Opinión

En Nafarroa desde 1891... y aun antes

22.01.2020 | 06:23

aBRIMOS la puerta de 2020 con sucesos novedosos en el ámbito de la política estatal y en Nafarroa con la irrupción del portavoz de Navarra Suma, quien calcula humillado el honor navarro por las negociadas transferencias de tráfico, que considera una intrusión de EAJ-PNV. Esparza necesita recurrir como mínimo, pero de forma urgente, a Wikipedia para aclararse en Historia, no solo de la de su partido, UPN, 1979, que reclamó en su día esas transferencias, sino de Nafarroa en general. Le ayudaría a relajar su mal humor... o acrecentarlo, no sé qué pensar.

En Nafarroa, como en los otros territorios vascos, hay dos partidos que arrancan, uno a principios del siglo XIX, el carlismo, y otro, fundado por Arana Goiri, 31 julio de 1891, el Partido Nacionalista Vasco, ambos con derivaciones posteriores. El nacionalismo vasco heredó atributos del carlismo, entre ellos, el foralismo y la religiosidad inherentes al orden ético de convivencia personal y comunal de nuestras generaciones antecedentes.

Tras la derrota de dos guerras y asonadas continuas en el siglo XIX, en la que fuimos juntos los pueblos vascos, se sufre una inestabilidad económica, social y política, además de emigración, y tocaba revisión de lo que éramos como pueblo para maniobrar hacia el futuro: revitalizar nuestra denostada lengua, promover literatura, danzas y música, pintura y escultura, ventilar costumbres sociales y políticas, implantar bibliotecas, museos y universidades, apartando el menosprecio con que eran tratadas por un Estado derivado a centralista peninsular tras las pérdidas imperiales de América, Filipinas y África.

Desde 1891, con las dificultades habidas en este casi siglo y medio de transcurrir vital, ser vasco se ha convertido en una cuestión de honor. Un nombre nuevo bautizó al viejo país renacido de sus cenizas; una bandera, la ikurriña, nos simboliza de modo global; y el manejo de una organización política compleja pero democrática, para conseguir la restauración nacional, EAJ-PNV, que no está solo en la encomienda, como en todas las cosas humanas. Pero el señor Esparza le tiene inquina.

En Nafarroa hubo un preámbulo histórico formidable: surgen hombres como Pablo Jaurrieta y su Manifiesto de Montejurra, la creación de la Asociación Euskara, 1878, escritores como Iturralde y Suit, Navarro Villoslada, Oloriz, escritores y políticos como Arturo Campion, un lujo para cualquier pueblo; Daniel Irujo Urra, abogado de Arana Goiri, cuya defensa es un retrato del nacionalismo del siglo XIX, logrando la absolución del preso, lo cual apreciamos, con políticos en la cárcel, que no fue asunto fácil; Estanislao Aran-tzazi que, aparte de sus trabajos pro el euskera, de su visión de los territorios vascos en unidad, dijo aquello que removió el sedimento carlista y fue caldo de cultivo del nacionalismo: "Dios y Fueros sin rey". Arana lo afirmó en euskera: "Jaungoikoa eta lege zarra".

En Tafalla, por ejemplo, tenemos a los hermanos Doxandabaratz. De raigambre carlista, militan en EAJ-PNV, fundan una Eusko Etxea, cuelgan la bandera de Nabarra, diseñada por los euskalerriakos Campion, Altadil y Oloriz, el 3 diciembre 1923, día de Francisco Xabier, en el balcón del Ayuntamiento del que era Santiago concejal. Consecuencia: estreno de exilio. Jesús fue nombrado, en tiempos difíciles para el país y el partido, 1933, primer presidente navarro del EBB, órgano rector de EAJ-PNV.

El 17 julio de 1936, los Doxandabaratz recalaron en Iruñea, presenciando aterrados el desfile de las fuerzas armadas de Mola en la plaza del Castillo. Sabiendo las consecuencias que podría acarrearles, salieron en un autobús a Francia. Santiago permaneció exiliado años en Venezuela, donde tuvo que remontar su vida y la de su familia y hacer frente al auto del Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Navarra, acusado de ser afiliado al PNV, fundador y dirigente del Centro Euzko-Echea de Tafalla... por ese tiempo se prohibía decir "agur" en Lizarra, se fusilaba y encarcelaba. Tomada Nafarroa el 17 de julio, se van contabilizando más de tres mil muertos.

Conocí a Santiago Doxandabaratz en su casa de Tafalla, que le fue devuelta y le permitió regresar de su exilio. Rememoramos vivencias del Centro Vasco de Caracas, con nostalgia, humor y amor, y luego me llevó hasta un cuadro que coronaba el vestíbulo. Después de un minuto de silencio por la muerte siempre recordada de Fortunato Agirre, alcalde de Lizarra, fusilado por su adhesión a EAJ-PNV, me señaló el tique de bus estropeado por permanecer años en el bolsillo de su traje de exilio, de Tafalla a Francia y Venezuela, que indicaba el día y la hora de su marcha del país que amaba, para el que quería no tan solo transferencias de tráfico, que las teníamos y Franco las quitó, sino recuperación de lengua y cultura. De identidad. Valores consustanciales a la dignidad y derechos humanos.

De acuerdo con lo que el navarro Manuel Irujo, líder de EAJ-PNV, dejó como testamento político suyo y de aquellos hombres y mujeres que marcaron historia con su buen hacer, renuncia de sus intereses, generosidad de sus vidas, control inteligente de sus emociones y claridad de propósitos y que tiene mucho que ver con una afirmación de Francisco Xabier, el santo navarro cuyo castillo fue incendiado por tropas conquistadoras y cuyos hermanos lucharon en Amaiur por la independencia de Nabarra: "... Declaro y afirmo que soy nabarro de nacimiento y corazón, por lo tanto, vasco. Como los alaveses, bizkainos, gipuzkoanos, laburtanos y zuberitarros... que mi patria chica es Nabarra, llamada antiguamente Vasconia, uno de los estados libres de Euskadi...".
* Bibliotecaria y escritora

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