Editorial

Compromiso, liderazgo, arraigo

La opa para la compra de Euskaltel por parte de MásMóvil deberá dar lugar a una firma vasca líder en el sector de las telecomunicaciones, aunque la operación también tiene riesgos

30.03.2021 | 00:49

LA oferta pública de adquisición de acciones (opa) anunciada la tarde del domingo por MásMóvil para la absorción del 100% de las acciones de Euskaltel ha revolucionado el mercado de las telecomunicaciones –no solo en Euskadi, origen de ambas compañías y donde tienen su sede social– y, más allá de polémicas de puro interés político, supone una operación que, si se cumplen determinados compromisos, puede colocar a la nueva firma vasca en una posición de liderazgo tecnológico. Aunque también tiene sus riesgos. Es obvio que un proceso de estas características y magnitud no se improvisa. Si finalmente se lleva a cabo la opa amistosa y ya pactada por los grandes accionistas –aunque debe contar aún con la aceptación de al menos el 75% más una acción del capital y recibir las autorizaciones regulatorias y de competencia necesarias–, el grupo resultante tendría cerca de 14 millones de líneas, unos ingresos de 2.700 millones de euros, 26 millones de hogares conectados con fibra y más de 1.500 empleados, este último sin duda el punto más frágil de la operación a futuro. Un gigante tecnológico –porque cuenta con capacidad para ello– que podría liderar sin complejos el competitivo mercado de las telecomunicaciones en el Estado. Un sector que, hoy por hoy, precisa de músculo financiero, inversión tecnológica y capacitación técnica y humana para afrontar los grandes retos que demanda una sociedad avanzada en el siglo XXI, en especial la digitalización y el desarrollo e implantación de servicios 5G. La unión de MásMóvil y Euskaltel, dos compañías punteras y complementarias en sus fortalezas, puede, en este contexto, alumbrar un proyecto competitivo que lidere el mercado y el sector y que debería redundar en ventajas para los consumidores y usuarios. La operación, por otra parte, presenta también algunos puntos críticos que deben despejarse. En especial, la obligación de mantenimiento de la marca histórica Euskaltel –un referente durante décadas en muchos campos en Euskadi–, así como de su sede fiscal, social y de toma de decisiones en el País Vasco y, como punto especialmente crítico, de permanencia del empleo, aspectos a los que MásMóvil se comprometió ayer mismo. En todo caso, será necesaria la oportuna vigilancia de los distintos agentes implicados y las administraciones para su cumplimiento.