Ricardo Fraguas Adrián

Gerente de Nava Las Heras

“La covid ha dado la puntilla al ovino, al que auguro un futuro difícil”

Ricardo Fraguas Adrián y su mujer, Ana Cirauqui Martínez, representan la segunda generación de la explotación Nava Las Heras, en la localidad navarra de Villafranca

Una entrevista de Sagrario Zabaleta Echarte

Ricardo Fraguas Adrián creció en la explotación ganadera y agrícola que su padre Jesús fundó en Villafranca. “Desde pequeño convivo con los animales. Soy un enamorado de las ovejas”, explica este ingeniero agrícola, que junto a su mujer, Ana Cirauqui Martínez, gestiona la empresa Nava Las Heras, dedicada a la ganadería y agricultura. Ovino, vacuno de carne, ganadería de lidia y 120 hectáreas de regadío por aspersión para cultivar cereal y forraje componen sus líneas de negocio. Ricardo, como gerente, y Ana, como responsable de administración, dirigen un negocio que factura 1,1 millones de euros aproximadamente cada año (incluidas subvenciones) y que en un 95% depende del mercado nacional. En la finca La Cañada pasta el rebaño de ovejas ; y en la finca La Romeral, las reses de vacuno de carne y de lidia. “En marzo se produjo un cataclismo con la proclamación del estado de alarma. Reaccionamos ante un descenso drástico e inesperado del mercado”, rememora Fraguas de aquellos meses, y remarca “la incertidumbre del momento actual ante esta nueva ola de coronavirus y restricciones”.

¿Cómo ha aguantado el sector ovino estos meses desde que el presidente Sánchez anunciara el estado de alarma el 14 de marzo?

–Nos abrimos al exterior, pero fue un espejismo de entre dos y tres meses. El ovino aglutina nuestra mayor fuente de ingresos. El confinamiento paralizó el canal horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías) y las celebraciones familiares, segmentos importantes para el negocio. Nuestro principal mercado se concentra en Castilla y León y en Madrid, pero ante el frenazo de la demanda, tuvimos que reinventarnos y comenzar a comercializar en el exterior para dar salida al producto, principalmente a países árabes que demandan corderos pastos de 30 kilos. En cambio, el cliente nacional solicita lechal, cuyo precio descendió un 16% en la primera ola del coronavirus; posteriormente se recuperó algo desde junio hasta concluir la fiesta musulmana del cordero en septiembre, y actualmente ha vuelto a bajar. Por eso, en estos momentos el consumidor tiene una buena ocasión para adquirir cordero.

¿Adoptó otro tipo de medidas?

–Reducir gastos en las partidas que podíamos, pero conservando el bienestar de los animales. Lamentablemente algún contrato eventual que concluía, no pude renovar; y tuvimos que repartir todo el trabajo entre el personal fijo. Jornadas de entre diez y doce horas. Estos meses están siendo pesados y muy duros.

“El vacuno de carne ha sufrido un varapalo; pero soy optimista con este sector, ya que tiene demanda y esta volverá tras la pandemia”

¿Cómo afronta este sector el último trimestre del año?

–Con inquietud. En diez días comenzarán a nacer los corderos que se venderán en navidades; unas fiestas que van a ser atípicas este año por la covid. A esto hay que añadir la competencia que procede de otros países, como Francia. Todo ello genera muchas inseguridades, y por eso apelamos a que el consumidor se sensibilice y adquiera producto local, porque los ganaderos vertebramos el territorio, aportamos riqueza a los pueblos, generamos empleo y no nos deslocalizamos.

¿Qué futuro prevé para el ovino?

–La covid ha dado la puntilla al sector, al que auguro un futuro negro y difícil. Hay ganaderos que están llevando muchas ovejas al matadero porque no pueden mantenerlas; y no observan rentabilidad ni a corto ni a medio plazo.

¿Existe relevo generacional?

–Escaso. No encontramos personal para trabajar en una actividad vocacional. Además no ayuda la campaña en contra del consumo de carne, ya que meten a la ganadería extensiva junto a la intensiva. Esta última potencia las macroexplotaciones con producción a gran escala y un elevado consumo de inputs (materia prima, por ejemplo). En cambio, nuestra ganadería extensiva favorece el medio ambiente, no consume grandes cantidades de cereal, aprovecha restos de cosechas de la agricultura y está ligada a su entorno natural. El día que desaparezcan los rebaños, nos acordaremos de ellos. Aunque reconozco que cada vez se consume menos cordero y eso es una dificultad para su continuidad.

¿Cómo analiza la situación del vacuno de carne?

–Ha sufrido un varapalo, pero a diferencia del ovino, el público demanda más este tipo de carne. La covid ha perjudicado el consumo, pero este se recuperará cuando desaparezca la pandemia. Nos aporta seguridad y calidad vender bajo la Denominación de Origen Ternera de Navarra. Aquellos ganaderos no amparados en la denominación lo han pasado muy mal. El precio de vacuno también ha disminuido hasta un 10%.

¿Pronostica el mismo futuro del ovino al vacuno?

–No, porque esta carne tiene demanda y porque este tipo de ganado da menos trabajo y se necesita menos mano de obra. Hay que tener en cuenta que una vaca pare solo un ternero al año, y eso supone un trabajo más llevadero.

Ricardo Fraguas Adrián, en su finca de Villafranca. | Javier Bergasa

La ganadería de lidia también está sufriendo este año con la ausencia de festejos. ¿Cómo ha podido mantener su hierro?

–De nuestras líneas de negocio, es la que más ha padecido con diferencia. Aquel profesional que vive exclusivamente de la ganadería de lidia deberá replantearse su continuidad si sigue así la situación. La Administración foral aprobó una ayuda de 90 euros por res, pero apenas cubres las necesidades de dos meses, y hay que mantener a las vacas el resto del año. El departamento de Desarrollo Rural tendrá que volver a estudiar medidas para apoyar al sector. Ante la suspensión de festejos taurinos, la ganadería de lidia solo genera gastos que soportamos con el ovino, el vacuno y la agricultura. El ganadero saca rentabilidad de un animal de lidia en un festejo, y no ahora que los tiene que llevar al matadero.

¿Qué cría?

–Mi padre Jesús compró el hierro de vaca brava La Bomba; y ahora producimos novillos con el hierro de Ganadería Fraguas. Mi gran sueño sería criar toros, algo muy complicado.

Además de la ganadería, su explotación combina la agricultura, ¿cuántas hectáreas cultiva?

–120 de regadío por aspersión en Villafranca.

“Mi padre Jesús fundó el hierro de vaca brava La Bomba; y ahora criamos novillos con el sello de Ganadería Fraguas”

¿Qué cultiva?

–Cereal y forraje.

¿Está satisfecho de la campaña de este año?

–El precio de la cebada descendió respecto a otros ejercicios; pero el maíz se encuentra a niveles un poco más altos que el año pasado. Esto puede ayudar a paliar el mal año que llevamos en el resto de ramas del negocio.

¿Qué desea en estos momentos?

–Que hallen una vacuna contra el coronavirus para que la sociedad regrese a su vida normal, en la que recupere sus hábitos de consumo.

Los datos de la empresa
  • Fundación.1992, Villafranca.
  • Socios.Ricardo y Natalia Fraguas Adrián.
  • Empleados.Entre seis y siete, según la época del año.
  • Facturación.1,1 millones, incluidas ayudas.
  • Ovino.5.000 madres.
  • Vacuno de carne.200 madres.
  • Ganadería de lidia.70 madres.
  • Mercados.El 95% del producto se distribuye al mercado nacional.
  • Agricultura.120 hectáreas de regadío.
“El ganadero no recibe ayudas sino que compensa el valor del producto”

“Mi padre Jesús, ya fallecido, careció de estudios. Emigró de Aragón a Villafranca y de ahí a Suiza; y luego regresó aquí y se dedicó a la agricultura y ganadería, que he continuado. Me enseñó todos los valores que inculco a los míos: respeto a los mayores, amor al trabajo, perseverancia y la importancia de una familia estable”, aclara este ganadero, con una hija de 16 años, Irene, y con un hijo de 13 años, Jesús, “como mi padre”, comenta orgulloso.

¿La continuidad de la ganadería de lidia tiene un componente sentimental?

–Sí. En 1986 mi padre constituyó una sociedad con varios amigos que compró el hierro de vacas bravas La Bomba, con prestigio en los festejos populares. Ya entre 2016 y 2017 di un giro y me decanté por la cría de novillos para torear en plazas. Solemos celebrar novilladas en la zona de Castilla, como Valladolid, Palencia... con el hierro de Ganadería Fraguas. También trabajamos en Villafranca y en pueblos de la Ribera, entre otros lugares. Pero este año con el coronavirus todo se ha paralizado y esta actividad no ha dado beneficios, todo pérdidas.

“Solicitamos un préstamo ICO para contar con liquidez; pero ahora necesitamos que nos faciliten su devolución”

¿En su familia existe esta afición?

–Sí, a mi hijo Jesús le gusta, como a su padre y a su abuelo.

¿Será suficiente para asegurar el relevo generacional?

–No sé. Estos sectores son muy sensibles a cualquier movimiento, y los ganaderos ya están aburridos de las justas rentabilidades, les resulta complicado buscar personal al que le guste los animales y quiera trabajar en la explotación con horarios muy sacrificados. Los animales comen los siete días de la semana y siempre hay que atenderlos. ¿Cómo le explicas a una persona joven los beneficios de este negocio?

¿Cómo solventan los escasos márgenes?

–Vendemos por debajo de costes, con precios de hace 20 años;en cambio, los gastos sí que se han actualizado. Para corregir estos desequilibrios percibimos subvenciones. Pero quiero dejar claro que no somos perceptores de ayudas, sino que a través de ellas compensamos el valor del producto.

¿Su empresa ha necesitado recurrir a préstamos estos meses para obtener liquidez?

–Sí, solicitamos al Instituto de Crédito Oficial (ICO), porque era la única forma de sobrevivir y abonar los pagos. Pero como la evolución de la economía y de los ingresos no ha cumplido con las previsiones de recuperación, de seguir así el sector va a tener un problema para devolver estos créditos. Creo que el Estado deberá plantearse cómo facilitar que afrontemos esas devoluciones. Vamos a necesitar periodos de carencia o renegociar los plazos de amortización, porque sino nuevamente los negocios van a ahogarse.

“Mi familia se ha autoconfinado. ¿Cómo sigo a los animales si me aíslan en casa por el coronavirus?”

¿Ha sido sencillo cumplir con las normas de seguridad en el trabajo para combatir la covid?

–Afortunadamente trabajamos al aire libre y no hemos padecido ningún caso en la finca. Nuestra labor permite que desarrollemos las tareas separados, con escaso contacto físico. Cumplimos con los protocolos y contamos con equipos de protección individual (EPI).

¿Han tomado alguna medida excepcional para favorecer esa seguridad?

–Puedo decir que mi familia se ha autoconfinado, ya que no sé en otros sectores, pero un ganadero no puede estar encerrado 15 días. ¿Cómo sigo los animales si me aíslan en casa por el coronavirus? Mi mujer y yo hemos reducido las relaciones sociales a la mínima expresión durante estos meses; y a mis hijos les he concienciado de que tengan mucho cuidado, porque deben comprender que la covid pone en grave riesgo la continuidad de la explotación. Afrontamos esta segunda oleada del coronavirus con todas las precauciones.

Relacionadas

-----