Ciencia básica, la llave en la cerradura de la puerta al futuro

UN CIENTÍFICO BUSCA ANTE TODO EL CONOCIMIENTO Y EL SABER CON LA APLICACIÓN PRÁCTICA COMO COLOFÓN, QUE CON FRECUENCIA NI ÉL MISMO DESARROLLA NI ATISBA CUÁNDO SE PRODUCIRÁ

NEKANE LAUZIRIKA | 20.09.2021

A una gran mayoría de los ciudadanos, los descubrimientos que los investigadores/as en ciencias básicas presentan como grandes avances nos cuesta percibirlos en su trascendencia y con harta frecuencia los vemos como algo lejano, cuando no con un alto grado de indiferencia, como cosa de científicos un tanto absortos en su propio mundo. Solo cuando años o incluso décadas más tarde alguien pone en valor con alguna aplicación práctica aquel hallazgo científico arrinconado, los ciudadanos miramos hacia atrás y catalogamos el descubrimiento de gran avance de la ciencia.

Lo comentaba muy gráficamente y con plena actualidad Óscar Marín, director del Centro de Trastornos del Neurodesarrollo en King's College London (Reino Unido) y secretario del jurado que ha elegido los premiados en Biología y Biomedicina en la XIII edición de premios Fronteras del Conocimiento de la Fundacion BBVA, "pensemos en quienes hace 20 o 30 años trabajaban en la biología del ARN; ni ellos mismos eran entonces conscientes de que darían con la clave de una nueva generación de vacunas como las que se han desarrollado ahora contra el Covid 19".

Receptores moleculares de nuestro dolor

Lo explicaba para justificar por qué David Julius y Ardem Patapoutian habían recibido el premio Fronteras en Biología y Biomedicina por su trabajo de identificación de los receptores moleculares que permiten percibir la temperatura, el dolor y la presión. A la mayoría nos suena muy bien que se descubran cosas y se amplíe el conocimiento, pero quienes no se queden indiferentes ante la noticia se preguntarán ¿y con esto qué hacemos? Tal vez, si se dijera que estos receptores moleculares pueden ser claves para gestionar el dolor crónico, controlar la presión arterial, atajar la osteoporosis o combatir la malaria... entonces sí, el ciudadano lo entendería mejor. Pero los trascendentales descubrimientos en Genética de Gregor Mendel dormitaron en los anaqueles de la biblioteca de la Royal Society desde 1865 hasta que se publicaron en 1902.

Situados ante la misma realidad material, ellos han visto lo que los demás no somos capaces de ver. Por eso son punta de lanza del conocimiento y reciben el galardón por expandir nuestro universo del saber"

No es que hoy se tarde tanto, ni muchísimo menos, en encontrar aplicación a las novedades en ciencias básicas, pero un científico busca ante todo el conocimiento y el saber con la aplicación práctica como colofón que con frecuencia ni él mismo desarrolla ni atisba cuándo se producirá. Quizá Michael Hall y David Sabatini solo buscaran descubrir el mecanismo molecular que regula el crecimiento de las células animales, pero una vez encontrado, rápidamente podemos prever que dentro de poco ellos y otros fisiólogos se lancen a la aplicación de este hallazgo en la fisiología del organismo para luchar contra enfermedades como el cáncer e incluso el envejecimiento.

Nanomateriales para energías limpias

Algo muy similar podemos decir de los nuevos nanomateriales descubiertos por A.Paul Alivisatos y Michael Grätzel. Todos sospechamos que serán claves en la producción de energía limpia, eficiente y barata imitando en parte la fotosíntesis de las plantas y que sean fundamentales en la electrónica del futuro, pero eso será más adelante. Situados ante la misma realidad material, ellos han visto lo que los demás no somos capaces de ver. Por eso son punta de lanza del conocimiento y reciben el galardón por expandir nuestro universo del saber. Tal como Charles Bennett, Gilles Brassard y Peter Shor con sus estudios sobre áreas de computación y comunicación cuánticas, que han puesto la llave en acción para que dentro de no mucho los ordenadores cuánticos sean una realidad de altísima velocidad y eficiencia en la transmisión de datos y de saber.

Con frecuencia, al hablar de laboratorio pensamos en habitaciones llenas de tubos de ensayo y aparatos, pero a veces el laboratorio es la misma calle, sus habitantes y sus cuitas personales, familiares, laborales y sociales"

Incluso la aplicación del conocimiento a la informática que suele ser muy rápida, tardará en ver en protocolos comercializados los trabajos de John L.Hennessy y David A. Patterson sobre la arquitectura de los ordenadores para conseguir diseñar de un procesador central un "cerebro" de cualquier sistema informático. Pero llegará, porque ellos han encontrado la llave para la cerradura de la puerta de entrada. Como Isabelle Guyon, Bernhard Schölkopf y Vladimir Vapnik la han encontrado por sus contribuciones esenciales para el aprendizaje automático, lo que nos abrirá un mundo inopinado de automatización donde, por ejemplo, el que un humano conduzca un coche manualmente será por puro capricho y placer, no por necesidad que cubrirá automáticamente el ordenador máquina de a bordo.

Ampliando el concepto de biodiversidad

En otras disciplinas como Ecología y Biología de la Conservación, la llave del avance está en encontrar el enfoque novedoso ampliando el concepto de biodiversidad, como han logrado Sandra Díaz, Sandra Lavorel y Mark Westoby, descubriendo, describiendo y coordinando la medición de las características funcionales de las plantas. O como Carlos Duarte, Terence Hughes y Daniel Pauly contribuyendo al conocimiento de los océanos y de la biodiversidad marina que pueden ser fundamentales para saber proteger ante el cambio climático y la contaminación los ecosistemas oceánicos y costeros como arrecifes coralinos y praderas de posidonias.

Esta búsqueda de enfoques novedosos es muy evidente en los premiados Neil Adger, Ian Burton y Karen O´Brien por sus estudios sobre el cambio climático, pero desde un punto de vista social, incorporando al tradicional punto de vista de mitigación de los gases invernaderos el nuevo enfoque de la adaptación a los cambios inevitables. Si este dúo, reducción más adaptación, se adopta bien, el impacto del cambio climático será mucho menor, seguramente. Impactados en los últimos años por la mayor frecuencia y en especial por la inusitada virulencia de tifones y huracanes, las investigaciones de Kerry Emanuel sobre los huracanes pueden resultar valiosísimas no solo para conocerlos mejor, sino sobre todo para prevenirlos y preparar nuestra adaptación ante lo inevitable.

Tal vez sea un estudio teórico, pero si se hiciera caso a los ensayos de Ben S. Bernanke, Mark Gertler y Nobuhiro Kiyotaki sobre las imperfecciones de los mercados financieros, probablemente se reducirían las fluctuaciones macroeconómicas y no se producirían recesiones como las de 2008. Del mismo modo que los estudios de Philippe Aghion y Peter Howitt ayudarán a enfocar mejor la innovación y el cambio tecnológico dentro de la política de competencia de las empresas en un marco social cambiante.

La música en la espiritualidad humana

Quizá la música sea vista casi siempre como arte, pero es un conocimiento que la mente humana puede desarrollar como lo hace Peter Eötvos hasta elevar el espíritu al cielo. Y ante una crisis social mundial como la producida por la pandemia Covid-19 es relevante que se premie a un compositor como el estonio Arvo Pärt, que ha cultivado su originalísimo lenguaje musical llevándonos a un novísimo mundo sonoro, especialmente coral, muy próximo a una música esencialista estrictamente espiritual.

Con frecuencia, al hablar de laboratorio pensamos en habitaciones llenas de tubos de ensayo y aparatos, pero a veces el laboratorio es la misma calle, sus habitantes y sus cuitas personales, familiares, laborales y sociales. Es lo que han premiado en los estudios de Susan Fiske y Shelley Taylor, sus teorías de la "cognición social" que usamos los individuos para entender a otras personas y a nosotros mismos, cosa nada sencilla ante los enormes retos que nos plantean los drásticos cambios que se están produciendo en todas las esferas. Y ahora que transitamos por un histórico y durísimo período de pandemia, la visión de la historia de la ciencia de los siglos XIX y XX que hace el físico e historiador Gerald Holton nos trasmite la sensibilidad necesaria para conocer y reconocer los contextos culturales, filosóficos, sociológicos y de género en los que se mueve la ciencia con conciencia que necesitamos, quizá como parte de esa "cognición social".

Con los conocimientos de estos sabios en nuestras manos el futuro puede ser nuestro y no nosotros rehenes del futuro.

Los cuatro diarios del Grupo Noticias retransmitirán en directo este martes en streaming la ceremonia de la gala de entrega de los premios desde el palacio Euskalduna.