Tribuna abierta

Si se duermen, si nos dormimos

26.01.2020 | 09:30

SE refería a la actitud política de eso que antes se llamaba izquierda aber-tzale y ahora izquierda independentista. "Aberri zale" es muy sabiniano y para hacer una oferta distinta es necesario matar al padre. Empezaron con el nombre Euzkadi e irán poco a poco con el resto.

Tengo un recuerdo terrible de una noche madrileña de noviembre de 1989, cuando nos avisaron de que teníamos que cambiar de hotel urgentemente. Dos encapuchados habían asesinado en el restaurante Basque del Hotel Alcalá de Madrid al diputado electo de Herri Batasuna Josu Muguruza, de 31 años, redactor jefe de Egin, y herido gravemente al diputado Iñaki Esnaola once horas antes de la sesión constitutiva de la tercera legislatura de las Cortes. Jon Idigoras salvó la vida porque Ricardo Sáenz de Ynestrillas no pudo disparar al tener agotada la munición del arma con la que había asesinado a Muguruza. Poco después del atentado, se realizó una pintada con el siguiente texto: "Hoy se ha hecho justicia". Y una treintena de jóvenes se agolparon en las inmediaciones de la entrada para cantar el Cara al Sol y dar gritos de "Esto es zona nacional". El mismo Ricardo Sáenz de Ynestrillas, uno de los autores del crimen, dirigente ultra, había contemplado el asesinato de su padre, un comandante militar, en el portal de su casa por parte de ETA. La Mesa del Congreso no suspendió la sesión y no se guardó un minuto de silencio. Fueron días muy duros.

Mertxe Aizpurua, portavoz de Bildu en el Congreso, podía haber recordado este hecho. Lo hizo de soslayo, sacando conclusiones y poniendo en contexto aquellos años de plomo donde ETA mató a Casas, Broseta, Jiménez Becerril, Lluch, asimismo parlamentarios. Podía haber reconocido el error de no haberse hecho presentes como fuerza política en aquel hemiciclo desde 1977 y podía haberse dolido por el daño causado por una fuerza que apoyó aquella orgía de sangre y dolor. Se le habría agradecido haber hecho planteamientos más medidos. No lo hizo. Nunca lo hacen. Carecen de empatía hacia los demás. Estuvo en su derecho. Y aunque el hijo de Adolfo Suárez le diese la espalda en gesto botarate que su padre habría censurado por estúpido, y a que otros le tacharan de asesina (nada nuevo en ese foro), perdieron una oportunidad de oro para ir normalizando su presencia en el Congreso de manera más inteligente ahora que han descubierto que existe y que sus escaños tienen juego.

De lo dicho por la diputada, a manera de carta de presentación de su fuerza, resaltó el hecho de que en Bildu milite Carlos Garaikoetxea, quien fuera negociador del Estatuto de Gernika y presidente del Gobierno vasco. Es verdad, pero mentía en la adscripción de un Garaikoetxea que en 1979 era presidente del EBB del PNV, presidente del Consejo General Vasco y en las antípodas de lo que hacía y decía HB, la antecesora de Sortu, a cuenta de aquella negociación estatutaria. Y no se trata de cargar las tintas sobre la postura hoy de un Garaikoetxea muy crítico con la dirección de Bildu que se quiere tragar al partido que fundó. "!Caramba! -me dije-, aquí ya vale todo. Aquí no solo quieren blanquear su historia sino también reescribirla".

Y es que la cosa está clara y lo vamos a ver en este año electoral. Los indepes frente a los estatutistas, la izquierda progresista frente a "la derecha neoliberal vasca". De manual. Para abrir boca, una huelga general política, no sindical, y montada contra Urkullu y el PNV por puro odio ideológico. Una huelga promovida por el brazo sindical de Sortu, ELA, contra "la derecha vasca neoliberal". Saben que nombrar así las cosas refuerza el relato, aunque todo sea una patraña que utiliza todo tipo de bisutería argumental para defender lo indefendible a sabiendas de que sin piquetes cosecharán un gran fracaso salvo en las audiencias cautivas. El Gobierno vasco le ha ganado la batalla a este tipo de sindicación frentista que en ciertos sectores están tan desprestigiados que no creo que hagan daño al ejecutivo, sino a la gente normal. Pensiones logradas en negociación con Montoro, salario mínimo, RGI, derogación de la reforma laboral... lo están consiguiendo los partidos políticos y en concreto el PNV sin necesidad de la movilización de los sindicatos que hasta se quieren cargar la unidad de los pensionistas de los lunes. No es que no quieran, es que no pueden. Se han atrincherado en el confort de las cuotas sindicales de los funcionarios y a estar contra todo sin tener ascendencia relevante en el mundo obrero; nunca atendieron a los miles de parados, nunca propiciaron la creación de empleo, siempre se apoyaron en los de la nómina fija, mientras el PNV con su transversalidad apoya a un gobierno que se tilda de "coalición progresista", sabiendo además que para conseguir desarrollar todo el Estatuto de Gernika es fundamental un clima de calma y baja crispación política; que para la bronca, como hacen ellos, está la caverna en un lado y ellos con la pancarta en el otro.

Sortu sigue sin hacer su perestroika, aunque solo haría falta que dejen de mirarse al ombligo. Cuando se escucha lo que dicen, se concluye que siguen sumergidos en el pasado, cultivando con deleite el huerto familiar y apegados a viejos dogmas que han sido embellecidos con nuevas palabras y aparentes nuevas caras, sin contenido. Ha habido, en el fondo, una especie de reciclaje del dogmatismo. Ese dogmatismo ligado al mesianismo que pareciera incapaz de trascender el marco estrecho de una izquierda fosilizada de su zona de influencia. Se es dogmático porque no se consulta la vida. Una vida, por cierto, en ellos bastante burguesa y llena de peticiones. Se es mesiánico porque se quiere sustituir en forma voluntarista el trabajo paciente y organizado que debe efectuar toda fuerza que se propone dirigir. Se es, al tiempo, sectario porque la política que guía no es la de Euzkadi sino la del reducido círculo endogámico que se frecuenta.

Si este tipo de izquierda no va más allá del esquema; si definitivamente no asume a Euzkadi como es, que no es ni Cuba, ni Nicaragua, ni Venezuela; nos consumiremos en un debate estéril que a la postre terminará por remachar su aislamiento. Y lo digo porque este año Sortu (Bildu no existe más que nominalmente) tiene la oportunidad de hacer una política enana o una política con mayúsculas. Así de simple. Si se echa por el atajo del desprecio a otros factores, si se apega a la arrogancia, si hace denuncias generales sin base, si sólo cultiva el antidogmatismo a niveles retóricos, si hace del sectarismo un comportamiento cotidiano como estamos viendo y si además lo hacen tan burdamente como ahora, se verá que otros toman el liderazgo de su espacio que el país ofrece. Si por el contrario toma con audacia la conducción de sectores nacionales vascos con la grandeza de la humildad y la frescura auténtica de un planteamiento renovado que pase por un reconocimiento inequívoco de su criminal pasado, no habrá fuerza que les detenga al hallar salidas y capturar del futuro. Es a eso a lo que se refería Arzalluz cuando nos decía aquello de "si se duermen, si nos dormimos".

Su estrategia será sustituir en todo a EAJ-PNV, un partido de 125 años de adscripción social cristiana, social demócrata para algunos, que opera dentro de la lógica de la economía de mercado y de la iniciativa privada con límites éticos y sociales a ese capitalismo que nos atribuyen y con mecanismos de solidaridad social pioneros y muy prácticos de lucha contra las desigualdades sociales que se plasman en un presupuesto donde el gasto social ocupa el 78% de su acción.

Lo de ellos es arroz con pollo sin arroz y sin pollo, el Che Guevara, Ángela Davis, y líderes así, enunciados como referencia por Oscar Matute en la investidura. Solo llevarían a este país a la miseria, a cultivar berzas y a matar su alma. Entiendo que quien no ha sido demócrata en el pasado no pueda convertirse de la noche a la mañana, pero no estaría nada mal que hicieran un mínimo esfuerzo.