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    <title><![CDATA[Deia - Editorial]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.deia.eus/opinion/editorial/]]></link>
    <description><![CDATA[Deia - Editorial]]></description>
    <language><![CDATA[es-es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright Deia]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La otra violencia soterrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2025/11/25/violencia-soterrada-10393612.html]]></link>
      <description><![CDATA[El día de hoy constituye no tanto una jornada reivindicativa como una de denuncia. La violencia machista se convierte en titular de prensa cuando alcanza el extremo de causar la muerte, pero existe una cadena soterrada previa de humillaciones, miedos y renuncias que acosa a decenas de miles de mujeres. En 2024, al menos 47 mujeres y 9 menores fueron asesinados en el Estado víctimas de crímenes machistas y actualmente hay en torno a 102.000 víctimas que precisan de protección policial.​Pero, como decíamos antes, los asesinatos son la última estación de un trayecto que empieza mucho antes y que encuentra terreno para desarrollarse en la vida laboral, en el marco familiar y social. Un estado de latente limitación que se materializa en la brecha salarial, en los techos profesionales por la condición de mujer o en fórmulas tan interiorizadas y coloquiales que pasan desapercibidas pero se traducen en crear situaciones de demérito profesional y personal. Ahí están las dificultades que hallan no pocas mujeres para expresar su criterio en el ámbito profesional, con interrupciones de sus exposiciones, y en el social, con desinterés por su aportación o la asignación sistemática de determinadas tareas y roles. Todo ello contribuye a crear el marco de una minoración e incluso sometimiento que rara vez se califica como violencia. ​Miles de mujeres se encuentran a diario sometidas a diferentes niveles de riesgo creciente que se han sucedido en muchos casos progresivamente. El sometimiento en las relaciones se practica desde el control de las comunicaciones, la exigencia de cumplimiento de determinadas pautas de comportamiento, alienación por chantaje emocional, renuncias a la independencia y el desarrollo profesional y ruptura de los círculos de amistades cortadas para eludir la irritación del que acabará siendo un agresor.​ Circunstancias todas ellas previas al primer bofetón, que puede incluso no materializarse si se obtiene el control por estas otras violencias: el control del dinero, la descalificación permanente, el desprecio en público disfrazado de broma... Una violencia soterrada que diseña una “normalidad” frente a la que no basta la reacción del poder público a la agresión física sino que precisa desactivar en el marco social la complicidad y desinterés que le abren camino. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Nov 2025 06:04:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La otra violencia soterrada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia,violencia de género,violencia machista,25-N]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Lecciones de un apagón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/27/lecciones-apagon-10990248.html]]></link>
      <description><![CDATA[Mañana se cumple un año del histórico apagón que dejó a toda la península sin luz durante horas. Fue un episodio extraordinario, con múltiples causas y probablemente sin un único responsable. Pero también dejó al descubierto, pese a la rapidez de la respuesta, las carencias de una red que deberá soportar en los próximos años la mayor transformación de las últimas décadas. Su fortaleza será decisiva para integrar de forma plena una generación renovable cada vez mayor. Aunque los expertos consideran que es altamente improbable que un apagón similar se repita, también recuerdan que el riesgo cero no existe y apuntan asimismo a la necesidad de acompasar el modo en que se gestiona la red con un contexto cambiante, que responde no solo al despliegue imparable y necesario de las renovables, sino también al auge del autoconsumo, del almacenamiento a gran escala y de la generación distribuida: la producción de electricidad y su consumo se encuentran cada vez más cercanos físicamente. Todo ello ha transformado por completo el modo en que se genera y se distribuye la electricidad, sin que los cambios en la red hayan avanzado a la misma velocidad. Resulta por tanto invertir de modo sostenido en redes, integrar nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y seguir apostando por las renovables con un horizonte temporal de largo alcance, con avances continuos pero sin incurrir en precipitaciones que solo sirven para alimentar las voces contrarias a la transición energética. Porque si algo ha quedado claro en el último año es la ventaja competitiva que supone un mix eléctrico en el que las renovables ejercen de freno para los precios. Por primera vez en un siglo, la energía puede ser una ventaja competitiva relevante para la industria de Navarra y de la CAV respecto a la de buena parte de Europa, mucho más dependiente de los combustibles fósiles que hay que importar de países tan poco fiables como Rusia o Estados Unidos, que ha dejado de ser un aliado. Acelerar la transformación de los grandes consumidores de electricidad industriales y hacerlo en un entorno seguro, que garantice energía abundante, estable y barata, resultará esencial para asegurar la competitividad y, por qué no, el crecimiento del sector económico más relevante de nuestra economía. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/27/lecciones-apagon-10990248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 04:52:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lecciones de un apagón]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Apagón,electricidad,Renovables,energía]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un relevo generacional insuficiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/26/relevo-generacional-insuficiente-10987249.html]]></link>
      <description><![CDATA[La falta de relevo generacional ha dejado de ser una hipótesis demográfica para convertirse en un riesgo económico y social de primer orden en la CAV y Nafarroa. Dos territorios cuya competitividad se ha construido sobre una sólida base industrial, logística y agroganadera sufren las consecuencias de un mercado laboral envejecido, de una natalidad desplomada y de una desconexión entre las necesidades productivas y las expectativas de las nuevas generaciones. La construcción carece de profesionales para responder a la emergencia habitacional; el transporte por carretera envejece en un enclave estratégico para la logística del Arco Atlántico; el sector primario pierde explotaciones; y oficios como la fontanería, la electricidad, la instalación energética o los talleres, no encuentran reemplazo. Albañiles, camioneros, ganaderos, fontaneros o mecánicos son solo la punta del iceberg: la industria, la sanidad, la pesca, la hostelería o el pequeño comercio afrontan ya ese mismo desafío. Basta asomarse a puertos como los de Hondarribia, Getaria, Bermeo, Ondarroa o Pasaia para constatar que cada vez son menos los jóvenes dispuestos a tomar el relevo en una profesión dura y sacrificada. La realidad demográfica agrava la tendencia. La CAV es una de las comunidades más envejecidas del Estado y una de las que más ha visto descender su natalidad: los nacimientos han caído un 39% en poco más de una década. Nafarroa, aunque en mejor situación, sigue la misma senda. Durante años se relegó la Formación Profesional y los oficios manuales frente al itinerario universitario como sinónimo exclusivo de progreso. Esa narrativa ha erosionado el prestigio de profesiones imprescindibles. A ello se suman jornadas largas, escasa conciliación, dureza física, burocracia o salarios insuficientes. La inmigración podrá aliviar parte de la falta de mano de obra, pero pensar que la regularización de extranjeros constituye por sí sola una solución sería una simplificación. La respuesta exige dignificar profesiones, prestigiar la FP, mejorar salarios y conciliación, adaptar incentivos como la jubilación anticipada y abrir espacios reales a las mujeres en sectores donde siguen siendo testimoniales. Porque no se trata solo de cubrir vacantes. Se trata de sostener un modelo productivo y preservar la competitividad de la CAV y Nafarroa. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/26/relevo-generacional-insuficiente-10987249.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 04:30:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un relevo generacional insuficiente]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[relevo,generacional,insuficiente]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Debates éticos e Iglesia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/25/debates-eticos-iglesia-10984060.html]]></link>
      <description><![CDATA[La Iglesia católica no es un actor marginal en la sociedad occidental y, por tanto, el carácter laico de los modelos de estado no la exime de responsabilidad por su influencia histórica. Ha sido constructora de una civilización ética, jurídica y social y eso no desmerece ni la debida aconfesionalidad de los modelos democráticos ni el respeto a la divergencia. Universidades, hospitales y derecho canónico moldearon nociones como el debido proceso y la limitación del poder absoluto: su legado es estructural. Hoy, ese papel persiste en los debates éticos contemporáneos. El rechazo de la Conferencia Episcopal Española (CEE) al concepto de “prioridad nacional” –expresado por su portavoz, César García Magán– no es mera doctrina cristiana, sino un mandato ético colectivo. Reivindica la dignidad humana universal, el bien común y el respeto más allá de fronteras, partidos o credos, contra eslóganes que polarizan y excluyen. Millones de fieles católicos integran ese mensaje en el tejido social, político y económico del Estado y de Euskalherria. Ahí debe enmarcarse la exigencia de un liderazgo ético tanto en sus comunidades como en su proyección pública, para una sociedad plural que espera coherencia. En la inmigración, la CEE defiende la hospitalidad como responsabilidad política, ética y social, rechazando la xenofobia que reduce al otro a amenaza. Es el mismo estándar que se reclama aplicar a los abusos sexuales, drama que no puede confinarse a lo eclesial. Las 262 oficinas diocesanas registraron en 2025 otras 93 denuncias, sumando 1.131 casos y 1.000 agresores en cinco años. La dimensión de su capacidad de influir en la conformación de criterios compartidos en la sociedad es no solo cualitativa sino cuantitativa, como acredita el hecho de que en el último año la Iglesia española ha formado a 465.000 personas en prevención, una tarea que trasciende el ámbito religioso e impacta en escuelas, familias y comunidades laicas. Pero apelar al liderazgo ejemplarizante no basta como coartada social. La violencia sexual no se limita a las sacristías, del mismo modo que el discurso de la desigualdad por razón de género, raza u origen no nace únicamente en los púlpitos. Exigir responsabilidad a la Iglesia convoca a toda la sociedad civil a asumir obligaciones compartidas. Una catarsis falsa que proyecte fallos en otros sería hipocresía colectiva. La ética que se le reclama es universal. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/25/debates-eticos-iglesia-10984060.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 05:00:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Debates éticos e Iglesia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Iglesia,ética,Responsabilidad,comunidades]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La falacia del alto el fuego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/24/falacia-alto-fuego-10979645.html]]></link>
      <description><![CDATA[La guerra, con su brutalidad, su coste en vidas y el deterioro de la ética humana, sigue siendo guerra mientras no se impone un estado de paz. Todo lo demás son treguas frágiles, ceses de fuego precarios o simples pausas tácticas en conflictos que continúan vivos bajo la superficie. Eso es lo que revelan, con crudeza, los altos el fuego supuestamente vigentes en el Golfo Pérsico y en Líbano. En el primero, los ataques a la navegación mercante en el estrecho de Ormuz demuestran que la escalada no ha desaparecido; en el segundo, los bombardeos diarios del Ejército israelí sobre el sur del Líbano confirman que la violencia persiste aunque se la disfrace de contención. Llamar paz, o siquiera antesala de la misma, a ese escenario es una concesión al lenguaje de quienes manejan la intensidad de la violencia.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/24/falacia-alto-fuego-10979645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 05:00:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La falacia del alto el fuego]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[fuego,Violencia,Líbano,Guerra]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La agenda xenófoba no es sutil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/23/agenda-xenofoba-sutil-10975894.html]]></link>
      <description><![CDATA[La investidura de María Guardiola como presidenta de Extremadura trasciende el procedimiento administrativo y se convierte en la confirmación de una estrategia política reconocible: la extrema derecha impone el marco del debate y la derecha tradicional lo acepta para no perder poder. Bajo el eslogan de “los españoles primero” late el principio de “prioridad nacional” alumbrado por la ultraderecha francesa a principios de este siglo y, de su mano, Vox ha colonizado la conversación pública sobre el bienestar, la vivienda, los servicios públicos y la calidad de vida, desplazando cualquier discusión seria basada en hechos, causas y soluciones. Ese relato funciona por repetición y por simplificación. Señala al extranjero como problema, convierte la desigualdad en una cuestión de identidad y oculta una realidad que desmiente su propaganda: la aportación fiscal, laboral y social de la población migrante. Frente a los datos, la ultraderecha ofrece sospecha; frente a la complejidad, el señalamiento de la minoría. Pero nunca soluciones. Con ese relato, el debate democrático se empobrece hasta quedar reducido a una competición por fijar el marco emocional de la política.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/23/agenda-xenofoba-sutil-10975894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 04:54:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La agenda xenófoba no es sutil]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[ultraderecha,Política,investidura,Extremadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Asignatura pendiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/22/asignatura-pendiente-10970898.html]]></link>
      <description><![CDATA[El informe anual de Amnistía Internacional correspondiente a 2025, publicado ayer, vuelve a reflejar la persistencia e incluso la intensificación de graves violaciones de los derechos humanos. El informe constituye una palmaria constatación de la necesidad de organizaciones como Amnistía Internacional para registrar crímenes y abusos, más aún en tiempos en los que progresan el unilateralismo y la ley del más fuerte, mientras los mecanismos de rendición de cuentas son cada vez más cuestionados y el orden basado en normas, instituciones y cooperación multilateral cotiza a la baja. Como señala el informe, los conflictos armados siguen siendo el escenario más extremo. Las acusaciones de genocidio en Gaza, los crímenes de lesa humanidad en Ucrania o las atrocidades documentadas en Myanmar y Sudán no solo reflejan la crudeza de las guerras contemporáneas, sino también la fragilidad de las herramientas diseñadas para prevenirlas y sancionarlas. El debilitamiento de instancias como la Corte Penal Internacional, cuestionada por potencias clave y abandonada por algunos Estados, evidencia una preocupante erosión del sistema jurídico internacional. El informe alerta también de una deriva autoritaria que atraviesa geografías y sistemas políticos diversos. La represión de la disidencia, el uso abusivo de leyes de seguridad y la violencia contra manifestantes se han convertido en prácticas recurrentes, incluso en democracias consolidadas. La discriminación emerge como otro eje central, a partir de políticas migratorias restrictivas. Las deportaciones masivas y la falta de protección para quienes huyen del cambio climático están a la orden del día. A ello se suman la persistencia de la violencia de género, los obstáculos al acceso a los derechos reproductivos y el aumento de los ataques contra personas LGBTI. Todo ello configura un escenario en el que la igualdad sigue siendo una asignatura pendiente. El diagnóstico que hace Amnistía Internacional no debe conducir al fatalismo. Si algo demuestra el informe es que los avances, aunque limitados, son posibles cuando existe voluntad política y presión social. En un momento de cuestionamiento del multilateralismo, potenciar las instituciones internacionales no es solo deseable, sino imprescindible. La defensa de los derechos humanos no puede ser selectiva ni coyuntural. Constituye, en última instancia, el fundamento de cualquier sociedad democrática que aspire a ser justa y sostenible. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/22/asignatura-pendiente-10970898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 05:10:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Asignatura pendiente]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Amnistía Internacional,Crímenes,derechos humanos,conflictos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El muro de las siglas ante la desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/21/muro-siglas-desigualdad-10965633.html]]></link>
      <description><![CDATA[La democracia en el Estado español presume de un 44,4% de presencia femenina en el Congreso de los diputados, según especifican los datos de la IPU (Unión Interpalamentaria), pero tras la fachada institucional, los partidos mantienen una deuda pendiente y mucho trabajo por implementar, sobre todo, de puertas hacia dentro. La paridad de la Ley Orgánica 3/2007 convive con una praxis interna donde los protocolos contra el acoso parecen sufrir un sesgo de militancia. Es decir, el adversario es fiscalizado con vehemencia, mientras el compañero de filas es amparado bajo una calculada ambigüedad. Al menos, en los casos que han trascendido, que empiezan a ser numerosos. Y, pese a que puede haber tentación de considerar esta realidad como un mal menor, no lo es en absoluto. Según las cifras aportadas por el Consejo de Europa, el 85,2% de las parlamentarias europeas afirma haber sufrido violencia psicológica. Sin llegar a esos estratos institucionales, y siempre a expensas de la resolución judicial de varias denuncias, en el Estado, el Partido Popular está evidenciando las costuras de este sistema en el caso de acoso en el Ayuntamiento de Móstoles, contraviniendo su propio Código Ético y generando un discurso entre primeros espadas de la formación, incluidas ellas, de absoluto abandono a la denunciante, a la que han dejado en la estacada aparentemente. Por su parte, el PSOE, pese a liderar el marco de la Ley Orgánica 10/2022, enfrenta contradicciones similares por la lentitud en suspender la militancia de cargos en federaciones territoriales tras denuncias internas y críticas de un buen número de afiliadas por las formas de gestionar las denuncias existentes. En ambos casos, la respuesta es reactiva y supeditada a la presión externa, lo que la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género identifica como un factor de riesgo que profundiza la revictimización. La debilidad en esta materia radica en una suerte de endogamia orgánica: órganos de control compuestos por cargos designados por la propia dirección de los partidos. Sin supervisiones independientes y auditorías externas, la igualdad seguirá siendo cosmética. La regeneración ética es incompatible con el uso de la violencia de género como arma política mientras se guarda silencio en el despacho de al lado. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/21/muro-siglas-desigualdad-10965633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 04:58:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El muro de las siglas ante la desigualdad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[desigualdad,Muro,Denuncias,violencia de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El techo ultra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/20/techo-ultra-10960843.html]]></link>
      <description><![CDATA[La irrupción de la extrema derecha, capitalizada fundamentalmente por Vox, en las instituciones del Estado español parece haber encontrado su límite natural. Tras un periodo de ascenso, los datos electorales y las series demoscópicas oficiales reflejan lo que podría parecer un agotamiento del modelo. El espejismo de una marea imparable se disuelve ante la realidad de las urnas y un contexto internacional que ya no soporta sus tesis, o que no lo hace con la misma benevolencia. En las elecciones a las Cortes de Castilla y León, los datos definitivos de la Junta Electoral mostraron un resultado que, si bien puede permitir su entrada en la Junta, quedó significativamente por debajo de las expectativas generadas por su propio aparato de propaganda. La incapacidad para capitalizar el descontento rural de forma masiva y el crecimiento de las opciones del bipartidismo tradicional (PP y PSOE) marcó el inicio de un estancamiento que los trabajos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y del Centro de Estudios Andaluces (Centra) han terminado por certificar. La tendencia es descendente: el votante conservador parece retornar a fórmulas de gestión más previsibles ante la inexistencia de solvencia técnica y por su incomparecencia en los Ejecutivos en los que su peso político les obligaba a estar. Este repliegue doméstico es inseparable del hundimiento de sus referentes externos. El fin de la era de Viktor Orbán en Hungría ha privado a estas formaciones de su principal laboratorio político en Europa y de un aliado estratégico en el Consejo Europeo. La caída del modelo húngaro deja huérfana la narrativa de la alternativa iliberal –modelo que conjuga la legitimidad electoral con la erosión de los valores liberales–, demostrando que el aislamiento internacional termina por asfixiar las economías nacionales. A esto se suma la deriva de Donald Trump en Estados Unidos; su variabilidad estratégica y sus constantes cambios de criterio han convertido lo que antes era un faro ideológico en un factor de inestabilidad que genera rechazo en el electorado moderado. La conclusión es clara: la extrema derecha pierde trascendencia conforme desaparece el factor sorpresa y se evidencian sus carencias. En el Estado español, el electorado empieza a penalizar el ruido innecesario. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/20/techo-ultra-10960843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 05:10:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El techo ultra]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[elecciones,series,CIS,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Confusión en el estrecho de Ormuz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/19/confusion-estrecho-ormuz-10957145.html]]></link>
      <description><![CDATA[Cuando está a punto de cumplirse el segundo mes de la guerra en Oriente Próximo, nadie sabe si el conflicto afronta sus últimos coletazos o si seguirá castigando a la economía mundial durante mucho tiempo. Una guerra de motivaciones claramente energéticas que tiene en el control del Estrecho de Ormuz una madeja -quizá la más importante- tanto para terminar de desenredarla como para enquistarla. Y cuando parecía que íbamos hacia una solución, con la reapertura este viernes de esa lengua de agua por la que transita alrededor del 20% del petróleo y el gas natural licuado que consume el mundo, todo ha vuelto a la casilla de salida. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/19/confusion-estrecho-ormuz-10957145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 04:30:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Confusión en el estrecho de Ormuz]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[confusion,estrecho,ormuz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Extremadura: la agenda capturada por Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/18/extremadura-agenda-capturada-vox-10954078.html]]></link>
      <description><![CDATA[El reciente acuerdo de gobierno entre PP y Vox en Extremadura, que se replicará muy probablemente en las próximas semanas tanto en Aragón como en Castilla y León, supone la apertura de un nuevo ciclo político en el Estado, que tendrá su continuidad en Andalucía, la comunidad más poblada, el 17 de mayo y que enfoca directamente a las elecciones generales. El pacto confirma además que es mucho más lo que une a las derechas españolas que lo que las separa y que confirma además que una parte de la agenda política del conservadurismo tradicional ha sido capturada por la ultraderecha, que sigue marcando los discursos.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/18/extremadura-agenda-capturada-vox-10954078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 05:00:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Extremadura: la agenda capturada por Vox]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Extremadura,ultraderecha,elecciones generales,Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[León XIV, némesis inesperada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/17/leon-xiv-nemesis-inesperada-10949293.html]]></link>
      <description><![CDATA[Donald Trump ha convertido la búsqueda de enemigos en una forma de gobierno, hasta el punto de dinamitar, a golpe de exabrupto, los puentes que tradicionalmente daban estabilidad a la política estadounidense. Agresivo, errático y extemporáneo, entra en conflicto con un tono de auténtica rabieta con los aliados históricos –Europa–, quienes aportan estabilidad económica interna a su país –la Reserva Federal– y, ahora, incluso religiosos –el Vaticano–. Contra su pretensión es un ejercicio de debilidad, una huida dialéctica hacia adelante que erosiona la fiabilidad de su propia Administración como interlocutora. Un país que amenaza con destituir al presidente de la Fed si no “se va a tiempo” y que cuestiona a gobiernos europeos por cualquier matiz disidente proyecta volatilidad donde antes había previsibilidad. La polémica con el papa León XIV es un síntoma extremo de esa deriva. Nunca antes un presidente de Estados Unidos había tildado públicamente al Pontífice de “débil” ante el crimen y “terrible” en política exterior, ni le había afeado que hable de guerra y de Irán “sin saber lo que pasa”. El ataque personal, reforzado en redes con mensajes donde afirma que “no quiere un papa” que critique al presidente de EE.UU. ni que cuestione su estrategia ante Irán, desborda cualquier diferencia clásica entre un gobierno y la Santa Sede. León XIV, que siempre fue disidente de la forma de pensamiento y actuación que representa el presidente estadounidense, se ha convertido en su inesperada némesis. Un rival que no argumenta desde una teología cerrada, sino desde un diagnóstico ético que podría firmar cualquier conciencia laica: denuncia la inmoralidad de la guerra, alerta del deterioro de la democracia y advierte de que, sin fundamentos morales, ésta puede degenerar en tiranía. Sus palabras sobre la necesidad de que el poder se someta a la virtud, la templanza y la rendición de cuentas trascienden el colectivo católico y se sitúan en el terreno universal de los derechos humanos. El Papa encarna hoy un discurso cívico en torno a estos principios mientras el presidente del país que, junto a la Francia revolucionaria, los estableció pretende desmontarlos a capricho. Habrá que medir cuánto daño hará esta espiral de polémicas a la credibilidad de un país que necesita aliados, reglas y autoridad moral. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/17/leon-xiv-nemesis-inesperada-10949293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 05:01:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[León XIV, némesis inesperada]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[León,Papa,Guerra,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La UE ante su catarsis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/16/ue-catarsis-10944896.html]]></link>
      <description><![CDATA[La derrota de Viktor Orbán en Hungría ha sido abiertamente celebrada en las instituciones europeas como una victoria de la democracia frente al populismo autoritario. Una catarsis del modelo democrático y colaborativo enfocado a los derechos y el bienestar que representa el proyecto colectivo y la constatación tranquilizadora de que aún hay espacio para vencer a la manipulación que crea estados de opinión. No obstante, no debería quedarse ahí y esta derrota del populismo debería abrir una ventana de oportunidad que la Unión Europea (UE) no puede desaprovechar. Frenar a un líder que vació el Estado de derecho y se alineó con Moscú y con los movimientos más reaccionarios no solo alivia, sino que debe mover a revisar los mecanismos que permitieron ese deterioro desde dentro.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/16/ue-catarsis-10944896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 05:00:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La UE ante su catarsis]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[UE,populismos,financiación,Política]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Beneficios de la inclusión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/15/beneficios-inclusion-10940894.html]]></link>
      <description><![CDATA[El Consejo de Ministros aprobó ayer la regularización extraordinaria de cientos de miles de inmigrantes en situación irregular, incorporando mecanismos para facilitar el procedimiento pero también para cubrir el flanco del relato de la extrema derecha que vincula al colectivo con inseguridad. Más allá de otros criterios –en demasiadas ocasiones marcados por conveniencia política–, la realidad de la presencia prolongada de estas personas en el Estado exige su gestión. Son personas que viven y trabajan aquí, contribuyendo a la economía, atrapadas en un limbo jurídico que limita sus derechos y merma su horizonte de integración. Regularizar no es un proceso de llamada, como denuncia la oposición en el Estado, sino reconocer que la exclusión prolongada genera más problemas sociales, políticos y de convivencia que la inclusión ordenada. Los discursos que criminalizan la medida asociándola a una mayor inseguridad son no sólo éticamente reprobables sino empíricamente falsos. La inseguridad real nace de las bolsas de exclusión: personas condenadas a la economía sumergida, sin contrato ni protección, más vulnerable tanto a ser víctima del delito como a quedar atrapada en él por pura supervivencia. Integrar con derechos y obligaciones es, de hecho, una política de seguridad: quien puede denunciar, acceder a un empleo regulado y ser reconocido como parte de la comunidad tiene menos incentivos y menos riesgo de quedar al margen de la ley. Otra ficción es el discurso sobre un agujero en las cuentas públicas. La evidencia disponible muestra que las personas migrantes aportan al PIB y a la recaudación más de lo que consumen en servicios, especialmente en un país envejecido y con baja natalidad que necesita trabajadores para sostener pensiones, sanidad y cuidados. En ese sentido, la regularización permite sacar a la luz una contribución económica y social que ya existe, dejando atrás la hipocresía de mirar hacia otro lado mientras se aprovecha su trabajo. No es más seguro, más barato ni más ético mantener una población invisible, sin papeles y sin horizonte, alimentando relatos xenófobos que convierten en chivo expiatorio de cada malestar a quienes sostienen sectores enteros de la economía. Una regularización con garantías y controles es un ejercicio de realismo democrático. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/15/beneficios-inclusion-10940894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 05:04:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Beneficios de la inclusión]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Economía,Política,inmigrantes,Consejo de Ministros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las urnas frenan al populismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/14/urnas-frenan-populismo-10935946.html]]></link>
      <description><![CDATA[Tras 16 años en el poder, Viktor Orbán ha encontrado su límite más firme: las urnas. En solo dos años desde que rompió con él, Péter Magyar ha logrado una victoria arrolladora que deberá revertir el sistema de control de las instituciones y el vaciamiento del Estado de derecho. Este resultado demuestra que al populismo autoritario se le puede frenar con democracia, transparencia y acceso a información veraz por parte de la ciudadanía, lo que habla también del peligro del control mediático y de las redes por perfiles autocráticos. Orbán ejerció ese dominio sistemáticamente tras irrumpir amparándose en el propio sufragio. La captura de medios es el primer paso hacia la desinformación masiva y la posterior concentración de poder sin contrapesos.]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/14/urnas-frenan-populismo-10935946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 04:54:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las urnas frenan al populismo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[democracia,Hungría,transparencia,Estado de Derecho]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un tren que no llega]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/13/tren-llega-10931599.html]]></link>
      <description><![CDATA[En 2026 se cumplen 20 años desde el inicio de las obras de la Y vasca, el proyecto de alta velocidad ferroviaria llamado a transformar la movilidad y reforzar la posición de Euskadi en el eje europeo. Dos décadas después, el balance es frustrante. El proyecto del tren de alta velocidad tanto en la CAV como en Nafarroa, así como su mutuo enlace, sigue lejos de completarse y, lo que resulta más preocupante, carece aún de un horizonte claro para su finalización y puesta en marcha. El estado actual de las obras evidencia esa realidad. Persisten tramos sin concluir entre Araba y Gipuzkoa, así como en Bizkaia y en Nafarroa, mientras el denominado nudo de Bergara, pieza clave para articular las tres ramas del trazado, continúa sin resolverse definitivamente. A ello se suma la incertidumbre sobre la conexión internacional hacia Francia o el lento avance del enlace hacia Madrid por Burgos. La indefinición en torno a decisiones clave ha terminado por instalar una incertidumbre estructural que condiciona tanto los plazos como la credibilidad del proyecto. El ejemplo más evidente es la falta de resolución sobre el punto de conexión entre la Y vasca y el corredor navarro. La disyuntiva entre Ezkio-Itsaso y Vitoria no es una cuestión menor ni meramente técnica. De ella dependen los costes finales, los tiempos de ejecución y, sobre todo, la configuración futura del sistema ferroviario de alta velocidad en el conjunto del territorio. Esta misma semana, el Ministerio de Transportes, a través de su secretario de Estado, José Antonio Santano, ha vuelto a posponer cualquier definición, escudándose en la necesidad de completar estudios geotécnicos. Un argumento que, si bien puede tener fundamento técnico, no logra disipar la sensación de dilación permanente. De hecho, el compromiso de adoptar una decisión en 2025 ya ha sido superado, trasladando ahora el horizonte a algún momento indeterminado de este 2026. Tampoco contribuyen a despejar las dudas las previsiones temporales ofrecidas recientemente por el ministro Óscar Puente, quien situaba en “tres o cuatro” años la finalización de las obras. La puesta en servicio, con todo lo que implica en términos de pruebas, homologaciones y operatividad, seguiría siendo una incógnita. El resultado de esta acumulación de retrasos, decisiones pendientes y calendarios imprecisos es un proyecto que ha ido perdiendo capacidad de generar confianza. Lo que en su día fue presentado como un vector de modernización y competitividad se percibe hoy, en amplios sectores de la sociedad, como una obra interminable, atrapada en una lógica de aplazamientos sucesivos. ]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.deia.eus/editorial/2026/04/13/tren-llega-10931599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2026 05:39:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un tren que no llega]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[obras,alta velocidad,AVE,Euskadi]]></media:keywords>
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