Cuando el cuidador familiar necesita un cuidador profesional

Itziar Acereda |

Los cuidadores de personas mayores dependientes son auténticos héroes anónimos en la batalla por el bienestar de sus familiares. Sus méritos son la entrega y dedicación a una tarea intensa y complicada ante la cual es preciso, cuando menos, tomarse un respiro. De lo contrario, por su desgaste físico y emocional, podría resentirse el cuidado del ser querido.

Cuando el paso de los años plantea una situación de dependencia en las familias, el cuidado de los mayores hace saltar todas las alarmas. Ellos necesitan ayuda de un tercero para desarrollar las tareas de su día a día y el objetivo es responder a sus necesidades del mejor modo posible. Si bien esta tarea conlleva un esfuerzo físico y psicológico que ‘desgasta’ a la persona dedicada a este menester. Roberto Valdés, especialista en cuidados a personas mayores y consejero delegado de Cuideo, conoce a fondo estas situaciones. Con el convencimiento de que “nos debemos a las personas mayores”, reconoce que las situaciones de dependencia requieren una respuesta profesional.
Por el arraigo familiar que se aprecia en nuestra sociedad, muchas veces son los propios hijos los encargados de cuidar a la persona mayor (padres, abuelos…). Pero con el paso de los años, la dependencia se vuelve más severa y “llega un momento en que la situación explota porque los cuidados han de compatibilizarse con el trabajo, la vida familiar, etc., de la persona cuidadora”, prosigue. Hasta que esta, exhausta por la carga física y emocional, ya “no puede más”.

Roberto Valdés, consejero delegado de Cuideo

En opinión de este experto, “es un trabajo muy duro, que requiere momentos de ayuda, descanso y de parón”. Y esta se puede conseguir de la mano de empresas especializadas en el cuidado de personas mayores dependientes a domicilio. Empresas que, junto a la familia interesada, diseñan un plan de cuidados para la persona mayor y de esta forma, “descargan” al familiar que está asumiendo los cuidados de la persona dependiente y le ayudan a organizar y conciliar el resto de los aspectos de su vida.

Ante una situación ya de por sí delicada, el coronavirus ha planteado este año casos realmente espinosos, ya que muchas familias han tenido que confinarse con sus mayores dependientes. En tal coyuntura, las empresas especializadas en la materia les han podido ofrecer asistencia, garantizando además la tranquilidad y seguridad frente al covid-19 para cuidador y usuario gracias a a la aplicación de los protocolos impuestos por el Ministerio de Sanidad.

UN “TRAJE A MEDIDA” DE LAS NECESIDADES PARTICULARES

En muchos casos por desconocimiento, o porque cuesta hablar con los demás del tema de los familiares dependientes, haciendo de ello casi un tabú, los cuidadores se encuentran solos y desconocen que hay empresas que prestan esta ayuda. Los servicios se pueden contratar en función de las necesidades, a modo de “traje a medida”. Tal y como detalla Roberto Valdés, “los especialistas vemos lo que el usuario necesita y damos la respuesta mejor adaptada a su necesidad”. Los departamentos de atención a las familias responden por medio de asesores a sus necesidades diseñando un plan individualizado en función de variables como las horas necesarias, los cuidados precisos, las preferencias de la familia… Los cuidados se adaptan a todo tipo de circunstancias, desde servicios de unas horas al día, por temporadas puntuales, hasta el servicio de supervisión las 24 horas del día los siete días de la semana. Algunas de las tareas de los/las cuidadores/as son la de cuidado personal, control médico, tareas del hogar, alimentación, compras o estimulación.

A la hora de delegar los cuidados, lo más recomendable es acudir siempre a servicios profesionales. “No se trata de que la chica que limpia en casa de la vecina y que ahora está libre le eche un ojo al abuelo”, recalca desde su experiencia. Porque se pueden presentar circunstancias muy complejas, por ejemplo, ante un tema cognitivo, como puede ser una demencia o un alzheimer, que requieren de un cuidador profesional con una gran dosis de experiencia para manejar la situación. Así, sabrá calmar al usuario si se pone nervioso o está desorientado y cubrirle esa necesidad de forma óptima. Cada patología marca una necesidad, según sea una demencia, un problema cardiovascular o de movilidad… Hay cuidadores especializados para cada situación. De hecho, cuentan con la titulación de Atención Sociosanitaria a Domicilio y experiencia demostrable dando servicios a usuarios tanto en residencias como en domicilios.

“El cuidador debe entender que las personas mayores dependientes son un público frágil, cuya intimidad se ve invadida, lo que requiere mucho respeto en todos los sentidos”

Según los expertos, “el cuidador nace, no se hace”, ha de ser vocacional. Debe ser una persona empática, cariñosa, a la que le resulte satisfactorio y gratificante ayudar a los demás y que entienda que es un público frágil, cuya intimidad se ve invadida, por lo que hay que tener mucho respeto en todos los sentidos. Solo así los cuidados serán gratificantes para ambas partes.
En el terreno de la sensibilidad requerida para este tipo de trabajo, el especialista consultado recuerda relaciones entre cuidadores y usuarios que han creado vínculos muy fuertes.

En otro orden de cosas, cuando un cuidador demanda ayuda profesional surge el problema de cómo planteárselo a la persona dependiente. “Una cuestión muy complicada, ya que la persona mayor no siente en muchas ocasiones la necesidad de cuidado, y al final, lo asume un familiar”, expone un conocedor del asunto como Roberto Valdés. De ahí que las primeras semanas suelan ser complejas, porque el usuario no acepta que haya un cuidador de fuera de casa que le atienda. “Hay que dedicarle mucho cariño y tener mucha comunicación con la familia para que, poco a poco, la persona mayor vaya entendiendo que ese es el esquema ideal a nivel familiar”.

Junto a este problema recurrente, a veces, los propios hermanos no se ponen de acuerdo con respecto a cuál es la mejor opción para su padre o madre. “Aquí entra en juego el servicio de mediación familiar, enfocado a descubrir, entre un experto en la materia, el usuario y sus familiares, la mejor solución desde un ángulo profesional”. Si no se llega a una entente, una persona de la familia actuará como familiar de referencia o portavoz para tomar todas las decisiones, que consensuará con los demás miembros de la familia.

Buscar ayuda profesional para cuidar a una persona mayor dependiente no es un acto egoísta, como asegura este especialista en la materia. “No estás abandonando a tu persona mayor sino contratando un servicio para que toda la familia viva más tranquila y mejor, y que el cuidador pueda dedicar tiempo de calidad a estar bien con sus allegados”, concluye.