Tribuna abierta

Neandertales, tan lejos y tan cerca

06.03.2021 | 00:24
Neandertales, tan lejos y tan cerca

Ursula von der Leyen y el resto de dirigentes de la Unión Europea se juegan su prestigio con el proceso de vacunación contra el covid-19. El retraso general en la inmunización ha cargado aún más la fatiga emocional de la población. Da pena y vergüenza ajena el intento de convertir el control parlamentario en un lodazal donde lo único que importa es menoscabar la confianza en la gestión de la salud pública

HACE unos días abrí la edición digital de un medio de comunicación y me sorprendió un titular destacado con gran despliegue en la portada: "Los neandertales hablaban igual que nosotros". Noticias frescas. Se venden helados.

Yo creía que tal hecho resultaba evidente, a tenor de la percepción generalizada de casos conocidos de neandertales poco evolucionados que en nuestros días vemos por las calles. Y con más razón, si cabe, al comprobar que la noticia en cuestión iba acompañada de una foto de la actriz Victoria Abril. Pero no. Para mi sorpresa, eran dos noticias diferentes y no la constatación de la evidencia.

Una de las reseñas hacía mención a estudios paleontológicos y la otra era una crónica del papanatismo humano, una característica más primitiva aún que la desaparición de los últimos homínidos y muy anterior a la irrupción del homo sapiens.

Pues bien, un equipo internacional de investigadores ha publicado en la revista Nature Ecology and Evolution un estudio que concluye que los neandertales tenían las mismas capacidades auditivas relacionadas con el lenguaje que nuestra especie, lo que supone la primera prueba paleontológica sólida de que poseían un sistema de comunicación tan complejo y eficiente como el habla humana moderna.

Para llegar a esta conclusión, estudiaron cinco ejemplares de neandertales de yacimientos de Croacia (datados hace 120.000 años), Francia e Israel (alrededor de 60.000 años) y otros nueve individuos más antiguos (unos 450.000 años) procedentes de la sima de los huesos, en Atapuerca (Burgos).

Los expertos consiguieron recrear un modelo tridimensional de las cavidades del oído externo y medio de los neandertales y en él aplicaron un sistema biofísico utilizado en las técnicas de las telecomunicaciones para calcular los parámetros auditivos de los individuos en cuestión. El resultado fue que los neandertales escuchaban exactamente en el mismo rango de frecuencias –ancho de banda– que nosotros. El ancho de banda está íntimamente relacionado con la existencia de una comunicación oral compleja.

Esta nueva evidencia científica, la capacidad del habla, vuelve a echar por tierra la imagen primitiva, hosca, ruda y retrasada que se había creado en torno a esta especie, pues los neandertales tuvieron comportamientos humanos muy complejos tales como el cuidado de los enfermos, el enterramiento de los muertos, la utilización de adornos, la creación de arte rupestre y, no lo olvidemos, de algo tan importante como que les gustaba alimentarse con marisco. Homínidos sí pero tontos no.

Ursula von der Leyen y el resto de dirigentes de la Unión Europea se juegan su prestigio con el proceso de vacunación contra el covid-19. Según cifras de Our World in Data, al 26 de febrero Europa había administrado solo 6,8 dosis de vacunas por cada 100 personas. En contraste, el Reino Unido había administrado 29 por cada 100 personas y Estados Unidos, 20,6.

Estos datos, que demuestran un considerable retraso en la estrategia de inmunización en el viejo continente, se producen a pesar de que la Unión Europea había cerrado acuerdos el año pasado con seis fabricantes de vacunas –BioNTech/Pfizer, Moderna, AstraZeneca, CureVac, Johnson & Johnson y Sanofi-GSK–, asegurando la adquisición de más de 2.000 millones de dosis, cantidad suficiente para ser aplicadas en los 450 millones de habitantes de los 27 países miembros.

Sin embargo, pese a que los contratos de la Unión Europea con las corporaciones farmacéuticas fueron rápidos y ambiciosos, las cláusulas –confidenciales– de suministros y acopio de dosis no tuvieron el cumplimiento debido y deseado. La propia presidenta de la Comisión Europea ha reconocido que la UE "llegó tarde" a la hora de autorizar el uso de ciertas vacunas y que "éramos demasiado optimistas en lo que respecta a la producción masiva y quizás demasiado confiados en que lo que pedimos se entregaría a tiempo".

A esto hay que añadir los "problemas logísticos" esgrimidos por las empresas farmacéuticas en la producción de vacunas, el desvío y venta a terceros países de estocajes producidos a precios tres y cuatro veces superiores a los acordados con la Unión Europea . Por no hablar de la falta de claridad y las dudas alimentadas en relación a la administración de dosis de determinadas marcas –AstraZeneca– que ha generado en diversos países la no utilización de numerosas vacunas por la propia indefinición de las decisiones gubernamentales en relación al universo al que dirigirlas.

Tal descoordinación y falta de previsión está llevando, en tanto en cuanto las dosis prometidas no llegan, a que varios países de la Unión Europea (Dinamarca, Austria€) se estén planteando romper con el compromiso de gestión unificada para buscarse la vida en el mercado de compra de medicamentos. De prosperar tal iniciativa, reviviremos la ley de la selva en la que el mejor postor situado en el zoco se lleva la demanda existente. Un caos que ya conocimos en el origen de la pandemia cuando aviones cargados de mascarillas y respiradores se subastaban en origen –China– a pesar de que inicialmente ya tuvieran un destinatario contractual cierto.

Insisto, las autoridades europeas se la juegan. O se consigue poner en orden y agilizar la llegada de millones de dosis de vacunas en el próximo mes –incluidas las nuevas que aún no han contado con el plácet de la Agencia Europea del Medicamento– o su virtualidad como alianza supraestatal puede quedar gravemente dañada.

El retraso general en las tareas de vacunación padecido en el conjunto europeo ha cargado aún más la fatiga emocional de nuestra población. Una colectividad que solo quiere que "esta pesadilla de pandemia pase cuanto antes". La consternación general crece con el paso del tiempo y se agita cada vez que se observan comportamientos incívicos e insolidarios, como los casos que se conocen de personas que valiéndose de su posición, se han beneficiado indebidamente de una vacunación.

Especialmente tóxicos son los bulos que se propagan por los medios virtuales desatendiendo el mínimo sentido de la prudencia y responsabilidad. Llama la atención que reconocidos periodistas, con años de profesión a cuestas, se permitan propagar en la red social del pajarito mensajes tan venenosos como el siguiente: "Hoy me han dicho que ya se han dejado caducar dosis de vacunas en Euskadi". Tal fakenews –las vacunas aplicadas de Pzifer caducan a los seis meses– , sustentada en una fuente de información tan anónima como "me han dicho", solo puede tener una intencionalidad: alimentar la crispación y el enfado de la gente contra los poderes públicos.

Esa motivación de utilizar la preocupación de las personas, no para intentar solucionar sus problemas, sino para debilitar la solidez de los poderes públicos, es sobradamente conocida en Euskadi.

Apesadumbra ya escuchar los soliloquios que semanalmente dedican las parlamentarias Ubera y Garrido (EH Bildu y PP respectivamente) para desacreditar la acción del departamento vasco de salud, a quien, sin dar respiro, acusan de "improvisación", de "falta de planificación" y de sostener una "gestión irregular y opaca" que "pone en riesgo la vida de las personas". Parece mentira la frivolidad con la que una representación parlamentaria trata de sacar tajada política de una situación de alerta sanitaria como la que nos afecta, presentando la estrategia de vacunación como si fuera una carrera en la que lo importante es correr y no atender adecuadamente y con eficacia los protocolos de administración de los medicamentos.

Exaspera, y mucho, la crítica sin cualificación ni matiz que solo pretende la descalificación. Sin atender a las razones objetivas que se dan, aquí, en Euskadi, y en toda Europa, como se está comprobando objetivamente. Da pena y vergüenza ajena el intento de convertir el control parlamentario en un lodazal en el que lo único que importa es menoscabar la confianza de la ciudadanía en quienes se esfuerzan por gestionar la salud pública. Agitar la demagogia para crispar y desorientar a la gente.

Vista la experiencia de los discursos que algunas representantes hacen en sede parlamentaria puedo creer que la tesis que afirma que los neandertales hablaban como nosotros es real. Seguro que sí. Las evidencias científicas descubiertas lo atestiguan y la longitud de onda de muchas de las cosas que escuchamos hoy también parecen salidas de las cavernas. Además, el canibalismo, aunque sea en el ámbito político, no se ha extinguido. Neandertales, tan lejos y tan cerca.

* Miembro del EBB de EAJ-PNV