El bombín roto

El salto de altura

20.05.2021 | 01:07
El salto de altura

EN los Juegos Olímpicos de México, aquellos donde nació el Black power, un blanco, también norteamericano, encabezó la revolución. Dick Fosbury acometió el listón del salto de altura con una extraña carrera curva y al llegar al punto de encuentro saltó de espaldas, como había ensayado con su entrenador en el instituto. Ahí cambió la historia, esa fue la mecha. Con esa idea, la de ejercitarse en los orígenes para llegar a la cumbre, han trabajado miles de deportistas en medio mundo. Acostumbra a ser una lucha a oscuras, en las tinieblas de la soledad, forjándose cada cual al ritmo que puede o quedándose en el camino tantos y tantos.

Ahora, cuando el Bilbao Athletic, la penúltima plataforma, se encuentra solo a un metro bajo el cielo de su techo, la vieja Segunda que hoy llamamos Liga SmartBank, conviene recordar a tantos como han hecho posible acercarse al listón con garantías como a quienes se quedaron por el camino. Agradecerles el esfuerzo. El Bilbao Athletic es el equipo donde se aviva el fuego de la esperanza, el mástil desde el que ya se otea la isla de los sueños para tanta y tanta juventud de cantera: jugar en el Athletic. Es más, los cánones clásicos nos recuerdan que el ascenso no está entre sus objetivos. El reto es nutrir al gran Orinoco rojiblanco, surtir de jugadores al primer equipo. Con esa vocación nació.

¿Es la cantera el antídoto de la cartera? ¿Ganar a cualquier precio es compatible con una buena formación? ¿A qué edad el joven debe estar preparado para jugar en el primer equipo? ¿Los padres benefician o perjudican el proceso de formación? ¿Los representantes son necesarios? ¿Dónde están las claves para la evolución del jugador, dónde y cuándo se oye el ¡clic! que nos anuncia la llegada de uno más? Todas esas preguntas y otras más flotan en el aire. Dejémoslas en suspenso mientras esperamos el ascenso.

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