El sacacorchos

La llegada del Día D

02.05.2020 | 00:15
La llegada del Día D

BASTA con echar un vistazo al mapa del calendario para comprobar que es el momento del Día D, un tiempo para evocar las trepidantes horas de Normandía. No en vano, ayer fue el Día del Trabajador, hoy el Día de las Puertas Abiertas (ya se sabe, estaban cerradas a cal y canto las calles y hoy se abren de par en par para que podemos vestirnos de atletas o de paseantes y nos dé la luz natural y el aire en la cara...) y mañana será el Día de la Madre. Malo será que no celebremos este momento del desembarco. Para la victoria en la guerra (perdón por el uso del recurso bélico de estos días, un punto desafortunado...) falta aún un largo trecho pero no es mal momento para detenerse en las celebraciones.

Han de ser puntuales, claro. Porque numerosos puestos de trabajo se balancean en el alambre cuando no se han precipitado ya por el barranco; porque en verdad las puertas no están abiertas del todo sino a duras penas entornadas; porque algunas madres no recibirán hoy flores y, lo que peor, muchos hijos e hijas habrán perdido una madre a la que recibir.

Es evidente que el sol del que les hablo no calienta al gusto de todos. Costará que volvamos a celebrarlo como solíamos, pero volveremos. Podemos mirar el ejemplo del fútbol. Con la final de Copa soñada entre Athletic y Real Sociedad en el alero, con la Liga en un impás y un siesnoés. Con dudas y más dudas, los jugadores vuelven a entrenar en la semana entrante. También nosotros, común de los mortales, podemos estirar los músculos y entrenar a ser felices.

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