Tenemos los suelos llenos de placas de muertos. A algunos no les gustan unos; a otros, esos otros. Todos igualmente muertos. La muerte iguala a todos, sea de derechas, centro, izquierda, incluso a los fascistas y nazis. Lo único que les diferencia es la memoria de los vivos. Todo sigue igual, incluso el ADN de los muertos, que cambia la memoria de los vivos. Escribir notas sobre un papel pautado, supongo que es la forma de expresar los sentimientos de un músico, aunque me sea difícil de entender, sentir amor por el lado izquierdo en un abrazo. Es un lamento como el sonido de las ballenas en el agua. Pisar esas placas es dejarse oír de la música, como dejarse amar. Favorece los sentimientos de la tristeza de la muerte violenta.
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