselo”– se repiten los debates que entonces rodeaban al criterio de fomentarlo como mecanismo de seguridad sanitaria. No estamos en los años 90 del pasado siglo ni se percibe la urgencia de frenar la extensión del VIH. Pero, paradójicamente, sí asistimos a una profunda amnesia colectiva. La juventud actual ha perdido el miedo histórico a la enfermedad y, con ello, se ha reducido o directamente desaparecido la percepción del riesgo en sus relaciones sexuales. Hay datos oficiales que hablan de un abandono generalizado de los métodos de barrera que nos ha devuelto a escenarios críticos: las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) baten récords. Solo en el último año, los diagnósticos de clamidia crecieron más de un 13%, y los de gonorrea y sífilis el 10%. Paralelamente, los embarazos no planificados siguen siendo una realidad de fuerte impacto: más de 11.000 adolescentes de entre 15 y 19 años abortan anualmente en el Estado, y se observa un repunte alarmante de intervenciones en niñas menores de 15 años. Casi la mitad de las mujeres que abortan reconoce no haber utilizado ningún método anticonceptivo. El aborto, por supuesto, tampoco lo es. Esta crisis de prevención coincide con una anticipación de la práctica sexual en adolescentes: la edad media de la primera relación en el Estado cae hasta los 16,5 años, y varios estudios alertan de un inicio en el coito con penetración a edades tan tempranas como los 13,8 años. No es un fenómeno generalizado, pero iniciarse cada vez más pronto, prescindir de protección y educarse con la pornografía conforman una tormenta perfecta. Pero, ¿quién debe asumir de forma efectiva la educación sexual de los menores? Hay sectores que extraen la formación del ciclo educativo y la ubican en el ámbito familiar. Estos planteamientos, de naturaleza moral y habitualmente restrictiva, chocan con el hecho de que los hogares a menudo carecen de las herramientas, el tiempo o la confianza para encararlo con el rigor necesario. Por ello, resulta imperativo aportar al sistema educativo herramientas para la educación afectivo-sexual porque es una cuestión de salud pública. Informar y formar no es inducir; al contrario, ocultar impide proteger a los menores y les dificulta asumir la responsabilidad que les reclamamos. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/09/preservativo-11176307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 05:09:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Más allá del preservativo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[menores,Educación,Adolescentes,seguridad]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Sin despreciar al hermano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/08/despreciar-hermano-11171285.html]]></link>
      <description><![CDATA[Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”, dijo el Papa León XIV durante su visita a España. Hoy esta advertencia cobra aún más sentido en un contexto de creciente deshumanización. Hablar de fraternidad resulta imposible si se señala al diferente, y reivindicar la fe cristiana carece de sentido mientras prosperen discursos de rechazo, exclusión o enfrentamiento. Invocar el Evangelio para justificar que unas personas valgan más que otras solo revela una estrategia con trasfondo ideológico y político. En un momento en que algunos sectores defienden una vivencia de la fe más clasista y centrada en la identidad, la tradición o la práctica religiosa individual, León XIV ha insistido en una concepción del cristianismo que se proyecta hacia los demás y ha alentado a los católicos españoles a que no se encierren “en una devoción privada”, sino que abran a los que “a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza”. El Papa también ha insistido en la necesidad de rechazar la violencia, superar la polarización y apostar por el diálogo y la reconciliación. Además, ha advertido sobre el enorme coste humano de las guerras y ha pedido a los líderes mundiales que prioricen la negociación y la paz frente a la confrontación. Son palabras que llegan en un momento especialmente convulso, con Ucrania, Líbano y Palestina convertidas en escenarios permanentes de sufrimiento y con una comunidad internacional que parece incapaz de encontrar soluciones duraderas. Desliza ante miles de creyentes que la fe no puede vivirse de espaldas a la realidad. Tampoco la Iglesia puede limitarse a observar cuando están en juego la dignidad humana, la convivencia o los derechos de las personas. Menos aún cuando proliferan discursos ultras que levantan barreras entre unos y otros, convierten al diferente en una amenaza o alimentan el miedo como herramienta política. En ese sentido, el mensaje de León XIV supone también una llamada de atención hacia dentro. Porque si la Iglesia quiere seguir siendo una referencia moral para millones de personas, debe demostrar que está dispuesta a comprometerse con los problemas reales de la sociedad, “a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común”. Siguiendo la senda del Papa Francisco, la Iglesia necesita líderes capaces de recordar que la dignidad humana no admite excepciones. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/08/despreciar-hermano-11171285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 04:57:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sin despreciar al hermano]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Iglesia,León,Papa,convivencia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Las deportaciones regresan a Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/07/deportaciones-regresan-europa-11167533.html]]></link>
      <description><![CDATA[La Unión Europea se encuentra en el umbral de una transformación profunda y sin precedentes en su política migratoria. El reciente acuerdo alcanzado entre los equipos negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo Europeo sienta las bases de un nuevo reglamento de retornos que endurece las condiciones para aquellas personas cuya petición de asilo ha sido denegada. La principal novedad de esta normativa, llamada a sustituir a una directiva con casi dos décadas de vigencia, es la consolidación de un marco legal que permite a los estados miembro externalizar los centros de deportación hacia territorios extracomunitarios. No es un giro político que surge en el vacío, sino que responde a una nueva realidad parlamentaria y social en el continente. El acuerdo ha sido posible gracias a una mayoría tejida entre el Partido Popular Europeo y la ultraderecha, quienes fundamentan la necesidad de esta dureza en la ineficacia del sistema actual. Y para ello esgrimen las cifras oficiales de Eurostat que dicen que solo el 28% de los migrantes que ven rechazada su solicitud de protección regresan efectivamente a sus países de origen. El nuevo reglamento busca garantizar que estas personas permanezcan fuera de la UE mientras se tramita su deportación definitiva. Para lograr este objetivo, la normativa impone un marco de disciplina mucho más estricto. Se establece la obligación legal para los demandantes de asilo de cooperar activamente con las autoridades para agilizar su propia expulsión en caso de denegación. De no hacerlo, o si las autoridades perciben riesgo de fuga, los plazos de detención para los repatriados podrán extenderse hasta los 24 meses. Aunque el grueso del reglamento entrará en vigor en un plazo de doce meses tras su aprobación definitiva por la Eurocámara y los Estados miembro, medidas clave como el aval a los centros externos y el refuerzo de Frontex se aplicarán de manera inmediata tras su publicación en el Diario Oficial de la UE. En definitiva, la UE ha optado por priorizar el control y la disuasión frente a la acogida. Este nuevo reglamento refleja un intento de recuperar el control operativo sobre las fronteras en un clima de creciente presión política, pero lo hace asumiendo el riesgo de tensionar hasta quebrar los principios fundacionales del proyecto europeo. El éxito o fracaso dependerá no solo de su dudosa eficacia logística, sino de su capacidad para mantenerse dentro de los límites del respeto a la dignidad humana.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/07/deportaciones-regresan-europa-11167533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 04:30:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las deportaciones regresan a Europa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[deportaciones,regresan,europa]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Explicaciones y correcciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/06/explicaciones-correcciones-11163097.html]]></link>
      <description><![CDATA[Las recientes revelaciones del sumario del ‘caso Leire Díez’ no han hecho sino agravar la incomodidad del PSOE y el Gobierno de Pedro Sánchez. Frente a la presunta red de tráfico de influencias destinada a condicionar pesquisas, el Ejecutivo ha levantado hasta ahora un muro de contención que ya resulta insuficiente. Sin que justifique la campaña sistemática de acoso y derribo desde la oposición, el desconocimiento alegado por el presidente deja flecos. Igual que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y su férreo cierre de filas en torno a la directora de la Guardia Civil, tratando de restar cualquier gravedad o trascendencia a sus reuniones con la principal investigada. A estas alturas del desarrollo de los acontecimientos, y a tenor de la gravedad que revisten los episodios descritos en la investigación y que sustentan el sumario que instruye el juez Santiago Pedraz, resultan insuficientes las explicaciones puramente defensivas. Siempre es imperativo, por respeto a las garantías democráticas y al Estado de derecho, mantener intacta la presunción de inocencia de todos los actores que han sido señalados y no caer bajo ninguna circunstancia en el señalamiento en base a presunciones no acreditadas en los tribunales. Ningún juicio mediático o político puede suplantar una labor rigurosa de la justicia. Pero en aras del mismo rigor, se ha vuelto imperioso un escrutinio crítico e inmediato de la aparente permeabilidad institucional. El modo en el que se constata que una persona inmersa en un procedimiento judicial grave como Leire Díez se habría movido en la estructura del partido (con una relación supuestamente cercana y comunicaciones con su secretario general, Santos Cerdán) y en los entornos del Gobierno (con un preocupante acceso a altos cargos nombrados por el propio Ministerio del Interior) reclama que se expliquen, cuando menos, los filtros que no han funcionado correctamente para evitar esta situación. Hablamos de alguien con una dudosa agenda de intermediación que ha hallado entrada franca a organismos clave del Estado y esto reclama auditar con urgencia los mecanismos de integridad pública. Desconocer lo descrito en el sumario describe la ineficacia en la prevención y alerta del partido y –aún más– del Ejecutivo que interesa corregir. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/06/explicaciones-correcciones-11163097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 05:00:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Explicaciones y correcciones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[ejecutivo,Muro,tráfico,Gobierno de Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Territorio industrial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/05/territorio-industrial-11158313.html]]></link>
      <description><![CDATA[La solidez industrial de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa se manifiesta recurrentemente en inversiones millonarias que consolidan a los cuatro territorios forales como un indiscutible polo tractor económico y social. La fabricación del primer vehículo eléctrico en la planta de Volkswagen en Landaben es un hito que acompaña la inversión de la compañía y su apuesta por el futuro en la Comunidad Foral. Se suma a otras apuestas, como la adaptación de Mercedes-Benz en Gasteiz para su propia plataforma eléctrica VAN.EA, precisamente en un sector, el de automoción, en el que las apuestas son muy medidas por la situación que vive; o la también recientemente materializada apuesta descarbonizadora de Petronor en Bizkaia. Todo ello y decenas de iniciativas más demuestran que el ecosistema foral no solo resiste la transición ecológica y tecnológica, sino que puede ser su vanguardia. El modelo de autogobierno y política industrial propios, sumado a la colaboración público-privada es atractivo para proyectos de alto valor que benefician a todo su entorno. Profundizar en esta fórmula es un activo de la gestión política, que debe facilitar la operativa administrativa y dotarla de agilidad.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/05/territorio-industrial-11158313.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 05:00:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Territorio industrial]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Atlántico,infraestructuras,Política,inversiones]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Moscú eleva la amenaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/04/moscu-eleva-amenaza-11153561.html]]></link>
      <description><![CDATA[EL tono del relato que maneja el régimen de Vladímir Putin se ha vuelto considerablemente más agresivo contra la Unión Europea en los últimos días. Sin paños calientes, Moscú ha cruzado todas las líneas rojas y busca intimidar a lo que considera su antagonista ideológico: el modelo de estado social y de derecho de las democracias. Las recientes declaraciones del expresidente Dmitri Medvédev, advirtiendo a la ciudadanía de la UE de que su «sueño pacífico ha terminado» para culpar a sus gobernantes, o el explícito chantaje económico de sus diplomáticos vaticinando pérdidas billonarias para doblegar la voluntad comunitaria, son un mecanismo de coacción frente a la impunidad que pretende para su expansionismo. A ello se suma la amenaza de arrastrar al «abismo» a países soberanos por estrechar sus lazos con Bruselas.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/04/moscu-eleva-amenaza-11153561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 05:00:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Moscú eleva la amenaza]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Moscú,Unión Europea,Dmitri Medvédev,declaraciones]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Élites antisistema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/03/elites-antisistema-11149473.html]]></link>
      <description><![CDATA[El ascenso de los nuevos populismos de la derecha se cimenta en una estrategia corrosiva pero repetida y lamentablemente exitosa: capitalizar el descontento mediante una retórica radicalmente antisistema. Proliferan líderes que se erigen como outsiders inmaculados frente a un establishment, un sistema al que culpan de todos los problemas estructurales. Un relato que anidaba en la tradición del populismo de izquierda pero que ahora se revela como herramienta para disfrazar una nueva contradicción: los liderazgos que se visibilizan reproducen un marcado perfil de élite económica, totalmente ajeno a las realidades y urgencias de las clases sociales a las que dirigen su discurso. En Estados Unidos, Donald Trump prometió “drenar el pantano” desde su pedestal multimillonario; en Argentina, Javier Milei articuló su proyecto sobre el repudio a “la casta”; en El Salvador, Nayib Bukele ha justificado su disrupción denostando a los partidos tradicionales; y, en Colombia, el candidato De la Espriella apela a esta misma confrontación antisistema para canalizar el hartazgo ciudadano, pese a encarnar él mismo el poder económico que dice combatir.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/03/elites-antisistema-11149473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 04:51:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Élites antisistema]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Modelos,democracia,El Salvador,Élite]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Espejismo e imperativo energético]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/02/espejismo-imperativo-energetico-11145036.html]]></link>
      <description><![CDATA[El restablecimiento del IVA de la energía eléctrica al 21 % desde ayer no deja de ser sintomático de una vulnerabilidad estructural en materia energética. La subida tributaria obedece a una mecánica normativa que elimina la rebaja del impuesto al moderarse los precios en los mercados mayoristas. Pero esta dinámica encierra un ciclo económico perverso que no debe hacer perder la perspectiva del problema de fondo: la dependencia. Un impacto geopolítico encarece el gas o el petróleo, disparando la inflación, ante la que el Gobierno español responde con rebajas impositivas de emergencia. Cuando la tormenta amaina y los precios de origen caen, los impuestos vuelven a su cauce ordinario. Pero de nuevo, esa restauración fiscal acaba impulsando el IPC que motivó su implantación: Facua calcula que la vuelta al 21% encarecerá la factura un 24%, sumando mecánicamente casi un punto a la inflación general.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/02/espejismo-imperativo-energetico-11145036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 04:56:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Espejismo e imperativo energético]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Imperativo,energía,inflación,Petróleo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ébola y hantavirus: doble moral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/01/ebola-hantavirus-doble-moral-11140639.html]]></link>
      <description><![CDATA[En mayo de 2026, la comunidad internacional se ha enfrentado a dos alertas sanitarias simultáneas. Un análisis de los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) demuestra que el esfuerzo occidental desplegado ante la aparición del hantavirus contrasta drásticamente con la respuesta a la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda. El pasado 2 de mayo, expertos de la OMS alertaron sobre un brote de la cepa Andes del conocido como síndrome pulmonar por hantavirus a bordo del crucero turístico MV Hondius. Con un saldo oficial de al menos ocho pasajeros infectados y tres fallecidos, la reacción de Occidente fue implacable. Se coordinó un esfuerzo multinacional de evacuación y repatriación. El mundo occidental demostró contar con los recursos y la voluntad inmediata para proteger a sus ciudadanos. Sin embargo, en África, el escenario, de momento y como de costumbre, es el opuesto. El 17 de mayo, la misma OMS puso en marcha un aviso con la declaración de la Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional debido al brote de la letal cepa Bundibugyo del ébola. Las cifras de la agencia de salud de la ONU notifican más de alrededor de 1.000 casos sospechosos y más de 220 muertes. Para esta variante viral, a diferencia de otras anteriores, actualmente no existen vacunas aprobadas ni tratamientos específicos. Según advirtió de manera explícita el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la epidemia se está propagando mucho más rápido de lo que los limitados equipos de salud pueden contenerla. El organismo internacional ha elevado el riesgo en la región a muy alto. La contención choca con graves carencias sobre el terreno, donde la desesperación y el miedo han derivado en desinformación e incluso en el incendio de dos centros de tratamiento, obstaculizando aún más la asistencia. Los informes oficiales sustentan la tesis: la capacidad logística internacional existe y se activa de inmediato cuando la amenaza golpea a otros ciudadanos y en otras condiciones. Sin embargo, en África, golpeada por el olvido y la violencia, el esfuerzo global se diluye, evidenciando un sistema que ha demostrado que es capaz de funcionar, pero que no lo hace según la geografía afectada. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/06/01/ebola-hantavirus-doble-moral-11140639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 04:54:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ébola y hantavirus: doble moral]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[ébola,OMS,Salud,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ambiente irrespirable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/05/31/ambiente-irrespirable-11137999.html]]></link>
      <description><![CDATA[La sucesión de escándalos de las últimas semanas, con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero y la apertura de una nueva causa contra lo que fue el núcleo duro del PSOE hasta hace solo un año, ha convulsionado la actualidad política del Estado. Y ha asestado un golpe, quien sabe si ya definitivo, a una legislatura que nació frágil tras las elecciones de julio de 2023, que nunca ha terminado de remontar y que, tras el distanciamiento de Junts, apenas cuenta con margen de maniobra para continuar hasta su final, previsto en julio de 2027.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/05/31/ambiente-irrespirable-11137999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 06:27:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ambiente irrespirable]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sánchez,elecciones,PP,CIS]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sometidos a hechos consumados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/05/30/sometidos-hechos-consumados-11134796.html]]></link>
      <description><![CDATA[La consolidación de un nuevo orden global, en el que el derecho internacional ha sido sustituido por el imperio de los hechos consumados, no deja de sumar ejemplos trágicos. Las recientes maniobras en los escenarios más inestables confirman la imposición de una unilateralidad descarnada, ante la cual instituciones como la ONU, el G7 o el FMI se muestran inoperantes. A pesar de los estragos económicos y humanos, la diplomacia está paralizada frente a la ley del más fuerte. Entre los ejemplos más sangrantes figura la actuación del gobierno israelí de Benjamín Netanyahu. No hay acuerdos ni derecho humanitario que pongan freno a su ofensiva sobre Gaza ni a la ampliación de su campaña bélica en el Líbano. Vulneración de soberanía y éxodo civil no generan consecuencias. En la propia Europa, la Unión asiste a una peligrosa escalada de la tensión con Rusia, que multiplica sus operaciones de desestabilización para poner a prueba la vulnerabilidad de las democracias continentales. La estrategia del Kremlin proyecta las tensiones a los socios de la UE desde un control de la opinión interna incontestado mediante la manipulación de la opinión pública. Al otro lado del Atlántico, el tablero tampoco ofrece garantías: desde la Casa Blanca, Donald Trump rompió compromisos exteriores, impulsó el acoso comercial y amenaza con nuevas operaciones encubiertas en el Caribe, después de haber actuado en Venezuela para controlar sus recursos.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/05/30/sometidos-hechos-consumados-11134796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 05:00:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sometidos a hechos consumados]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Europa,Soberanía,UE,G7]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Temperaturas al alza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/05/29/temperaturas-alza-11130404.html]]></link>
      <description><![CDATA[La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha lanzado la enésima advertencia sobre el futuro más inmediato: entre 2026 y 2030 es casi seguro que batiremos nuevos récords de calor mundial, con un 75% de probabilidad de rebasar el umbral crítico de 1,5° de elevación de temperatura global que quedo establecido en el Acuerdo de París. En días como los recientes, es más tangible el fenómeno, pero el margen de actuación se estrecha a un ritmo vertiginoso con independencia del momento concreto. Ralentizar la implantación práctica de las medidas correctoras amenaza con hacerlas absolutamente estériles cuando por fin se desplieguen de forma efectiva. La burocracia, los plazos laxos, cuando no la política anticlimática, amenazan la supervivencia.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/05/29/temperaturas-alza-11130404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 05:00:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Temperaturas al alza]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[temperaturas,Navarra,Política,burocracia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El PP, en modo escrache]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/05/28/pp-escrache-11125906.html]]></link>
      <description><![CDATA[La versión del Partido Popular que ha construido Alberto Núñez Feijóo –o en cuya inercia se ha sumergido por iniciativa de otros– ha confundido el ejercicio de la oposición institucional con la mera administración del ruido mediático. Lejos de asumir un liderazgo político propositivo y valiente, la estrategia de Génova se ha reducido a una táctica pasiva: sentarse a gestionar el desgaste del PSOE, alimentado casi en exclusiva por el goteo de novedades informativas sobre presuntos casos delictivos que, conviene recordar, se encuentran aún en fase de instrucción pero sirven para desactivar como activo político cualquier otro elemento de la gestión de la economía o el posicionamiento internacional que podrían ser ponderados a su favor. En esta inercia se enmarca un escrache político constante dirigido a los socios parlamentarios de Pedro Sánchez, con especial fijación en el PNV y Junts, a los que el PP dedica sus mayores esfuerzos a afearles una supuesta complicidad moral, exigiéndoles que sean ellos quienes den el paso de derribar al Ejecutivo. Sin embargo, esta sobreactuación apenas logra disimular una preocupante renuncia a presentar un proyecto propio. Si el PP cuenta verdaderamente con una alternativa constructiva, el sistema democrático dispone de mecanismos para articularla y debatirla. No accionar estas herramientas por puro cálculo es un modo de hurtar elementos de juicio a la ciudadanía; se pide un cheque en blanco basado en el rechazo al adversario, pero sin mostrar las cartas propias. A día de hoy, no se conoce un programa de actuación que se asocie a una propuesta social o económica seria ante los asuntos que realmente preocupan a la calle. El único indicio contrastable del modelo de sociedad que defiende Feijóo son sus acuerdos de gobierno con la extrema derecha en diversas autonomías. En ellos no hay rastro de soluciones a los retos de la vivienda, la creación de empleo de calidad, la transformación tecnológica o la sostenibilidad ambiental e independencia energética. Limitarse a esperar que el Gobierno caiga por el peso de los sumarios no es liderar. La democracia demanda una oposición que fiscalice, pero que también demuestre que tiene un plan de futuro. Mientras el PP fíe su éxito al desgaste ajeno, seguirá demostrando que le sobra ruido y le falta proyecto. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/05/28/pp-escrache-11125906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 05:00:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El PP, en modo escrache]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PP,Gobierno,ruido,Oposición]]></media:keywords>
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